Análisis Xenoblade Chronicles 2

El JRPG de Monolith Soft es inmenso en todos sus aspectos. Los aficionados al rol japonés encontrarán horas de diversión en un título que ofrece mucho pero que también exigirá al jugador cierta reciprocidad para llegar a buen puerto.

Xenoblade Chronicles 2 nos cuenta la historia de Rex, un huérfano feliciano que se gana la vida como buceador y que vive sobre el titán Azurda, al que llama cariñosamente “abu”, sobre un mar de nubes. La pacífica vida del protagonista se despeña cuando se ve inmerso en una misión que terminará por vincularlo a Pyra, la cual tiene la misión vital de conseguir llegar a la cumbre del Árbol del Mundo donde espera el Elíseo y el Arquitecto, el creador del Mundo.

A la historia de Rex se le sumarán las de un buen número de secundarios, tanto aliados como villanos, que potencian una trama que gana mucho interés a medida que avanzamos en los 10 capítulos que dura y unas 70 horas sin ser para nada completistas (ahí el juego supera tranquilamente las 100 horas). El típico monomito se adorna con temas políticos, trata la xenofobia y, sobre todo, gira en torno a la religión y la relación entre Dios y sus creyentes. Una pena que en la versión occidental la censura haya modificado nombres de localizaciones y personajes para hacer la comparativa menos evidente y haga perder un poco de fuerza al conjunto. Para que os hagáis una idea el Arquitecto en la versión japonesa es Sōsei no kami que quiere decir Dios de la Creación y las diferentes localizaciones tienen nombres basados en los pecados capitales. En resumen, si queréis disfrutar un poco más de la historia, echadle un vistazo a las traducciones literales en Internet para valorar mejor el excelente trabajo que ha hecho Monolith en este apartado.

Una parte de los protagonistas del titánico título de Monolith.

Un pilar tanto en la historia como en la jugabilidad es el de los Blades, seres invocados mediante cristales primordiales y que pasan a ser controlados por los Pilotos que los invocan. Como es de esperar, no todo el mundo tiene la capacidad de convertirse en Piloto y, lógicamente, no todos los Blades son igual de poderosos. En nuestro caso, nuestro protagonista despierta sus habilidades de Piloto al cruzarse con Pyra, una Blade legendaria, llamada la Égida, que fue clave en los hechos que tuvieron lugar 500 años antes. Los Blades nos otorgan su poder y nos permiten utilizar Artes, realizar combos y realizar devastadores ataques.

Además de Pyra, Rex podrá tener hasta dos Blades más en combate e ir rotándolos en función de las necesidades. A nuestros tres posibles hay que sumarles los tres posibles de cada uno de nuestros otros dos compañeros por lo que tendremos nueve Blades para jugar. Xenoblade Chronicles 2 apuesta por unos enfrentamientos muy dinámicos en el que deberemos tener varios conceptos muy claros si queremos llevarnos a la saca los combates más exigentes. A medida que avance la historia de Rex y Pyra deberemos aprender a posicionarnos correctamente a la hora de atacar a los enemigos, saber cuándo ejecutar las artes, cuándo lanzar los especiales, controlar los estados del enemigo y sobre todo controlar la barra de combo para que la cadena continúe y podamos acabar asignando un orbe al enemigo que más tarde podremos romper para alargar todavía más con un ataque en cadena. Un poco locura dicho así pero con un poco de paciencia podremos dominarlo sin problemas; eso sí si hay un espectador viéndonos jugar solo verá caos por todas partes en forma de números, barras de tiempo, barras de estado y más barras.

Y aunque a ese espectador no le parezca así, todo tiene su sentido, todo fluye y funciona como un maldito reloj. Hay una gran satisfacción en dominar los enfrentamientos y ese dominio puede hacer que lo que antes nos parecía un tedio ahora sea un disfrute total porque hay una diferencia abismal entre combatir bien y no hacerlo; para empezar con la propia duración de los combates. Puede que seamos capaces de aguantar los ataques enemigos y nos limitemos a lanzar artes y especiales sin ton ni son hasta que, lentamente y con un poco de tedio, le reduzcamos la vida y acabe desplomándose En cambio, cuando dominamos el asunto los combates se agilizan (tanto que hasta sabe mal no haber podido acabar el súper combo que teníamos en mente) y no podremos parar de probar cosas nuevas hasta encontrar la combinación más demoledora.

