Reseña ¡¡No te rindas, Nakamura!!

Montse MSillero

Montse MSillero

De cazadora de Pokemons a alma que vaga por el castillo de Drangleic, no hay experiencia a la que no se apunte.

Todos hemos sido Nakamura


Nakamura está pillado por un compañero de clase, el alegre Hirose, pero dada su timidez jamás ha hablado con él. Después de un año observándole desde la lejanía, se propone hacerlo e imagina cómo podría lograrlo: un encuentro casual, una pregunta inocente, meterse en una conversación en grupo... 

Desgraciadamente, sus intentos fracasan uno tras otro de manera cómica. Aun así, Nakamura no se rinde. ¿Llegará el día en el que pueda hablar con Hirose? Si lo consigue, quién sabe, tal vez pueda llegar hasta su corazón.

El instituto y la adolescencia son una fase muy complicada. Hay muchos cambios en muy poco tiempo y es una época en la que las hormonas predominan y dominan. ¡¡No te rindas, Nakamura!! (Ganbare! Nakamura-kun!!) nos lleva al primer día de clase para Okuto Nakamura, nuestro joven protagonista. Un primer día de ajetreo y gente pero de golpe el mundo parece paralizarse a su alrededor, todo va desapareciendo poco a poco hasta que solo queda él, su compañero de clase Aki Hirose, cual divinidad bajada del cielo. Todo un flechazo a primera vista. Aunque nuestro protagonista es demasiado tímido e introvertido como para acercarse a él de manera normal. Especialmente si tenemos en cuenta que, además, Hirose es todo lo contrario a él: abierto y popular, además de guapo y con una increíble sonrisa en la cara. Así que buscará diferentes oportunidades para hacerlo.

¿Alguna vez has tratado de acercarte a la persona que te gusta? Para una persona extrovertida y abierta esto no supone mayor problema. Pero si eres una persona tímida o insegura, dar ese paso puede ser todo un reto. Seguramente te habrá costado horrores así como horas y horas de planear ese acercamiento casual (ejem) y “perfecto”. Aunque muy probablemente la realidad haya terminado siendo muy diferente a lo esperado. Pero eso forma parte del amor o de ese primer acercamiento. Ese temor a atreverse y pensar esos planes para lanzarse, sin saber si pueden salir bien o mal. Y de esto precisamente trata ¡¡No te rindas, Nakamura!!. Pero lo hace de una manera fresca, divertida y muy original.

¿Conseguirá Nakamura acercarse a Hirose?

Nakamura y Hirose

Desde que lo ve, Nakaruma lo tiene claro, quiere acercarse a él aunque solo sea como compañeros (detalle que me parece adorable). Así que a lo largo de 11 capítulos -de carácter autoconclusivos aunque relacionados- iremos viendo cómo traza diferentes planes para ello, desde recoger un pañuelo (aun me río al recordarlo) a utilizar un manga BL (Boys Love) como manual del amor. Pero en su mayoría estos planes no solo no saldrán como espera, sino que se volverán en su contra. Y es que su falta de experiencia, sumado a su torpeza y a un poquito de mala suerte, le llevará a vivir situaciones atípicas, absurdas y ridículas que te harán soltar más de una carcajada sin control. 

La imaginación de Nakamura me recuerda a la mía con esa edad. Es capaz de imaginar y fantasear de una y mil maneras y esto lo vemos también en las las viñetas mostrando a Nakamura delirando sobre sus propios planes y babeando por Hirose. De hecho, algo que todavía no he mencionado, es que a nuestro protagonista le encantan los pulpos y hasta tiene uno como mascota, pero le da un poco de cosa reconocerlo delante de su amor por si lo considera un rarito. Pues bien, la autora aprovecha cada ocasión que puede para hacer un guiño a los tentáculos como tópicos del hentai, especialmente cuando nos metemos en la mente de Nakamura imaginándose escenas algo más húmedas con Hirose y le sale esa vena más pervertida.

Sus demasiados fracasos serán en ocasiones exagerados pero, aún así, no resultan forzados. Eso sí, serán situaciones en las que nuestro pobre protagonista se querrá morir de vergüenza, o nosotros de imaginarnos en semejantes situaciones. Pero aún así Nakamura no se rinde y a pesar de su torpeza y timidez sigue buscando la manera de entablar conversación, de relacionarse aunque sea solo un poquito, ya sea con un cruce de miradas, un roce o simplemente acercarse a él. Y qué queréis que os diga, pero que se conforme con su amistad me parece algo absolutamente inocente y admirable.

