Recomendaciones Chill Out y New Age de los 90 que te Transportarán a Otro Mundo

Ana María Gutiérrez

Ana María Gutiérrez

No nos cabe duda de que la música en un videojuego es determinante a la hora de ponernos en situación cuando estamos jugando. Si bien la década de los 90 supuso una revolución en todos los aspectos relacionados con los videojuegos, la música no quedó de lado, con nuevas posibilidades sonoras e instrumentales que ampliaron los horizontes del chiptune. Fruto de esta evolución, nacieron bandas sonoras inolvidables, como los temas que a continuación os presentamos, compuestos al más puro estilo chillout y que te transportarán a otro mundo.

Donkey Kong Country (1994)


Considerado toda una revolución en su época por su calidad gráfica dentro de una consola de 16 bits como fue Super Nintendo, Donkey Kong ha sabido ganarse con el tiempo un enorme cariño dentro de los seguidores de Nintendo, con juegos excepcionales dentro de la saga que, a día de hoy, no pasan de moda. Respecto a su música, donde intervinieron los compositores Robin Beanland, Eveline Fischer y David Wise (autor de la melodía que presentamos), se considera una de las mejores de la historia de los videojuegos, y no es para menos teniendo en cuenta el ejemplo que a continuación analizamos.

Nuestro simio favorito llega a Coral Caper, primer nivel submarino del juego, correspondiente a la cuarta zona dentro de Kongo Jungle. Se trata de un laberinto acuático en el que, acompañado de Little Buddy, deberá encontrar la salida en un nivel no exento de peligros. Para ello, contará con la ayuda de Engarde, un pez espada que puede abatir a enemigos a los cuales nuestro protagonista, por sí mismo, jamás podría vencer. 

La música que acompaña esta escena bajo el mar destaca por el uso de ecos y sintetizadores que modifican el sonido natural de los instrumentos presentes, con el objetivo de recrear la profundidad de las aguas. Para ello, David Wise utiliza un fondo de cuerdas sobre el que se desarrolla una melodía que va y viene y que alterna entre el piano, la armónica y otros sonidos sintetizados. Instrumentos de pequeña percusión mantienen un ritmo constante que recuerda, en cierto modo, al latir del corazón, elemento especialmente relajante que tiende a acompasar las pulsaciones del oyente con el propio “latir” de la música. Además de esto, un sonido de arpa marca en algunos puntos los cambios de tema, evocando con ello las burbujas de agua que ascienden desde lo más profundo hacia la superficie. La repetición de la melodía en bucle y, sobre todo, el ritmo constante que la acompaña, lleva a un estado de “inmersión”, no sólo en las aguas del propio nivel, sino en una jugabilidad que, aunque evoca tranquilidad, no nos debe hacer bajar la guardia ni un solo momento.

Coral Caper. Donkey Kong montado en Engarde y acompañado por su amigo Little Buddy

Sonic 3D Blast (1996)


Este juego de Mega Drive, que contaba con una versión para Sega Saturn, fue la primera versión en 3D de los juegos del erizo más popular de Sega, Sonic. En esta aventura, nuestro amigo pinchudo se adentra en una isla en la que, una vez más, el Doctor Robotnik ha hecho de las suyas utilizando a los Flickies, unas aves llenas de poder, para dar vida a sus robots (Badniks). Sonic deberá devolver la paz a la isla destruyendo a los secuaces de su archienemigo.

Debido a que Sonic se mueve por zonas muy dispares dentro de los diferentes niveles, las músicas que se van sucediendo, compuestas por Jun Senoue, son muy variadas, pero destacamos como principal novedad en los juegos de Sonic the Hedgehog el uso de la orquesta sinfónica y de sonidos que abandonan las típicas melodías sintetizadas del chiptune. Y esto lo podemos escuchar especialmente en una de las zonas más bonitas del juego, como son las Ruinas oxidadas 1 y 2.

Rusty Ruins, segundo escenario del juego, son una zona con un marcado carácter antiguo, que recuerda a una fortaleza abandonada donde, debido a la humedad y el paso del tiempo, ha aflorado vegetación y, con ello, nueva vida. Incluso en algunas ocasiones, comienza a llover dentro del juego, lo que incrementa esa sensación de nostalgia por lo que fue y ya no es. La música acompaña esta escena, estableciendo entre el primer y segundo acto una diferencia que se nota, sobre todo, en que el segundo de ellos tiene un carácter más dinámico, con una melodía más aguda que en el primer acto.

En ambos casos, la instrumentación que encontramos es la misma, con el uso de la voz masculina en algunos lugares, de forma que recuerda en gran medida al canto gregoriano. No es de extrañar que la intención del compositor sea asociar estas voces a las abadías y conventos, donde el recogimiento, la paz y el silencio se convertían en una constante, lo que casa perfectamente con la ambientación ruinosa del lugar. Además, la melodía del piano, que interpreta de forma muy sencilla el tema principal de la banda sonora del videojuego, se adorna con efectos de eco, incrementando esa sensación de soledad. Sobre esto, se incluye un fondo musical hecho con instrumentos de viento (como el oboe) y sintetizadores que recuerdan, en gran medida, el sonido de la lluvia cayendo, además de instrumentos de percusión tipo batería, que aportan un componente rítmico hipnótico, muy en la línea de la música New Age.

