Avance The Division 2 (Beta Privada)

Mi experiencia con The Division 2 no empezó demasiado bien. Su tráiler de presentación no me convenció nada de nada. Demasiado énfasis en un drama que al tratarse de una secuela me pareció excesivo y que realmente no aportaba nada nuevo salvo una nueva localización. Por suerte, la IP de Ubisoft no juega en esa liga, aunque intente acercarse, juega en otra en la que lo sigue haciendo realmente bien y es en la acción, cooperación y eventos en una gran ciudad.

The Division 2 nos lleva a Washington D.C., la gran capital de Estados Unidos que no está mejor que la Nueva York de la primera entrega. Una ciudad desolada, caótica y en la que la supervivencia es lo único que le queda a la humanidad tras la epidemia, que se inició durante el Black Friday, gracias a la llamada fiebre del dólar, un virus creado por un grupo terrorista que dejó a una nación desolada y en plena crisis.

La secuela nos lleva siete meses después de los eventos del primer juego a la Casa Blanca y, como agentes de The Division, debemos intentar traer el orden y ayudar a la humanidad a recomponerse. El planteamiento es exactamente igual que en el primero pero cambiando a una ciudad más soleada, más abierta y con muchísimas más cosas que hacer.

Massive Entertainment, responsable de la saga, y Ubisoft han hecho los deberes. Fuera de bugs molestos y demás historias que ensombrecieron (downgrades incluidos) bastante la salida del juego original, el primer The Division era un juego tremendamente divertido y que en compañía de amigos era un buen rival para el Destiny de Bungie, por nombrar otro juego que en cooperativo mejora sustancialmente. Para esta segunda iteración tenemos más de lo mismo pero mejor y es que la formula del primer juego funcionaba pero necesitaba, quizá, más tiempo en la barrica, lección que parece aprendida para nuestro periplo en la capital.

Durante la beta privada pudimos disfrutar de todo lo que ofrecía en unas 10 horas, eso incluía un par de misiones principales, un buen puñado de misiones secundarias, unos paseos por la zona oscura y la misión de Invasión que forma parte del end game del título. Eso sin contar con los escarceos que vas teniendo por las calles de la ciudad al encontrarte con las bandas enemigas que acaban resultando en un evento en sí y todo ello en una capital de los Estados Unidos perfectamente reconocible, con sus monumentos (no en su mejor momento, eso sí) y mucho amor por el detalle en cada calle.

Como sucedía con el primer juego, de base, es divertido jugar a The Division 2. Ya no por el afán de buscar el mejor equipo para nuestro agente, que termina siendo el objetivo final en el end game del juego sino por disfrutar de todo el contenido que Massive ha preparado para esta titánica segunda entrega. Y es que una de las clave del juego para mantener al jugador y de las que cojeaba su primera entrega era los ganchos para mantenerlo enchufado al juego. Al final tu salías a Nueva York, a la dura nieve, a buscar más armas y de vez en cuando te iban recordando el motivo de tu estancia allí. Para esta segunda entrega la cosa cambia. Habrá más relación con más personajes, más grupos que se interconectarán y más actividades de progresión fuera de la subida de nivel y la clásica mejora de habilidades y equipo.

Los nuevos refugios están plagados de gente que mejoran la narrativa del título, te hacen sentir más en el ajo y te dan más motivos para salir a las calles de D.C. para salvar a la hija de una compañera o para sacar de un apuro a un agente despistado. Casi todo tiene un motivo y es de agradecer aunque es Ubisoft, así que también tendremos las clásicas acciones repetitivas o de poco valor argumental, como es la búsqueda de cajas para subir puntos de habilidad (aunque hay algunas más elaboradas que otras como por ejemplo la que bajamos al laboratorio del FBI a buscar la susodicha caja). Insistiendo en lo mismo, eso de que nuestro esfuerzo tiene una recompensa, ahora los refugios tienen sus proyectos, que están compuestos por submisiones y que una vez completados nos otorgarán recompensas o mejorando el refugio en sí dando como resultado una mejor calidad de vida a los supervivientes.

En cuanto a la acción, en The Division 2 sigue siendo estupenda. Fuera de mejorar en el sistema de coberturas (más directo e intuitivo) el juego sigue siendo un shooter en tercera persona sólido y que ahora nos da más alternativas para hacer frente a los combates con nuevas habilidades como los drones, las torretas o las granadas inteligentes (que es lo que pudimos probar durante la beta). Gracias a estas habilidades podremos decantarnos por un estilo de juego más agresivo o más conservador ya que por ejemplo podemos optar por una torreta que desplegaremos y mientras va disparando también nos tanqueará a los enemigos. También podemos utilizar un dron que nos vaya subiendo el nivel de armadura y así no tener que gastar nuestros refuerzos limitados. Habilidades podremos equipar dos y las opciones parecen bastante amplias; por un lado para hacer que la experiencia de jugar solos no sea tan restringida y por otro para que al jugar en equipo podamos hacer escuadras de hasta cuatro jugadores muy equilibradas y preparadas para darlo todo.

