Avance Mosaic

Leía el otro día un artículo sobre un chico que había llegado a una revelación escalofriante: vivía para prepararse el tupper del día siguiente. Su vida giraba en torno al trabajo, o sea, levantarse temprano, enterrarse en el metro, hacer sus horas en la oficina, mejor o peor, volver al metro, preparar la cena y el almuerzo del día siguiente, ver una serie, dormir algo más de seis horas, repetir. Seguro que a más de uno le suena de algo. Y es que es muy fácil caer en un estilo de vida monótono, en parte gracias al estilo de vida moderna. De trabajos que no nos llenan, que hacemos porque “es lo que hay”, de estar rodeados de gente y sentirse solos, de tener una, dos, tres, cuatro apps de redes sociales en el teléfono y nunca haber sido tan asocial.

Es lo que intenta reflejar el título indie que hemos podido probar recientemente, Mosaic. En él, vivimos una vida aún más vacía que la del chico del tupper. No solo nuestra nevera está prácticamente desierta (nos acompañan unas cuantas bandejas de comida preparada), sino que vivimos en un hastío constante, del alba a la noche.

Nuestro trabajo es una especie de minijuego de conectar formas, que hacemos muy bien sin saber cómo. Nuestro responsable nos dice que “deberíamos optimizar más”, pero a nosotros nos vale así para terminar otro día en nuestro cubículo. Pero no hay que desesperar, no. Porque también tenemos nuestros momentos de ocio. Gracias a nuestro móvil de casi última generación (acaba de salir uno nuevo, siempre sale uno nuevo), nos podemos descargar lo último en videojuegos adictivos, un clicker en el que con solo pulsar un botón subiremos un contador. ¡Solo hay que pulsar el botón y subiremos de nivel! Un juego ideal que se adapta como un guante a nuestro ajetreado estilo de vida.

Y es que Mosaic, al contrario de este clicker,  no es un juego cómodo o fácil de digerir. Es muy fácil verse reflejado, en mayor o menor medida, por lo que está pasando el protagonista. Un protagonista que tiene sueños de grandeza, porque estaba seguro de que a él le esperaba algo grande. ¿Y por qué no? Era (¿es?) un tipo inteligente, “de carrera”, pero que siempre ha sentido que valía para algo más.

Aunque solo hemos jugado al primer episodio de esta nueva aventura de Krillbite Studio (quizás os suenen por ser los desarrolladores del notable Among the Sleep), las sensaciones que nos dejan no son buenas. Y esto es algo bueno. Porque es un juego que busca hacernos sentir incómodos, que reflexionemos sobre nuestro día a día, sobre lo que nos hace levantarnos de la cama e ir a trabajar otro día más. ¿Merece la pena seguir? ¿O es todo una exageración, y “yo no soy como el tipo de Mosaic? Incluso si no lo somos (sinceramente, ¡espero que no lo seáis!), un paseo por sus calles grises nos puede ayudar a ver más allá, a darnos cuenta de por qué hacemos las cosas, al cómo hemos llegado hasta aquí y si es posible cambiar, o estamos girando tan rápido en esta rueda, cual hamsters, que ya no nos podemos bajar sin salir mal parados.

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