Un mes con Thunderobot ST-Plus

La teoría siempre está muy bien. Promesas y buenos propósitos por todos lados pero muchas veces, cuando se llevan a la práctica, todo se acaba desinflando. Así que no había mejor manera de comprobar si la propuesta de Thunderobot era verdaderamente potente hasta que no lo hubiese probado en mis propias carnes.

En la entrevista que hicimos no hace mucho a los responsables de desembarcar en Europa a esta marca de gaming china, nos comentaron que el ST-Plus era su portátil de entrada al viejo continente, su primera prueba de confianza con el público y la primera piedra de construcción de ese gran ecosistema que en Asia está funcionando tan bien. Así que, que mejor manera que empezar mi experiencia con ellos que probarlo durante un mes.

Hablar del ST-Plus es hablar de un portátil de 1299€ que viene armado con un i7-7700 HQ, 8Gb de RAM, 1 Tb de HDD más 128 Gb de SDD y una Nvidia GTX 1050Ti. Todo ello, bajo una pantalla IPS de 15,6” que cumple a la perfección pero sin lujos.

Fuera la parte de especificaciones, hablemos del rendimiento real del portátil de como durante un mes he estado trabajando con él, jugando con él y sobre todo disfrutando con él.

El ST-Plus se podría decir que es un máquina de potencia media-alta que debería permitirme jugar a todo título actual sin ningún tipo de problema y a una calidad media alta muy en función de los requisitos del juego. Por ejemplo, todos los títulos de Blizzard se pueden jugar al máximo sin ningún tipo de problema (Overwatch, Heroes of the Storm, StarCraft 2) tampoco se despeina con League of Legends, DOTA 2 o Battlerite pero en juegos como Doom, Quake Champions o The Witcher 3 tuve que sacrificar una muy alta calidad gráfica para no tener una mala experiencia en cuanto a frames por segundo, eso sí, no bajé de calidad media nunca. Tuve algún problema de configuración con Blade & Soul y no conseguí el rendimiento esperado, curioso porque Guild Wars 2 (también de NCSoft) me funcionaba a tope y fluido. También tuve alguna discrepancia con el popularísimo PlayerUnknown’s Battlegrounds pero al final conseguí jugarlo en medio alta a buen rendimiento y con una sensación de que el juego no está lo optimizado que debería porque también he tenido algún que otro problema en mi ordenador principal.

En definitiva, todo esto viene a resumir que el portátil sirve para jugar (y con entusiasmo) y si estás enfocado en los eSports, el ST-Plus cumple de sobras tus necesidades. Si eres un jugador amante de los triple A, vas a jugar sin problemas (la mayoría de ellos en calidad alta) pero hazte a la idea de que para futuros lanzamientos que busquen un tope técnico harán que tengamos que juguetear con las opciones gráficas pero desgraciadamente eso es ley de vida.

Además de jugar, también he aprovechado el portátil para trabajar y lógicamente el rendimiento de la máquina es impoluto. Me encanta que ST-Plus me espere a mí en lugar de yo a él. Su encendido es en segundos y aunque carga algunas apps de Thunderobot para diferentes gestiones, no se nota en absoluto y tampoco son nada invasivas. La primera de ellas es el clásico Control Center que nos permite gestionar entre otras cosas el plan de energía, controlar y editar la velocidad del ventilador o algo tan imprescindible como anular la tecla de Windows para que un fallo de nuestros dedos en mitad de una teamfight no nos haga odiar a nuestro escritorio. La otra app es Flexikey que se encarga de administrar las capacidades de nuestro teclado.

El teclado ha sido uno de esos elementos menospreciados en los portátiles pero parece que poco a poco las compañías le están dando algo más de vida. Thunderobot ha mimado el suyo y además de una retro iluminación en tres zonas, que podremos configurar con el color que queramos, permite la configuración de macros como si de un teclado para sobremesa se tratase. Además de sus características, el teclado se siente bien. Es consistente y preciso y salvo que nos pongamos tiquismiquis (o profesionales) no vamos a echar mucho de menos otro tipo de teclado. El trackpad por otro lado simplemente cumple con lo que debe ser pero está claro que tampoco necesitamos más ya que sí o sí vamos a conectar un ratón vía USB para jugar.

La batería es otro elemento clave de la experiencia portátil y aunque la mayoría de convivencia con el ST-Plus lo he tenido anclado a la red eléctrica, hice alguna que otra prueba para ver si esa potencia se comía la batería. Las pruebas fueron muy positivas y en modo gandul o sea navegando por internet, viendo vídeos y pajareando por facebook y twitter la cosa se nos va a más de 4 horas con la calma, consiguiendo más o menos en función del rendimiento que le indiquemos en las opciones de energía. Jugando la cosa se reduce, lógicamente, pero las casi 2 horas a Guild Wars 2 no me las quitó nadie.

Hablemos de comodidades e incomodidades. El portátil pesa 2.5 Kg y entra dentro de lo estándar en máquinas centradas en jugar y, con la tapa cerrada, son 2,7 cm de grosor por lo que no tendremos mucho problema en llevarlo por ahí. A decir verdad, a mí me resulta pesado pero porque estoy acostumbrado a salir fuera de casa con un MacBook Pro que no llega a los 2Kg y cerrado está en 1,5 cm pero claro no me permite, ni de lejos, lo que el ST-Plus.

En cuanto a la temperatura y la refrigeración, aguanta muy bien los achaques de la 1050Ti y como me ha pasado en otros portátiles no se nos calentará el teclado y se podrán a rugir los ventiladores como si no hubiera un mañana. El portátil cuando está en alto rendimiento suena pero no es nada del otro mundo ni da esa sensación de que en cualquier momento va a estallar. Para refrigerarlo tenemos una salida en la parte trasera izquierda y otra en la parte derecha y ese es su punto más negativo.

Cuando el portátil empiece a calentarse y los ventiladores se pongan a trabajar, nuestra mano derecha, la que salvo que seamos zurdos extremos tendremos sobre el ratón empezará a recibir un bocanada de aire caliente que no diré que es muy molesta pero sobra. Una decisión de diseño que se podría haber solventado poniendo una segunda salida en la parte trasera aunque suponemos que por otros motivos no se hizo así. La solución es apartar un poco más de lo normal mi alfombirlla y ratón de esa salida de aire y sigue siendo una posición natural de juego pero no es la que mas me gusta. Eso sí, si somos frioleros de manos, es una característica única.

Otro de los elementos que más curiosidad tenía por comprobar era el de los acabados. Hablando con amigos sobre Thunderobot siempre cambiaban el semblante cuando les decía que era una empresa china. Da igual que les dijese que tenían como partner a Intel entre otros, generaba un poco de rechazo por eso de que en dos días se va a caer a trozos y que está hecho de plástico barato que se deshace con la mirada. El ST-Plus es un producto premium por dentro y por fuera. Su acabados son elegantes, de buena calidad, robustos y como nos decían en la entrevista tienen un aspecto original pero sin ser demasiado llamativo.

Después de un mes de uso intenso, el portátil no ha desfallecido, está igual que el primer día y vale que un mes no es un tiempo objetivo para valorar la resistencia de un equipo electrónico pero sí que es cierto que las sensaciones son de producto resistente y duradero.

Mi primera aventura con Thunderobot ha sido más que buena. Es cierto que esa salida de aire ha enturbiado un poco mi experiencia (quizá a otro usuario no le suponga nada) pero eso no quita que el ST-Plus sea una grandísima opción para hacerse con un portátil gaming gracias a su relación calidad-precio y que tuve cierta pena cuando tuve que volver a meterlo en su caja para devolverlo.

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