The Division 2 es un juego que se disfruta al máximo en equipo. Podemos jugar solos sin problemas aunque en muchas misiones, las principales, vamos a sufrir de lo lindo cuando lleguemos a las zonas finales y no tengamos demasiados recursos para hacer frente al boss final y a su séquito. Si no tenemos amigos conectados (o directamente no tenemos) siempre nos quedará  un matchmaking, tanto general para hacer un grupo en cualquier parte del juego como en ciertas misiones, como las principales, por lo que mejor no ser tímidos y disfrutar del juego en su plenitud, con compañeros haciéndote coberturas, buscando la supresión enemiga para poder engancharles por la espalda, enviándote su dron curativo mientras plantas una torreta francotiradora… lujo cooperativo.

La cooperación se pondrá a prueba sobre todo en las misiones de Invasión, lo más difícil que pudimos encontrar en la beta y para la que nos dejaban escoger entre diferentes clases de personajes para llevarlo a cabo. Además de poder equiparnos dos armas principales más una pistola, llegará un momento en el juego en el que nos especializaremos y nos convertiremos en agentes de élite capaces de ser francotiradores letales o nos permitirán portar una ballesta que es una delicia de utilizar. Toda nuestra habilidad (y la de nuestros compañeros) se pondrá a prueba porque los rivales no dan tregua y, a veces, son putamente inteligentes. Pero… ya sabéis, a mayor dificultad, mejor es la recompensa y es en estas misiones donde está el mejor looteo.

Aunque se haya hecho un esfuerzo, que se nota y se agradece, The Division 2 sigue siendo un juego en el que lo disfrutarán más los amantes del loot, aquellos que les da igual salvar Santuario en Diablo III, lo que quieren es que caiga una legendaria, aquellos que no saben ni qué ha pasado con Rasputín lo que quieren es que les caiga el rifle de pulsos por el que llevan horas y horas machacando Vex en Destiny 2. El loot en The Division 2 es amplio, variado y detallado y eso también enamora y vicia  por lo que los loot hoarders tienen un buen filón como ya ocurría en el primer juego.

Hablar de botín en The Division es hacerlo de la Zona Oscura, una de las grandes ideas de la primera entrega que se ve mejorada aquí partiendo la única zona de Nueva York en tres bien distintas en Washington D.C. El todo o nada que encontrábamos en la primera entrega se ha convertido en una actividad más generosa ya que el botín que encontremos estará diferenciado entre normal (novedad de la zona) y tóxico, que como en Nueva York tendremos que sacar de allí vía helicóptero y haciéndole saber a todo el mundo que algo manejas. El concepto de renegado también se ha equilibrado más y ahora iremos subiendo nuestro nivel de renegado en función de nuestras acciones en la Zona Oscura, ya sea, por ejemplo, robando botín a compañeros (muy ruin pero satisfactorio) o eliminando agentes. Estas diferentes acciones te acabarán delatando y al final todo el mapa sabrá donde te encuentras y les hará especialmente gracia ir a por ti por lo que vuestra será la valoración de recompensa versus nivel de renegado durante la partida. En general,  parece una Zona Oscura más asequible para entrar allí y al menos algo llevarte, cierto es que habrá tres zonas diferentes y que el estudio irá modificando el estado de las zonas, añadiendo dificultad y diferentes condiciones que lo harán todo más dinámico. 

Y por ahora poco más. El inicio del camino de The Division 2 apunta sensacional pero habrá que ver cuando el 15 de marzo se ponga a la venta si Massive Entertainment puede mantener estas buenas sensaciones a lo largo de todo el juego sobre todo como trabaja el post lanzamiento del juego, algo en lo que hay confianza ya que Ubisoft está tratando a sus juegos en ese sentido, y en cuanto a nuevo contenido, de maravilla (véase For Honor o Rainbow Six Siege).

Si queréis probar The Division 2 antes de su salida, Ubisoft anunciaba ayer la fecha para la beta abierta, que entendemos será el mismo contenido que la privada, por lo que del 1 al 4 de marzo podéis probar de primera mano el juego tanto en PC como en PlayStation 4 y Xbox One.

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