Tenchu: Shadow Assassins. El ninja manco.

De haber vivido en el Japón feudal, imagino que habría sido porquerizo o recolector de arroz. Quizás artista ambulante, apurando un poco. Pero ¿ninja? Ni en broma. Ni me sé mover por las sombras, ni puedo neutralizar objetivos de un shurikenazo. Moverme por las vigas del techo no se me da mal del todo, pero escalo paredes que doy lástima.

Compré Tenchu: Shadow Assassin, en su versión para psp, por 3 euros; el juego completo, con su caja y manual de instrucciones. Por ese precio, creí que pocas cosas podrían ir mal para que la compra no valiera la pena. Y me he dado de bruces con la más humillante de esas “pocas cosas”: soy un paquete jugando.

Por poner algún dato sobre la mesa: la primera misión del juego, lo que vendría siendo el tutorial, está diseñada para terminarla en unos 13 minutos (o eso me ha parecido ver en los marcadores de puntuación que aparece tras cada fase). He tardado 45. Parecía que estuviera jugando a Dark Souls, oiga: muriendo una y otra vez, empezando desde el último punto de control. Y eso que la pantalla no es especialmente larga (es la primera, ostras) pero me ha costado horrores hacerme con el control del bueno de Rikimaru.

A Rikimaru le tengo un cariño especial (pero sano: de ninja a ninja): jugué mucho a Tenchu: Stealth Assassins en la primera PlayStation. Hasta me emocioné cuando se sacrificó, aguantando una roca de tamaño imposible, para darnos tiempo a escapar por debajo. Imagino que se salvaría, claro: han seguido publicando secuelas y nuevos títulos de la saga, y ahí sigue el tío, con su cicatriz en la cara. De hecho estoy casi convencido de que, en ese mismo juego, se puede jugar con él en fases posteriores; pero la verdad es que no me acuerdo.

El caso es que aquí estoy de nuevo, con serias dificultades para intentar “controlar los controles”. Se trata de un port de un juego de Wii, y eso se nota, por ejemplo, en el combate: cambiamos a una vista en primera persona, y debemos mover la espada ya sea para parar los golpes del rival, como para arremeter contra él. Quizás con el Wiimote sea divertido. Con el pad analógico de la psp, es absurdo. (Pongo una captura de Wii, para que os hagáis una idea de a que me refiero).

Por ahora, el juego me está gustando mucho: aún me tengo que hacer con su “lógica” y entender sus “porqué”. Ya voy por la tercera fase (no os vayáis a pensar que ha sido sencillo) y, de momento, la historia es más bien floja. Pero la primera misión era un tutorial, y la segunda una introducción a la historia principal. Seguro que la cosa mejora a partir de ahora: hasta ha salido Ayane en una cinematográfica.

Bastante impresionantes, por cierto, tanto los gráficos del juego como las escenas animadas. Lástima que eso sólo sirva para ver mejor lo malo que soy jugando.

2 Comments Write a comment

  1. Los Tenchu, al menos los dos primeros, siempre han sido muy exigentes si querías conseguir el Grand Master. No te desanimes ni te desvíes del camino del ninja.

    ¿Llegará Rikimaru a la nueva generación?

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  2. De momento, a ver si puedo sacar algo más que una “C” >_

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