Análisis Yakuza 6: A Song of Life

El pasado 17 d Abril salió a la venta al fin en Europa la última edición de la saga Yakuza para PlayStation 4, Yakuza 6: The Song of Life, un videojuego que prometía ser el final de la historia de su protagonista, Kazuma Kiryu, el cual nos ha acompañado a través del mundo del crimen en Japón desde 2005. La expectación era alta: un nuevo motor gráfico, nuevas mecánicas de escenarios, un sistema de combate renovado y una historia que tenía que merecer estar entre los mejores de la saga. No era fácil, pues el peso que llevaba a sus espaldas Sega después del éxito de Yakuza 0 en occidente era grande, había que mantener el interés de un público que volvía a estar interesado en una saga que prometía recluirse en el mercado oriental. ¿Ha cumplido las expectativas? ¿Es esta aventura final de Kiryu la que merece?

ARGUMENTO Y TRAMA

Yakuza 6: The Song of Life da comienzo en el mismo punto exacto en el que terminó su anterior entrega respecto al orden cronológico, Yakuza 5 (estrenado solo en formato digital en Occidente), con un Kiryu derrotado bajo la nieve en Kamurocho y Haruka rescatándolo, dejando atrás su vida de ídolo musical al revelar públicamente que lo único que quiere es dedicar su vida a estar cerca de aquellos que ama, en este caso un Yakuza legendario, el Dragon de Dojima, Kazuma Kiryu. Tras este punto inicial, los caminos de ambos vuelven a separarse, quedando nuestro protagonista recluido en la prisión por sus crímenes y Haruka volviendo al orfanato creado por Kiryu y ella misma. Aun así, Haruka descubre que va a ser perseguida constantemente por sus lazos con la Yakuza y decide huir hacia Onomichi, en Hiroshima, para no perjudicar a nadie más con su pasado. Cuando Kiryu sale de prisión al cabo de años, descubre que Haruka ha sufrido un accidente en Kamurocho y ha quedado en coma. No solo eso, sino que Haruka tuvo un hijo, Haruto. Ante tal situación Kiryu decide llevarse a Haruto lejos de la ciudad y encontrar al padre en Onomichi para buscar respuestas. Pero como nos tiene acostumbrada la saga, nada es tan sencillo, y toda esta situación acaba siendo mucho más grande y rocambolesca de lo que el Dragón de Dojima esperaba. A partir de ahí, volvemos a encontrarnos con todas esas conexiones criminales de las cuales Kiryu no va a poder escapar jamás.

Una de las mayores virtudes que tiene Yakuza 6 es poder ser un juego disfrutable para aquellos que no han jugado a anteriores entregas y a la vez ser una entrega vital para los que hemos seguido la saga durante los años anteriores. La aparición de grupos criminales de ediciones anteriores, personajes míticos y lugares clave de eventos pasados es explicado de forma perfecta para complacer a aquellos que puedan estar perdidos con el transcurso de los hechos, es más, pueden enfatizar a los jugadores nuevos a querer conocer qué ocurrió en un lugar como el Shangri-La, o por qué tenemos recuerdos con la mafia coreana. A su vez, lo que mejor ofrece es la introducción de nuevos personajes que ya han quedado como algunos de los mejores de toda la saga. Estoy hablando especialmente de Nagumo, capitán de la familia Hirose en Onomichi, una subsidiaria de la Yomei Alliance. Nuestra relación con él va a ser vital para los acontecimientos que vendrán después, y es también quien tiene posiblemente uno de los mejores arcos de personaje de toda la saga. No solo él, la introducción de nuevos personajes tan memorables como Takumi Someya, Yuta Usami, Big Lo, Joon-gi Han, y por encima de todos ellos el patriarca de la familia Hirose interpretado por el siempre magnífico Takeshi Kitano, Toru Hirose. Todos ellos se convierten en unos perfectos aliados y/o rivales a la altura de nuestro personaje principal. Y es que en Yakuza 6, por encima de su trama (la cual no está a la altura de, por ejemplo, Yakuza 0 o Yakuza 4), lo que predomina con buenos planteamientos son los personajes, todos están muy bien perfilados y deseas llevarte un pedacito de cada uno de ellos contigo.

Respecto a los acontecimientos, estamos lejos de la magnificencia narrativa de Yakuza 0 o de la sorprendente trama de Yakuza 4, pero lo importante de esta entrega es el lazo entre personajes, entre padres e hijos, en el significado de familia y en el espíritu y valor de sacrificarse por el bien de los demás. Los tramos finales de Yakuza 6 son, aun así, espectaculares, y su resolución perfecta como culminación de un personaje que ya ha quedado en la memoria de todos los jugadores.

