Videojuegos ¿El bien o el mal?

Montse MSillero

Montse MSillero

De cazadora de Pokemons a alma que vaga por el castillo de Drangleic, no hay experiencia a la que no se apunte.

A raíz de cierta entrevista en Espejo Público a Marc Masip, presidente de la Fundación Desconecta, en la que asociaba los videojuegos, entre otras cosas, a problemas familiares, problemas de higiene, agresividad o aislamiento social. Afirmaba frases como “Mi recomendación es que los videojuegos de hoy en día no son ningún tipo de beneficio para el chico.” O incluso el siguiente mensaje a padres y madres que escuchaban la entrevista: “Mucho cuidado con que mi hijo juegue a un videojuego.”

Evidentemente mi primera reacción fue ponerme a la defensiva, justificar que los videojuegos son arte, son cultura, que ayudan a muchas personas. Pero tras esos primeros minutos me pregunté ¿Siempre es así? Y la respuesta es clara: No. No podemos englobar todos los videojuegos dentro del mismo saco igual que esas frases del Sr. Masip son muy desafortunadas por generalizar.

Entonces ¿los videojuegos son buenos o malos? Y esta vez la respuesta no es tan evidente porque no todo es blanco y negro. Y es que los videojuegos como herramienta, al igual que el cine, la música o los libros, no son ni buenos ni malos. 

GTA

Hablemos de responsabilidades…

La llegada de todas las nuevas tecnologías y su facilidad, y ya no hablo solo de videojuegos sino también del uso de redes sociales, ha pillado desprevenidos a muchos. Es posible que muchos padres, madres o tutores se hayan encontrado totalmente perdidos al intentar controlar el uso de estas nuevas herramientas así como los nuevos juegos que van saliendo. Y es que en muy poco tiempo hemos vivido una gran revolución sin apenas darnos cuenta y con cambios constantes que provocan o dificultan en gran medida que se pueda conocer y aun menos controlar. Un ejemplo claro de esto que menciono es que en muy poco tiempo nuestros móviles han pasado a convertirse en mini ordenadores y apenas se usa para llamar, lo que abre un mundo de posibilidades a absolutamente todo.

¿Hablamos de falta de información o falta de interés?

Volviendo a los videojuegos, todos los juegos tienen unas etiquetas – Sistema PEGI- que informan u orientan sobre la edad adecuada de los mismos así como el contenido. Como en las películas. Incluso la más reciente PEGI OK que informa qué juegos son aptos para todos los públicos y si las plataformas Web que los venden ofrecen las garantías de seguridad. Que nosotros como responsables queramos hacer caso o no, ya es cosa nuestra.

Y he mencionado “como en las películas” porque parece que tengamos más facilidad para controlar ese medio, es más conocido, quizá parece un control más sencillo, pero las herramientas para poder controlar existen en las películas y en los videojuegos. Es curioso como se normaliza programas como La Isla de las Tentaciones o películas de edad inapropiada en horario “no adulto” pero que se escandalicen con GTA mientras no pasa nada por ver SAW o Juego de Tronos.

PEGI

La última responsabilidad de lo que consumen nuestros hijos es de sus padres o tutores legales. Así que aunque esa información está, es fundamental conocer más acerca de los contenidos a los que juegan y entender esa información. Y aquí radica el verdadero problema: ese desconocimiento. Y sí, me centro en padres porque quizá son esa generación que han vivido el cambio a estas tecnologías de una manera más brusca a nosotros que lo hemos vivido como parte de nuestro crecimiento.

Culparnos unos a otros no es la solución, ni mucho menos, pero demonizar/acusar a un sector por completo, menos.

Creo que es trabajo de todos el dar a conocer, de manera correcta y profesional, la realidad de la industria de los videojuegos. Es un sector claramente creciente y con un gran impacto como para que todavía sea ese gran desconocido o aun peor, ese gran culpable de todos los males de la sociedad. Por lo que personalmente creo que esta labor también es trabajo de los políticos para que lo incluyan en la educación, para que la información llegue a todos, para que haya una mayor regulación de los trabajos.

Hablo de mezclar educación con videojuegos pero sabiendo, siendo consciente, de que estos últimos son un negocio y tienen que ser rentables. Por lo que aquí abriría dos ramas: La primera en mostrar los peligros que pueden surgir de esa falta de control o supervisión por parte de los padres, el dar juegos que no corresponden y las consecuencias que puede tener. Solo así se puede concienciar. Pero la segunda es la de mostrar esos títulos que claramente son arte, educación, cultura y patrimonio. Y me viene un ejemplo muy reciente Alba: A wildlife Adventure de Ustwoo u otros como Body Quest de Didactoons.

Alba: A Wildlife Adventure

Y es que aunque va mejorando lentamente, el sector educativo está todavía muy poco involucrado en el desarrollo de videojuegos a pesar de las ventajas que se han demostrado en varios estudios. Por ejemplo, un estudio realizado por la Universitat Oberta de Catalunya, en Barcelona, demostraba que los videojuegos mejoran la creatividad, la capacidad cognitiva así como el aumento en la retención de información y asimilación.

