Black Knight Sword Review

¿Sabíais que Black Knight Sword es un escenario escrito, originalmente, para Shadow of the Damned? Suda51 escribió 5 escenarios con un objetivo en común: llegar a un castillo. Black Knight Sword es el tercero de esos cinco escenarios.

Yo, que no entiendo mucho de pintura (imagino que mi profesor de historia del arte estará de acuerdo conmigo), me sorprendo cuando la gente es capaz de identificar un autor con sólo lanzar un vistazo a un cuadro: esto es un Delacroix (¿esto no se come?) o un Fra Angelico (¿esto no se bebe?). De la misma manera, quizás, la gente que no juegue mucho pueda sorprenderse ante quien diga, tras haber echado una mirada a Black Knight Sword: esto es un juego de Suda51.

Para narrar, como si de un teatrillo se tratara, la historia de odio eterno entre dos hermanas, nos harán interpretar el papel del Caballero Negro (¡y su espada!) en un juego de acción/plataformas, en dos dimensiones, totalmente traducido y doblado al castellano. Y hasta aquí lo que puedo decir de este juego sin que suene «extraño».

El juego te deja con mal cuerpo desde el principio: la voz del narrador, por ejemplo, ya no nos augura nada bueno. Una voz con un extraño acento sudamericano y un tono de voz nada natural. Cada vez que habla, se me pone la piel de gallina (y cuando dice cosas como «que Dios se apiade de ti», directamente, empiezo a sudar).

Tanto los escenarios a través de los que se desarrolla el juego, cinco en total, como los enemigos a los que nos enfrentaremos, parecen sacados de un sueño enfermizo: caballos de ajedrez que saltan sobre muelles, plataformas que son mandibulas de gatos con dientes afilados, cerdos montando en motos que son esqueletos, plantas con cabeza de gato que debemos recolectar a lo largo de las fases…

Lo cierto es que jugar a Black Knight Sword es lo más parecido a tener una pesadilla de la que no quieres despertar… pongamos otro ejemplo: nos enfrentaremos a un pollo gigante, que lanza fuego por el pico y al que, una vez derrotado, usaremos como «aeronave» para continuar el resto de fase como si de un shoot´em up se tratara (con sus toques de danmaku y todo). Os puedo asegurar que mis carcajadas en este momento del juego eran una mezcla de alegría y demencia algo extraña, pero muy satisfactoria (¡lo siento, vecinitos!).

Los que hayáis jugado a Shadow of the Damned estaréis menos desprevenidos que el resto (por cierto, ese juego es una pequeña gran obra maestra. No lo dejéis escapar) y, de hecho, encontraréis reminiscencias o similitudes en situaciones de ambos títulos (no en vano este iba a ser una fase de aquél). La fase de shoot´em up, por ejemplo, o el hacer trueques con los corazones de los enemigos derrotados con un vendedor que se los come…

A nivel de rejugabilidad, Black Knight Sword tiene su coña: hay un apartado llamado «Desafios», en el que se pondrá a prueba al Caballero Negro, y uno llamado «Arcade», que se desbloqueará al terminar el juego y en el que podremos ver el final verdadero del juego (nada de quedarse con la primera vuelta del juego si queremos saber cómo termina la historia). Además, deberemos intentar conseguir todas las plantas con cabeza de gato ocultas (algunas más que otras, todo hay que decirlo), en los diferentes niveles.

El caso es que Black Knight Sword es un juego visualmente muy atractivo (a mí me lo parece, al menos), extrañamente hipnótico, y es una lástima que sólo esté disponible en formato digital. Sería muy interesante conseguir un artbook de este universo tan encantadoramente bizzarro que se ha conseguido crear en la historia del Caballero Negro.

Así que ya sabéis, calzaos vuestra armadura negra y empuñad vuestra espada: en lo alto del castillo hay una pricesa que debe ser… ¡eliminada!

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