JUGABILIDAD: UN SISTEMA DE COMBATE ÚNICO

Yakuza es el GTA de Japón”. Cada vez que escucho/leo tal afirmación me invade el espíritu del Dragón de Dojima, lleno de rabia. Cualquier jugador que haya dedicado más de 15 minutos a algún videojuego de la saga sabrá que es todo lo contrario a un sandbox criminal cualquiera, y más aun de la saga GTA. Sega ha sabido darle una identidad propia que identifique a sus juegos por encima de los demás. Yakuza siempre ha sido un beat’em up con un mundo semi-abierto lleno de minijuegos. De ese modo, el foco principal del gameplay en Yakuza es su sistema de combate, el cual ha sufrido cambios en cada entrega, algunos más grandes que otros. En el caso de Yakuza 6, volvemos a tener un modo de combate único a diferencia de lo visto en Yakuza 0, y este modo de combate único mira más hacia los orígenes de la saga. Como siempre, el sistema de combate en Yakuza es de los mejores y más intuitivos que podemos disfrutar en el mercado hoy en día. Nuestra misión es apalizar a nuestros enemigos a base de puñetazos y patadas, pudiendo agarrar la mayoría de los elementos que tengamos cerca en el escenario para aprovecharlos a nuestro favor. Mientras realizamos combos, simples en su mayoría, acumulamos la barra llamada “Heat Mode”, la cual dispone de 3 orbes. Cuando tienes un orbe completa, ya podemos realizar movimientos especiales, finishers devastadores, vistosos y, en algunos casos, divertidísimos de ver (probad de usar el botón triángulo en una pelea en la calle cerca de una chica que esté presenciando vuestra pelea). Cuando llenamos los tres orbes, podemos usar hasta 3 veces estos finishers, pero tenemos también una nueva opción de lucha cuando tenemos lleno nuestro heat. Kiryu puede entrar en un estado de furia extrema en el cual puede realizar movimientos únicos, más seguidos y más potentes. Aunque los combos y movimientos son simples, hay tanta variedad de ellos que las batallas son siempre únicas. Y no solo nunca se hace repetitivo, sino que es especialmente divertido de jugar y la satisfacción personal es gigantesca.

Pero no podemos hablar del sistema de combate sin hablar antes de su sistema de progresión de personaje, el cual es 100% renovado respecto a los anteriores juegos de la saga. Ahora tenemos distintos apartados de experiencia por puntos como la fuerza, la agilidad, la diversión o las habilidades sociales. Estos apartados ganan puntos de experiencia dependiendo de las actividades que realices: si aprovechamos para darle una lección a los matones de la calle ganaremos más puntos relacionados con las habilidades físicas, si vamos a cantar al karaoke ganaremos más puntos de entretenimiento, o si vamos a jugar con alguien a los dardos o realizamos acciones samaritanas gracias al nuevo sistema Troublr ganaremos más puntos sociales. Todos ellos se acumulan en nuestra barra de progresión y podemos usarlos desde el teléfono móvil de Kiryu para desbloquear nuevas habilidades en combate, nuevos movimientos y finishers, mejorar nuestra condición física, o incluso desbloquear nuevas cartas para usarlas en los clubs de cabaret (sí, hablaremos después de eso). Y por si fuese poco, el nuevo sistema está directamente relacionado con lo que comemos y cada cuánto comemos en los distintos lugares de ambas ciudades. Comer no solo regenera tu barra de vida, sino que ahora también es otra forma de obtener puntos de experiencia y llenar tu indicador de hambre en forma de estómago, el cual es vital para tener siempre complacido para ganar más puntos de experiencia con las demás actividades. La cantidad de elementos a desbloquear y mejorar es más que notable, es un nuevo sistema profundo, fácil de usar, nada intrusivo y perfectamente implementado en la jugabilidad. Un gran ejemplo de cómo implementar un nuevo sistema de juego de manera perfecta, digno para que otras compañías se fijen en sus buenos amigos de Sega.

