Mi vida como directivo

Durante las últimas semanas, sentado en el metro, era un ritual consultar mi partido diario en el OSM, o lo que es lo mismo Online Soccer Manager, uno de esos “simuladores” (le podéis poner tantas comillas como queráis) de gestión de un equipo de futbol.

 Durante tres temporadas he estado gestionando como podía a Getafe, Swansea City y Torino. Con todos he cumplido objetivos, que básicamente eran quedar entre los 10 primeros, y la motivación era, más que lograr la meta del juego, el pique sano entre el resto de equipos humanos de la liga.

Online Soccer Manager

La ilusión inicial de tener un pcfutbol sencillito en mi móvil fue cambiando poco a poco a una sensación agridulce, que casi me hizo no fichar por el Torino y retirarme de los despachos. La inercia me hizo irme al Calcio, pero la liga italiana sí que supuso mi último reto. A mitad de temporada, anuncié que esa sería la última, tengo a David de testigo, y, como buen profesional, cumplí mi objetivo, quedé cuarto y los aficionados del Torino me hicieron una estatua.

En la entrevista que me hicieron tras el último partido de la temporada dejé claros mis motivos, que no eran otros que la gran diferencia entre usuarios normales y Premium, el juego de base es gratis pero mediante micropagos o “comiéndote” anuncios tienes una ventajas demasiado letales para el resto de mortales. Si a esto le sumamos la aleatoriedad de los resultados, pues la magia inicial se disipa.

Días después de mi adiós, empecé a echar de menos la gestión diaria de mi equipo, pero mi vuelta a OSM no era una posibilidad y encontrar otro “simulador” y amiguetes enrolados no es que fuese difícil, pero me daba palo. Por suerte, ahí estaba Nintendo.

Nintendo Pocket Football Club ha resultado ser la solución ideal a mis ansias. Sin ser exactamente el mismo tipo de juego, cumple como “simulador” de rápido acceso e intuitivo. Pese a su aparente sencillez, esconde mecánicas más complejas que intentan evitar aleatoriedades, fuera de las propias de un partido de fútbol, y nos obliga a ver los partidos, siempre como espectadores, para poder hacer cambios y ajustes en el momento.  De paso, sufriremos de lo lindo viendo los partidos, que luego podemos grabar y volver a visionar para mejorar nuestras estrategias. Podemos mejorar las características de nuestros jugadores mediante tarjetas de entrenamiento  que vayamos desbloqueando en los partidos (mejorar en tiros, regate, calentamiento, formación, etc.) incluso podemos combinar varias para realizar entrenamientos especiales.

Nintendo Pocket Football Club

Todo el juego tiene un aire muy Kairosoft, podría ser perfectamente una versión más compleja de los grandes simuladores que hace la compañía japonesa para móviles, pero está vez es Nintendo la que se apunta el tanto con un juego muy intuitivo, divertido y con una curva de aprendizaje bien trabajada. No tiene ningún tipo de licencia del mundo futbolístico y está más centrado en el offline, aunque tiene varias opciones online, y lógicamente no está disponible para móviles, únicamente lo podremos encontrar en la tienda digital de 3DS por 14,99€. Caro, pero me ha devuelto a los despachos con más ilusión que nunca.

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