Nombro mucho a Nakamura y Hirose, los protagonistas principales de ¡¡No te rindas, Nakamura!!, pero, por supuesto, hay más personajes que van apareciendo a lo largo de los diferentes capítulos y que aportan diversión y frescura a la historia. El profesor enrollado, el director del club de teatro, la líder del club de ocultismo o las tres compañeras de clase, entre otros. Todos ellos enriquecen la historia. Pero lo que creo que es importante destacar es que en todo momento los identificas como jóvenes de la edad que son, comportándose como lo haría cualquier adolescente de instituto. De hecho, la obra es desenfadada, muy cercana, con ese toque de ternura que despiertan los protagonistas y con todas esas disparatadas situaciones que te sacarán más de una sonrisa (y repito, carcajada también) pero que te permitirán identificarte en uno u otro momento.

Pero probablemente parte de ese mérito, además de ser de la obra original, se lo debemos a la traducción que ofrece Milky Way Ediciones gracias a Salomón Doncel-Moriano Urbano. Con expresiones con las que fácilmente te puedes identificar y sabiendo transmitir el humor al tono de la obra y con un vocabulario de lo más acertado. Además, cuenta detalles como el de incluir anotaciones para ayudar a entender algunos significados, como el del propio nombre del protagonista.

Hablo del mérito del escrito y de su traducción, pero evidentemente no puedo olvidarme de mencionar su particular estética que hace de este manga una obra tan bien lograda. Su dibujo te teletransporta directamente a los años 80-90, a series como Ranma. Trazo grueso con detalles ochenteros como el pelo de los personajes, que le da un toque acertadísimo a la obra.

Pero sobre todo las muchas combinaciones que denotan el gran talento de Syundei. Hago referencia a diseños de viñetas con fondos más simples que se entremezclan con otras repletas de detalles. Del mismo modo, juega a mezclar el diseño de personas con expresiones y dibujos más realista a otros más distorsionados, con toque más jocoso, y muy expresivos, que buscan dar más fuerza a esos momentos más vergonzosos o exagerados. Con esto me refiero a que, en cualquier momento, sus personajes dejarán claro con sus expresiones lo que les está sucediendo o pasando por la cabeza incluso antes de leerlo, especialmente por la cabeza de Nakamura.

Desde luego la autora ha sabido hacer una combinación perfecta entre una trama seria mezclada con humor y enlazarlo con dibujos que permiten reírte con esas fantasías que solo tiene en su cabeza y combinarlo, a la vez, con el desespero e impotencia que siente por acercarse a Hirose, y lo mal que acaban saliendo sus planes.

Cuando las cosas se hacen bien…


Para terminar solo puedo decir que ¡¡No te rindas, Nakamura!! es un manga que recomiendo totalmente leer. Yo, que no tengo demasiado humor, me sorprendí estallando en carcajadas con algunas situaciones. Es un humor exagerado, en ocasiones absurdo, pero que encaja estupendamente con las vivencias que cuenta y que contrasta a la perfección con la dulzura de los personajes así como con ese toque más picantón de Nakamura cuando sueña despierto con Hirose. Porque además de hacerte reír -claramente sus gags son la clave- esta historia te atrapará por sus personajes y por la propia evolución que tiene a pesar de ser una trama muy poco original.

Es un muy recomendable BL apto tanto para amantes del género como para personas ajenas a él. Un manga que nos plantea sobre todo lo que estamos dispuestos a hacer y cuántos obstáculos saltar para lograr que ese primer amor de instituto se fije en nosotros. Pero no esperes escenas hot o que sea demasiado explícito porque todo está planteado de una manera muy natural y dulce, aunque con esas escenas “tentaculosas» bastante idas de olla pero románticas a la vez. Y es que tampoco necesita escenas de sexo para demostrar ser un muy buen BL.

Se trata además de una lectura fluida que te enganchará desde el primer minuto haciendo que lo devores sin darte cuenta. Si a esto le sumamos ese estilo artístico de los ochenta/noventa, la única pega que nos queda es lo corto que se nos hace. Porque terminarás queriendo saber más de ellos. Pero sobre todo quiero destacar ese mensaje positivo de ser uno mismo y luchar por aquello que queremos, sea más o menos importante o más o menos fácil de conseguir. Especialmente en esa adolescencia en la que parece que es tan difícil tener una personalidad propia o diferente a la general.

Seguiremos esperando que llegue su secuela, Motto Ganbare! Nakamura-kun!! de la que solo sé que está parada.

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