Hyrule Warriors: Age of Calamity. La integración del desarrollo de la trama a través de la música del menú principal

Ana María Gutiérrez

Ana María Gutiérrez

Si bien no estamos muy acostumbrados a hablar de musou cuando nos referimos a The Legend of Zelda, ya en 2016 pudimos empezar a asociar los dos términos, gracias Hyrule Warriors Legends para Nintendo DS y WiiU (en Japón, 2014 fue el año de partida de los Musou de esta mítica saga dentro de su amplio catálogo de juegos). 

Siguiendo la misma estela que el anterior, y gracias al éxito cosechado en 2017 por Breath of the Wild (BOTW), el musou ha vuelto a brillar dentro del universo Zelda a través de Hyrule Warriors. Age of Calamity, lanzado para Nintendo Switch el 20 de noviembre de 2020. Si bien en un primer momento pudiera parecer una precuela del que ha sido uno de los mayores hitos en la revolución del género RPG de mundo abierto de Nintendo, a medida que avanzamos en la historia nos damos cuenta de que no es así del todo. Se trata, más bien, de un “What if?” en el que nos transportamos 100 años atrás con respecto a los acontecimientos acaecidos en BOTW, viviendo en primera persona el verdadero cataclismo que culminaría con el encuentro de Zelda y Ganon en el Castillo de Hyrule. A partir de aquí, si bien encarnamos a los personajes presentes en tales eventos, también se producirá una conjunción temporal en la que los personajes de BOTW (100 años posterior a los de la era del cataclismo), se teletransportarán en el espacio-tiempo gracias al droide Terrak, el miniguardián que acompañará a Link en todo momento durante las batallas y que tendrá un papel decisivo a lo largo de la historia (preferimos no desvelarlo, no vaya a ser que caigamos en el mal hábito del spoiler).

Algunos de los personajes jugables de Hyrule Warriors: Age of Calamity.

Respecto a su jugabilidad, el hecho de manejar a un total de 18 personajes, que se van desbloqueando a medida que se superan batallas y se avanza en la trama argumental, enriquece mucho el gameplay, ya que no sólo podemos mejorar las habilidades de dichos personajes, sino también sus armas, resistencia, vitalidad y fortaleza, y todo ello en la misma línea de BOTW. Así, podemos obtener rupias para comprar en las postas todo lo necesario para mejorar nuestras habilidades y completar las misiones secundarias que nos permiten optimizar las posibilidades de cada uno de los personajes. Para ello, podemos hacernos con diferentes materiales (en forma de recompensa tras la victoria o bien obtenidos durante el propio combate), que podemos intercambiar o vender según nuestras necesidades. 

Sin duda, se trata de un juego muy completo en el que la historia principal, si bien es muy importante, pasa en ocasiones a un segundo plano, ya que las misiones secundarias, a pesar de ser “secundarias”, pueden ser decisivas para alcanzar el nivel requerido para vencer a Ganon (como no podía ser de otra manera) de forma desahogada. Moblins, Bokoblins, Invocatis, Petraroks, Hinox, Centaleones y un sinfín de monstruos de todas las categorías posibles (hielo, fuego y eléctrico) se encargarán de ponernos contra las cuerdas a lo largo de más de 35 horas de historia principal. No obstante, no nos cabe duda que, una vez metidos en faena, vencer a Ganon no nos resultará suficiente y caeremos inexorablemente en la tentación de intentar completar el resto de misiones, hasta desbloquear al último de estos 18 personajes jugables. De hecho, si en algo son especialistas en la saga The Legend of Zelda, es en engancharnos hasta tal punto que podremos extender nuestra partida más allá de las 60 horas para completar el juego al 100% (en ello se encuentra esta humilde servidora).

Con un cartel como el que presentamos, no es de extrañar que aún no hayamos entrado en la verdadera temática de este artículo que, cuanto menos, resulta escueto si tuviéramos que detenernos en todo aquello que nos gustaría comentar, y que daría para un libro, sin duda. Vayamos, pues, a lo que nos concierne, que es el elemento musical.

A Link no le sienta nada mal el paso por el musou.