Rusty Ruins. Sonic seguido por dos Flickies una vez rescatados de las garras del Dr. Robotnik

The Legend of Zelda: Ocarina of Time (1998)


Lanzado por primera vez para Nintendo 64, este juego ha supuesto un antes y un después en la historia de los videojuegos y, de hecho, algunos críticos lo consideran el mejor videojuego de todos los tiempos. Posteriormente, ha sido lanzado para otras plataformas y remasterizado, siendo la última de ellas Nintendo 3DS, en 2011. Este título supone el primero de la saga de Zelda en la que se incorporaron gráficos en 3D y, en su versión Master Quest, además, nuevas mazmorras y acertijos de mayor dificultad que suponían salto cualitativo.

A medida que avanza el argumento, vemos cómo Link viaja en el espacio y en el tiempo con su ocarina, desarrollándose una trama especialmente variada en la que nuestro héroe ha de vencer al malvado Ganodorf, el cual pretende utilizar los poderes de la Trifuerza (sabiduría, encarnada en Zelda, valor, en Link, y poder, pieza que conservó Ganondorf sin pertenecerle a él) para dominar el mundo. Acompañado por el hada Navi, que será la mano derecha de nuestro protagonista, Link ha de rescatar a la princesa Zelda, secuestrada por Ganondorf, y arrebatarle el cristal del poder para devolver así la paz al mundo.

Si bien a lo largo del juego el compositor Koji Kondo nos presenta un sinfín de melodías (algunas, interpretadas por el propio jugador para poder teletransportarse o invocar determinados elementos), hemos escogido una música que, unida a la magnífica ambientación de la región en la cual se inserta, consigue crear una atmósfera al más puro estilo chill out:

Aquí, Link se adentra en gran gruta de aguas profundas y terrenos escarpados en la que habitan unos peculiares seres, los Zora, mitad humanos, mitad peces, liderados por el Rey Zora y su hija, la princesa Ruto. El color azul de las aguas tranquilas y la cascada de la cueva ya crean de por sí una escena tranquila, unida al carácter pacífico de este pueblo. No obstante, la música intensifica aún más esta experiencia “zen”, con una melodía de ritmo tranquilo interpretada por un instrumento de cuerda pulsada que recuerda al ukelele y en la que la percusión está principalmente representada por las maracas. Además, encontramos un fondo musical hecho con sonidos sintetizados que parecen recrear, por un lado, la voz humana, y, por otro, al fondo marino, a través de ecos y sonidos entrecortados. La repetición en bucle de esta música tan sencilla tiene un potente efecto relajante, y hasta podríamos decir catatónico, en el oyente.

Región de los Zora. Link, acompañado de Navi, recorre esta cueva, rodeada de agua en su mayor parte.

Como hemos visto, los 90 suponen los albores de la revolución musical dentro de los videojuegos. De hecho, es imposible concebir las bandas sonoras actuales sin repasar la historia de esta década de oro, cuna de un estilo que se iría desarrollando hasta llegar a genialidades tan prodigiosas como la banda sonora de los dos juegos de Ori, en los que hablaremos en la siguiente entrega. Es de justicia, pues, recordar con el reconocimiento que merecen melodías tan mágicas como las que acabamos de presentar.

10 comentarios

  1. ¡Muchas gracias por tu comentario y por tu tiempo en leer el artículo! Me encanta que te haya removido recuerdos, son melodías que, de alguna manera, siempre nos acompañarán y marcarán nuestros recuerdos.

  2. Lección magistral de cómo entender la magia inherente de los videojuegos. Maravilloso ensayo que no sólo está exquisitamente bien escrito y aún mejor documentado, sino que además (y por encima de todo) te hace reconciliarte con la vida y dar gracias por la belleza existente en obras de arte como los juegos de los que aquí se habla, o ya puestos, en la propia autora del texto, gran profesional y mejor persona. Mi más sincera enhorabuena.

    1. Como siempre, Quique, me dejas anonadada con tus amables palabras, que no merezco en ningún caso. Si en este momento siento tantas ganas de escribir sobre videojuegos es gracias a ti, porque la pasión se contagia, y no he visto mayor apasionado del conocimiento y la cultura como tú. Si bien aún tengo muchísimo que aprender sobre este maravilloso mundo de los videojuegos, gran parte de la documentación de la que he podido nutrirme para aprender cada día más han sido tus maravillosos libros, que no me harto de leer y releer, mientras añoro los tiempos pasados en los que tantas horas dediqué a grandes juegos de Sega (ya sabes que, muy a mi pesar, no conocí Nintendo hasta bien entrada mi juventud).
      Compartir lo poco que sé sobre esta gran pasión y ver que encima disfrutáis con la lectura y con la escucha de las piezas que recomiendo es mucho más de lo que se puede pedir y me siento muy agradecida por la enorme oportunidad que me ha dado Invisible Movement. Y, en especial, gracias a ti, por haber creído y confiado en mí desde mucho antes incluso de conocernos en persona.
      Mil gracias por todo. Que vengan muchos artículos más. Y que te siga leyendo y escuchando durante muchos años más. Ya sabes que soy tu fan nº 1.

  3. Este artículo está trabajadísimo y se nota el conocimiento enciclopédico que tienes sobre el tema y la claridad escribiendo.Yo me quedé en los 90 con la Mega Drive y me ha traído grandes recuerdos de aquella época…Enhorabuena,Ana María.

    1. Muchísimas gracias por tus palabras Curro. Que tú me digas eso, que eres una grandísima enciclopedia andante y una de las personas que conozco que más saben de música, cine y todo lo relacionado con el ocio y la cultura, me llena muchísimo. ¡En marzo el siguiente!

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