O la Universidad de Oxford que ha hecho un estudio en el que indica que los videojuegos son buenos para la salud mental. La competencia y conexión social que fomentan los videojuegos entre las personas contribuye a su bienestar. Un estudio en el que toma entre otros títulos Animal Crossing: New Horizons, un juego que ha evidenciado que a pesar de vivir una situación de pandemia, ha permitido a mucha gente tener ese espacio suyo que le permitía escaparse de la cruda realidad que ha supuesto el Covid.

Pero no solo cultural. Se ha demostrado que los videojuegos ayudan a la salud mental, a problemas como la depresión, ansiedad o incluso para superar fobias. Que han servido en esos momentos de pérdida de la realidad, que han permitido recuperar el control en esos momentos en los que todo te supera. Son un gran apoyo para evadirte de esos pensamientos negativos que vienen a la cabeza. Y no, no son la cura, pero ayudan en ese camino. 

Y aun más, si son tan malos, ¿Qué pasa con esos estudios en los que se ha demostrado, por ejemplo, que jugar reduce el dolor de la mucositis post quimioterapia? Gracias a Juegaterapia se ha cuantificado incluso que mientras juegan necesitan un 20% menos de morfina para paliar el dolor. Y creo que esto es magia… 

Y cada vez más hospitales asociaciones y diferentes organizaciones están utilizando videojuegos para ayudar a pacientes con la rehabilitación, incluso física. Porque también tenemos buenos ejemplos de aquellos videojuegos que fomentan el deporte, el ejercicio físico, contabilizando los pasos que se registran con pequeñas recompensas en el juego.

Juegaterapia

No neguemos la realidad

Tampoco podemos negar una realidad: Los videojuegos producen adicción. Pero quizá deberíamos ahondar un poco más y ver realmente de dónde surge esa adicción. Probablemente la culpa de la misma no es del propio videojuego que le sirve como lugar al que evadirse sino de algún problema personal, familiar o psicológico que le afecta. Recordemos al chico de la katana, que mató a sus padres y a su hermana con 16 años y se acusó a Final Fantasy VIII de ser el que le incitó a ello cuando la realidad es que él no estaba a gusto con su familia, siempre quería estar solo e incluso un año antes se había intentado fugar. 

Hay juegos que incorporan micropagos o mecánicas con algoritmos creados para crear esa adicción, como pueden hacerlo las máquinas tragaperras, y los videojuegos están más mano y por ello debería tenerse más control e información al respecto para poder tomar medidas.

Quizá una de las herramientas que podría usar el Gobierno, porque creo que es a ese nivel que se tiene que trabajar, es utilizar a los streamers, a los famosos youtubers. Hace unos años apenas existía esta palabra y ahora forma parte de nuestro día a día. Es un hecho que le siguen masas de adolescentes y por ello tienen una responsabilidad que puede ser utilizada para concienciar. El poder de movilización que tienen ellos difícilmente lo tendrán unos padres. 

Y aquí lo enlazo con otro gran dilema. Si todos los amigos juegan a X ¿Qué haces con tu hijo? Quizá se puede llegar a ciertos acuerdos siempre con control de las horas que juega, tras cumplir otras funciones en casa, en la escuela, vigilando su actitud.. No se trata de aislarlo de las tendencias sociales, que sea el “rarito», pero forjarle una personalidad, educarle, sí es responsabilidad de los padres.

Para acabar…

No puedo terminar de exponer toda esta explosión de ideas sin hablar del origen de las mismas. Esos programas como Espejo Público que a pesar de tratar este tema cómo si les importase lo único que buscan es el show y la alarma social. Es curioso porque mientras hablaban de la adicción en el programa, solo se veían anuncios de apuestas. Así que quizá otra parte importante pasaría por regular estos programas y si se quiere hablar del debate que supone la posible adicción de videojuegos, perfecto, pero entonces se hace un debate con todas las partes implicadas para que se puedan exponer todos los hechos y poder informar, más que desinformar. Y es que ¿Quién les da derecho a hablar de algo de lo que no tienen ni idea o dar un dato sesgado y manipulado y salir sin despeinarse?

Romantizar el medio no va a ayudar a nadie, sobre todo porque como todo en esta vida, es imperfecto. Por ello lo mejor es tener las cosas claras, conocer las herramientas de las que disponemos e impulsar esa parte positiva que tienen los videojuegos y ayudemos a corregir lo que tienen de malo. 

Vector de Amor creado por gstudioimagen – www.freepik.es

Una respuesta

  1. Correcto Montse, hay que controlar a lo que juegan los niños, o como es mi caso, disfrutar de un 3D world con mi hija de 6 años, esa experiencia la tenemos los dos y disfrutamos como si estuviésemos viendo una peli dirigida por nosotros.
    Y como dices, esos programas de TV viven de crear alarma social, y sobre el psicólogo…. Gran publicidad ha ganado y donde su beneficio económico es vender que los videojuegos son malos, así que voy a una tv a crear alarma social y puede que algún padre sin conocimientos me traiga a su hijo porque después de los deberes solo quiere jugar al fornite en vez de ver una tv donde sólo hay telebasura.
    Saludos.

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