La perfecta conjunción del desarrollo del argumento a través de la música del menú principal


Si bien el elenco de compositores que se dan cita en Hyrule Warriors: Age of Calamity –Kumi Tanioka, Reo Uratani, Ryotaro Yagi y Haruki Yamada– no coincide con el de BOTWHajime WakaiManaka Kataoka y Yasuaki Iwata–, a lo largo del juego, podemos encontrar temas que respetan las sonoridades y leitmotivs utilizados en la banda sonora de BOTW, haciendo uso de materiales compositivos que ya se escuchaban en este juego e incluso de otros mucho más clásicos, como la Nana de Zelda, con tratamientos compositivos mucho más actualizados, eso sí. Con este procedimiento, se consigue cohesionar los dos juegos como una entidad única, pero con un sello de identidad propio en cada uno de los juegos.

Respecto al uso de leitmotivs procedentes de BOTW y por mencionar un ejemplo, destacamos el tema que escuchamos cuando desarrollamos la batalla en el poblado Orni, donde desbloqueamos a Revali como personaje jugable. Aquí, y en consonancia con las tonadas interpretadas al acordeón por Nyel en BOTW con motivo de varias pruebas heroicas, volvemos a encontrar este instrumento como uno de los protagonistas. No obstante, la melodía principal se repartirá entre otros instrumentos, como los de cuerda y las flautas. Y todo ello, bajo un ritmo percusivo y un carácter heroico y trepidante que cargan de acción la propia batalla, separando la repetición en bucle del tema principal mediante la cortina como instrumento de referencia.

Tema de Revali
Descripción de Revali al ser desbloqueado como personaje jugable.

Pasando a contemplar el segundo elemento de cohesión al que nos hemos referido en esta banda sonora, nos adentramos de lleno en la trama del juego, estableciendo los tres grandes temas musicales del menú principal como hilos conductores de la trama.

Así, el primer tema del menú principal, que encontramos desde el capítulo 1 hasta el 5, coincide con un período de relativa calma, en el que vamos a ir librando batallas con el objetivo primordial de ir desbloqueando personajes y mejorando sus habilidades, pero aún sin haberse desatado el cataclismo, que marcará un antes y un después en el desarrollo del juego y en su jugabilidad. Podríamos entender esta primera parte del juego como una fase de entrenamiento, cuyo objetivo principal es familiarizarnos con la jugabilidad, pues deberemos ser bien diestros en lo sucesivo para conseguir superar las batallas de capítulos posteriores.

Overlooking Hyrule, (Prelude to Calamity)

En esta pieza, la melodía del primer tema es ejecutada por la cuerda, sobre un fondo de caja que marca el carácter marcial propio de la batalla. El piano (muy presente en la banda sonora de BOTW) adorna la melodía con algunas pinceladas en forma de arpegio. El carácter heroico dota de majestuosidad y valentía la pieza. El segundo tema que forma parte de la pieza constituye más bien una transición que prepara la repetición en bucle de la melodía anterior. Aquí, respecto al timbre, se pasa el testigo al piano y al viento, más concretamente a los metales (muy típicos de las fanfarrias propias de los terrenos de batalla), sobre notas más largas y un carácter más fantasioso. La caja toma un mayor protagonismo y marca de forma más solística el ritmo motor que lleva en todo momento, como haciendo una llamada para que los soldados se preparen al combate. Casi que podemos imaginar la expedición militar en el campamento, recargando las pilas antes de desatarse la contienda.

Menú principal con el mapa inicial de las primeras misiones a completar.
Overlooking Hyrule (Amid the Calamity)

Este tema va a estar presente desde el capítulo 6 hasta que derrotemos a Ganon en la batalla final y completemos el juego. El cataclismo ya se ha iniciado y la batalla se va a recrudecer con creces, encontrando enemigos cada vez más poderosos, que avanzan sin control para destruirlo todo, y empresas con una duración considerable. Se podría decir que, en esta etapa del juego, “no está el horno para bollos”, con lo que la música también adopta tintes mucho más serios y oscuros, hasta lúgubres. El uso del chelo como instrumento conductor de la melodía es un recurso muy empleado para simular ese ambiente hostil y tenso propio de un escenario de guerra. De hecho, lo podemos encontrar en otras bandas sonoras de sobra conocidas, como la de Juego de Tronos, más concretamente en “The Knight King”, en el que los instrumentos más graves de la cuerda (no solo chelos, sino también contrabajos) se alternan con el piano (que también encontramos en el tema que estamos analizando) para evocar la desolación de la guerra.