EL MUNDO DE YAKUZA 6: KAMUROCHO Y ONOMICHI

La saga Yakuza no sería nada sin sus ciudades, y en concreto sin Kamurocho, esa ciudad ficticia en Tokyo que tanto nos sabemos de memoria ya. Durante toda la saga se han ido añadiendo nuevas localizaciones, la mayoría sin hacer una nueva aparición en otras entregas. Esta vez, la ciudad alternativa que visitamos es el tranquilo pueblo costero de Onomichi, en Hiroshima. A diferencia de Kamurocho, Onomichi no tiene tanta oferta de entretenimiento o tantas tiendas como la metropolita de Tokyo, lo cual está muy bien justificado respecto a su importancia narrativa. Con el nuevo motor gráfico introducido en esta entrega, las ciudades cobran una nueva vida que suponen, no un paso, sino un salto gigantesco hacia adelante en la inmersión del mundo en el cual nos encontramos. ¿Recordáis los tiempos de carga cada vez que entrábamos en algún lugar de la ciudad? Olvidaos de ello, pues ahora todo fluye como la seda. Y no solo eso, sino que la ciudad ahora es prácticamente explorable al 100%, con algunos pasos no permitidos para adentrarse, pero Yakuza 6 está muy lejos de usar las paredes invisibles de antaño. Podemos entrar en edificios de varios pisos, adentrarnos en oficinas normales y corrientes, descubrir nuevos lugares escondidos en tales edificios, llegar a los tejados y recorrer parte de la ciudad desde ellos…todo esto era impensable en entregas anteriores de Yakuza. No solo eso, la inclusión de más número de NPC’s y coches por la ciudad hace que todo se sienta mucho más vivo, mucho más que un mero escenario. Ahora desplazarse por la ciudad es un gusto gigantesco, y empuja a seguir descubriendo el universo de Kamurocho una vez terminas la historia principal con el modo Premium Adventure.

Lo que Yakuza 6 sigue cumpliendo a la perfección es su oferta de variedad, recuperando actividades clásicas y creando nuevas igualmente especiales. Vuelve el siempre divertido Karaoke (aunque no tenemos Baka Mitai en el setlist), el club SEGA para jugar a arcades clásicos de la compañía, dardos, béisbol, mahjong, cabaret club para conocer a mujeres de compañía… Sumado a estas actividades, tenemos nuevas opciones como el live chat que parodia a los chats eróticos de internet o un nuevo sistema de batalla de clanes. Este sistema de clanes podría ser quizás el punto más flojo del juego, pues era de los que más expectativas tenía. No solo por el concepto de crear tu propia armada de luchadores callejeros, sino por la presencia de las estrellas de NJPW como Kazuchida Okada, Tetsuya Naito, Hiroshi Tanahashi, Toru Yano o el tag de Kojima y Tenzan, además de otros nombres solo disponibles a modo de cartas como Shibata o Nagata. El sistema de clanes se basa en una especie de modo de juego estratégico que bien podría ser una app de móvil, en el que tu participación se basa en llamar a miembros de tu clan al campo de batalla para ganar combates desde una perspectiva aérea. El único interés que parece mantenerse para jugar a esta actividad paralela es poder enfrentarse a los miembros de NJPW con los cuales estás en guerra. Desaprovechado y poco interesante.

No nos podemos olvidar de otro de los maravillosos baluartes de Yakuza 6: las misiones secundarias. Las hay de más profundas y las hay más sencillas, pero todas son únicas y tremendamente divertidas de jugar, las cuales le dan una vitalidad esencial a cada una de las ciudades: desde enfrentarte al siempre genial culto shoore pippi de cada Yakuza a perseguir un robot limpiador por las calles de Kamurocho, hasta encontrarte con una joven que dice haber viajado desde 2017 hacia 2016. Como siempre, las misiones secundarias son todas únicas, entretenidas y genialmente escritas.

CONCLUSIONES FINALES

Yakuza 6: The Song of Life no decepciona. En una época llena de sandbox aburridos, de loot-boxes, de sistemas de cajas con artículos raros, comunes y Dios sabe qué más, y de productos lejos de ofrecer algo más allá de aquello que esté de moda en el momento de su lanzamiento, la saga Yakuza nos brinda una experiencia single player de escándalo, y en concreto Yakuza 6 nos ofrece una experiencia de unas 25 horas si nos centramos solo en la trama, pero de más de 50 horas si queremos descubrir todo lo que nos espera. Un nuevo motor gráfico que consigue crear unas ciudades más grandes, vivas e interesantes que en anteriores entregas, unos sistemas de progresión y combate dignos de ejemplo, una variedad de actividades y misiones secundarias excelentes, y por supuesto unos personajes memorables con una historia llena de momentos épicos. Puede ser que este sea el último videojuego con Kazuma Kiryu, pero no es el último de la saga Yakuza, una saga que vive una segunda juventud en occidente. Y con razón.

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