Análisis Zombieland VR: Headshot Fever

Juan Cash

Juan Cash

Recuerdo aquellos 90. Vagamente, siendo sinceros era bastante pequeño. Pero aun así, en mi mente perdura el recuerdo de Time Crisis 2. Coger aquella pistola azul o roja y luchar para exprimir al máximo los cinco duros que me daban mis padres… Maldita nostalgia, qué buenos ratos. 

Lo curioso es que la primera vez que me puse un casco de VR (PSVR) inevitablemente pensé en aquello. “Que bueno sería un Time Crisis con esta tecnología”. Ha llovido desde entonces, y es una de esas veces, que mis plegarias han sido escuchadas, no sin ciertos problemas, pero más que digno. Ha llegado Zombieland VR: Headshot Fever, juego que distribuye y desarrollan los ingleses de XR Games.

Lo primero que queda claro es el nombre del título, Zombieland. Y es que en XR Games han sido muy conscientes de donde se encontraban en todo momento. El juego está cargado de humor, gore y un pelín de absurdidad. Nosotros no somos más que un simple superviviente, un tipo/a que es rescatado por cuatro personas “peculiares” de una habitación del pánico, de la casa más pija de Silicon Valley. De nuestro protagonista tan solo podremos elegir si es diestro o zurdo y el color de nuestras manos. Una vez hecho esto, seremos sometidos a un breve tutorial que demostrará que somos máquinas de matar y nos abrirá las puertas a la pandilla pesadilla. Seremos uno más junto a Columbus, Wichita, Tallahassee y Little Rock, pero ojo, tendremos que ganarnos su respeto.

Nuestra misión: ¿sobrevivir? Por supuesto que no. Nuestro objetivo será el de superar diferentes desafíos, impuestos por nuestros nuevos amigos, con el fin de ser el mejor mata-zombis del lugar. Cosa que será demostrada en la mayor competición de Silicon Valley: La Zombieland Invitational.

Las mecánicas son bien sencillas. Matar, matar y matar. No hay que pensar en nada más que en acabar con todas las criaturas del lugar. O al menos sobre el papel, ya que una parte bastante importante será la de hacerlo en el menor tiempo posible, ya que ello nos dará jugosas recompensas que, sin duda, necesitaremos para alcanzar los niveles finales.

Cada personaje nos ofrecerá tres misiones, con un requisito mínimo (sobrevivir) y tres opcionales (como el tiempo máximo ya hablado) gracias a los cuales podremos invertir en nuevas armas y mejoras, como un puntero láser que nos alegrará la vida.

Por lo demás, tendremos que abrirnos paso por las diferentes ubicaciones a tiro limpio. Todo a través de railes(sí, al estilo Time Crisis pero sin coberturas). La cosa se irá complicando, y lo que al principio parece una carrera por sacar el mejor tiempo ,se irá tornando en una lucha de habilidad para tan solo terminar el nivel. Dispondremos en todo momento de la típica pistola 9mm de munición infinita, además de todo un arsenal que iremos desbloqueando a posteriori, como la mítica escopeta o un subfusil. Estas son armas “especiales” y como tales, disponen de munición limitada. Por lo tanto ahí es donde empieza a entrar la estrategia, el saber cuándo utilizarla y cuando no. Además, conforme avanzamos iremos descubriendo nuevas clases de enemigos, desde los gordos imbatibles hasta las chicas zombis rápidas, que te arrancarán la cabeza en tiempo récord o incluso los que se dedican a lanzarte lo que pillen.

Otro punto importante, sino el que más, como el nombre del juego destaca… Será el de encadenar disparos a la cabeza. Los famosos headshot. Estos disparos nos regalarán (además de una bonita explosión craneal) una mecánica llamada “Adrenaline” que ralentizará el tiempo, permitiéndonos apuntar mejor y encadenar nuevos disparos a la perola, generando así combos que serán la verdadera droga del juego.

Todo este lio de disparos y zombis se traduce en un muy buen diseño de niveles, divertido, variado y frenético. Además, una vez alcanzas cierto nivel de habilidad (y armas potentes) no tardarás más de uno o dos minutos en superar la mayoría de niveles, siendo un excelente juego de “venga va otra y lo dejo” o “tengo que superar el tiempo del desconocido de turno en el ranking online”. Aprovecho para destacar una molesta decisión de diseño, y es que no avanzamos de forma automática una vez limpiamos la zona. Para ello tendremos que mirar hacia un enorme punto azul que será indicativo de avance. Suena a poca cosa, pero nos hace perder unos segundos que pueden ser vitales y como dice el propio juego… en Zombieland cada segundo cuenta.

Como decía anteriormente, el humor es importante, y es una pena que el juego no tenga traducción a nuestro idioma, ya que perdemos parte de su encanto. Pero aun así recuerdo por ejemplo una misión en la cual había que matar a “ciertos padres zombis” y me pareció absurdo, grotesco y divertido ver como la madre zombificada me lanzaba un consolador a la cabeza. ADN Zombieland.

Por lo demás, contamos con un apartado técnico mejorable. Sí, es cierto que se basa en los juegos de los 90… pero joder no hay por qué ser tan literal. Sin verse realmente mal… tampoco creo que tenga un cuidado a nivel de arte que justifique mínimamente lo tosco que resulta tanto en modelados como en animaciones. Pero por fortuna no hemos venido a recrearnos con el paisaje, sino a disparar, matar zombies y pasar un buen rato. Y eso lo hace francamente bien.

El gunplay es algo bastante importante a la hora de afrontar este tipo de juegos. Y sin ser malo, tampoco es destacable ni mucho menos. Simplemente funciona y ya. ¿Pero entonces? ¿Cómo puedes decir que es un buen juego, además de divertido? Porque lo es.

Sin hacer nada brillante, tampoco hace nada mal. Se mueve en esa bonita mediocridad de lo que sirve, funciona y sobre todo divierte. En su conjunto, Zombieland VR: Headshot Fever funciona muy bien como un gran arcade, como un juego de otra época que busca un hueco en este 2021 y vaya si lo consigue.

Enfundarte tu casco VR, elegir el nivel y dedicarte a disparar durante el noventa por ciento del tiempo… es todo un gustazo. Sobre todo en tiempos donde buscamos que los videojuegos sean productos culturales altamente narrativos que nos lleven a reflexionar sobre el origen del universo. O en el caso contrario, productos online donde hay que competir contra otras personas para ver quién es más top.

Sea como sea, cada juego tiene su hueco y sinceramente creo que este Zombieland VR: Headshot Fever encaja como un guante en ese pensamiento de recreativa de los años 90. Sin ser el videojuego VR de la década creo que se deja disfrutar de forma muy sencilla, lo cual no solo se agradece sino que se celebra. Bastante divertido.

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