En nuestro caso, además de los instrumentos ya mencionados, destacamos las cuerdas más agudas (violines) y el uso, nuevamente, de la caja, con un papel más predominante, similar al del tema anterior, pero con redobles y ritmos más marcados, que inspiran de valor y, a la vez, advierten del gran peligro que corren nuestros protagonistas. Finalmente, destacamos que el material que se utiliza en la melodía es el mismo que el del primer tema analizado, pero aumentando las duraciones de las notas con figuras más largas (procedimiento conocido como aumentación en el lenguaje compositivo).

Menú principal con gran parte de las misiones completadas.
Overlooking Hyrule (After the Calamity)

Precioso tema dotado de un fuerte componente emocional que recrea la calma después de la tormenta. Una vez derrotado Ganon, el Reino de Hyrule vuelve a la paz y, aunque aún nos queda otra misión opcional que no desvelaremos aquí para no hacer spoiler, y que hace que el juego, de hecho, acabe de comenzar, marca el final de la trama principal. Aquí la música es tremendamente contrastante con la del tema anterior. Todo se vuelve mucho más reposado, con figuraciones largas, un tempo lento y el uso de una instrumentación muy delicada y cuidada que marca reposos y silencios entre frase y frase y que hacen respirar de nuevo al jugador. Así, las cuerdas más agudas (violines) y el piano vuelven a ser los protagonistas de la melodía, sumando a ellas el oboe, voces de fondo en eco e instrumentos de pequeña percusión, como triángulos y cortinas entre tema y tema, marcando las transiciones. La caja ya no aparece presente, ya no suenan “tambores de guerra” (literalmente) y cada instrumento que interviene lo hace de un modo más solístico, disminuyendo la carga instrumental y, con ello, la tensión creada en el jugador. Hay un momento en el que escuchamos el tema principal de la Nana de Zelda, tan presente en todos los juegos de la saga, interpretado en esta ocasión por el oboe en su registro agudo. De hecho, si conseguimos completar la última misión una vez finalizada la historia principal, volveremos a escuchar el tema, no desvelamos en qué circunstancias ni interpretado por quién, pero se trata de un vídeo final de lágrima fácil, que deja muy bien atado el argumento del vídeo inicial de introducción al juego y que supone la culminación de una banda sonora excelente, al mismo nivel del juego. Después de ver ese vídeo, si no lo habíamos hecho ya, nos enamoraremos para siempre del gran personaje que es el verdadero protagonista de esta aventura y que conquistará nuestros corazones de forma irremisible. 

Volviendo a nuestro tema analizado y, a modo de cierre, diremos que, a pesar de que la música está cargada de cierta nostalgia por marcar el final del periplo, de alguna manera, no deja de ser una melancolía placentera, aquella que recuerda con agrado que, tras largas y arduas batallas, materializadas en numerosas horas de juego, el bien se sobrepuso al mal y se logró la victoria. Y de nuevo reinó la paz en el Reino de Hyrule.

Zelda tras despertar su poder en Hyrule Warriors. Age of Calamity

Conclusiones


Que la banda sonora de Hyrule Warriors: Age of Calamity es una auténtica maravilla no lo duda nadie, pero, a lo largo de este artículo, además, hemos podido demostrar uno de los motivos por los que los temas suenan tan bien integrados entre sí y en relación con BOTW. El tratamiento compositivo de los materiales, las melodías, los timbres y el carácter respeta con creces las características de su predecesora, añadiendo, además la identidad propia de un juego que, si bien aparentemente puede alejarse del estilo clásico de la saga de The Legend of Zelda por tratarse de un musou, establece un puente musical que une perfectamente este género con el RPG de BOTW, a través de una perfecta conjunción entre los dos títulos, unificando el conjunto de ambos como unos imprescindibles en nuestra biblioteca de juegos.

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