Avance Pathfinder: Kingmaker

El próximo 25 de septiembre llegará Pathfinder: Kingmaker, la llegada de una de las sagas roleras (de lápiz y papel) más populares a Pc. Una oportunidad de oro tanto para los fans del mundo de Golarion como para aquellos a los que les encante echarle horas a un rpg de corte occidental.

Owlcat Games empezó su proyecto en kickstarter, como también hizo Obsidian con su Pillars of Eternity o Larian con Divinity: Original Sin, y tras superar su objetivo de 500.000 $ (finalmente superaron los 900.000 $, demostrando que el público sigue teniendo ansia por este tipo de género), Deep Silver se hizo con las riendas de la publicación.

Contar con la licencia de Pathfinder es un aliciente importante pero que, a su vez, se puede volver en contra ya que hay una buena legión de aficionados, que no paran de echarle horas tanto al juego de rol (de libro) como a los diferentes productos que han indo saliendo a través de los años, que van a mirar con lupa Pathfinder: Kingmaker por lo que es lógico que, durante el desarrollo, el estudio hiciese hincapié constantemente en la rigurosidad de la adaptación del mundo de Golarion al videojuego. También nos lo comentaron durante la presentación en la pasada Gamescom, en la que pudimos ver de primera mano el juego.

La obra de Owlcat Games es un monstruo bicéfalo muy interesante. Por una parte tenemos la exploración y combates clásicos que llevamos disfrutando desde Baldur’s Gate y sus sucesores y por otra tenemos la construcción y expansión de nuestro propio reino en las peligrosas Tierras Robadas.

En Kingmaker nos creamos nuestro personaje para que intente reinar allá donde mucho otros han fracasado. Para ello, contaremos con un buen número de aliados y dependerá totalmente de nosotros cómo lo expandamos, que régimen aplicaremos a las nuevas zonas o con quién queremos aliarnos o declararnos en guerra. El timing y el tipo de reino que quieras dependerá totalmente de nosotros mismos aunque por otra parte también podemos delegar dichas tareas en nuestros compañeros y en su buen (o mal) criterio.

El juego cuenta con ese valor seguro que es Chris Avellone (Icewind Dale, Neverwinter Nights, Divinity: Original Sin 2) como director narrativo para que nuestra historia sea única y realmente por lo que pudimos comprobar hay muchos factores que convertirán a nuestro reino como único. La idea de Avellone y el equipo es de darle una gran profundidad a cada misión, a cada personaje y en general a cada elemento para que nuestra experiencia como Señores de las Tierras Robadas difiera de otros juegos del mismo género.

Mantener el Reino bajo control no será tarea fácil y habrá cientos de misiones de todo tipo para lleva a cabo. Como decíamos, podemos encargar a alguien dichas tareas y cruzar los dedos para que el resultado sea de nuestro agrado, en función de las habilidades e intereses de nuestro compañero, pero siempre podemos bajar al barro y ensuciarnos las manos.

Es ahí cuando el juego entra en su fase más clásica. Perspectiva isométrica, combates en tiempo real (o con nuestra amada pausa) que requerirán de estrategia y conocimiento de nuestras habilidades y la de nuestros compañeros así como de mucha mucha exploración. Las Tierras Robadas no son precisamente pequeñas por lo que si queremos desentrañar todos sus misterios vamos a tener que andar kilómetros para mantener el Reino bajo control. Además, durante nuestras excursiones se darán diferentes conflictos en los que podremos decidir como cómo proceder. Por ejemplo, en la demo que vimos había una trifulca entre un par de facciones que, desgraciadamente había llegado a la manos, y nuestra era la oportunidad de o bien posicionarnos en favor de alguna de las dos facciones o bien, todo lo contrario, seguir nuestro camino y dejar que se aclarasen ellos a base de cuchilladas.

Otro momento curioso que vivimos fue el de llegar a lo que parecía un lugar de acampada pero que no transmitía las mejores sensaciones ya que alrededor había restos de lo que parecía haber sido una batalla sangrienta. Nuestra era también la decisión de no acampar allí (vete tú a saber lo que aparece por la noche) o hacerlo y prepararnos para la noche con turnos de guardia a cambio de un merecido descanso. Durante las acampadas (que fueron una de las stretch goals del kickstarter) tendremos la oportunidad de conocer más a nuestros compañeros a través de sus charlas nocturnas en las que darán su opinión sobre los últimos acontecimientos y nos servirán para luego, en nuestra administración del reino, darles un rol u otro.

Pathfinder: Kingmaker quiere apuntarse a esta segunda juventud que están viviendo los rpg’s occidentales con Divinity: Original Sin y Pillars of Eternity a la cabeza. Ambos son excelentes juegos y Kingmaker parece tener suficiente personalidad para hacerse un hueco entre ellos ya que cuenta con la profundidad narrativa y el mimo suficiente para calar entre los jugadores, mucho más si encima somos conocedores del mundo de Pathfinder al que no solo encontraremos personajes conocidos si no que Owlcat Games ha trabajado codo con codo con Paizo (propietaria de la marca) para que el viaje a lo digital sea lo más fiel posible a las páginas del juego de rol. Por otra parte tenemos un sistema de combate tradicional, con un abanico de posibilidades enorme que encantará a los amantes del género aunque puede abrumar al neófito. Podremos crearnos a nuestro personaje a medida, con un buen número de posibilidades gracias a lo variado de sus clases y arquetipos y buscar un equilibrio en el grupo (que puede llegar a seis personajes y tendremos hasta 11 compañeros para elegir). Por último, tenemos el elemento más diferenciador y es el de regir tu propio reino y lograr mantenerte en las Tierras Robadas el máximo posible.

Veremos qué tal le va el próximo 25 de septiembre, solo en Pc, y si, finalmente, los fans de Pathfinder ven con buenos ojos esta adaptación. Por otra parte, veremos si el juego es capaz de enganchar a nuevos jugadores que desconocían la riqueza de Golarion y los acaban convirtiendo en seguidores de la marca y haciéndoles jugar al juego de rol original.

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