¿Mucha cosa en pantalla? Pues todavía caben alguna barra e icono más.

Y es que la sinergía necesaria para que los combate sean un éxito (y una fiesta) no solo será entre lo bien que vayamos intercalando nuestros tres Blades sino que también tendremos que estar atentos a los de nuestros compañeros (que nos avisarán de que pueden seguir nuestros combos con alertas en pantalla). A medida que ejecutemos artes, nuestro especial se rellenará y podremos lanzar el primer ataque de combo que nuestros compañeros podrán continuar si así lo queremos o esperar a dar la orden de que ellos lancen el primero y nosotros continuarlo o no. Una vez más, dicho así, parece un poco confuso pero aunque el juego no es un libro abierto en cuanto a tutoriales sí que en pantalla nos indicará las posibilidades del recorrido de un combo así que con saber leer bien la pantalla (pobre espectador que pasaba por allí) lo tenemos todo hecho.

Cada Blade tiene sus características y su afinigrama, un árbol conectador por puntos que le irán fortaleciendo o dándole más poder al Piloto. Para desbloquear cada punto del afinigrama se deberá cumplir una condición, que puede ser de lo más básica (mata a 10 enemigos) hasta un poco más compleja. Cada afinigrama define al Blade, es como su ADN, forja su carácter y al final acaba por contarnos una historia. No ocurre de una manera tan especial en todos los Blades que logremos despertar de sus cristales primordiales pero sí de aquellos especiales que nos saldrán de vez en cuando y que alguna vez podremos conseguirlos vía misiones secundarias. Por lo general, cuando despertemos a un Blade nos aparecerá uno genérico que compartirá modelo con tantos otros, pero de vez en cuando y si la suerte nos acompaña, despertaremos a uno especial que cuenta con una extraordinaria ilustración y un diseño muy llamativo. Ninguno de estos especiales que despertemos vía cristal serán necesarios para terminar el juego pero sí que le dan mucha más vida ya que cada uno de ellos mediante diferentes conversaciones o cumpliendo sus requisitos de afinigrama irá desvelando más información de su carácter y enriqueciendo nuestro grupo. Por ejemplo, había una Blade obsesionada con ser la más fuerte de todos y su afinigrama se basaba en ir acabando con enemigos únicos, otra que quería ser sastre, otra que soñaba con ponerle nombre a un nuevo mineral y otro que lo único que quería era ayudar a los más débiles. Hay de todo y podemos optar por no hacer caso o dejarnos arrastrar a la vorágine de contenido extra que el juego propone.

Los afinigramas ayudarán a potenciar tanto al Blade como a su piloto.

Si hablábamos de un combate sobrecargado, también lo es la cantidad de materiales y cosas que podemos encontrar en Alrest, el mundo del juego. Hay decenas de tipos diferentes de ítems y todos ellos tienen una utilidad. Algunos de ellos nos servirán para cocinar o para algún oficio en concreto, otros para mejorar nuestro equipo de diferentes maneras, otros servirán para utilizarlos en nuestras alforjas y darnos unos bonus específicos en combate, otros para hacer canjes por otro ítems y así podría estar un buen rato. La cantidad de información es brutal y al igual que ocurre con los afinigramas y los Blades especiales podemos tirar por la vía rápida y no aprovechar del todo lo que ofrece o adentrarnos en el mar de ítems y de cosas a tener en cuenta para sacarle todo el jugo al título.

El juego también incorpora un par de mini juegos que se desbloquearán a medida que avancemos en la aventura. Por un lado tendremos un mini juego centrado en Tora, uno de los protagonistas y su Blade artifical, Poppi. Se trata de Tiger! Tiger! un arcade sencillo en el que tendremos que descender para ir capturando cristales de éter y luego conseguir sobrevivir al ascenso. Los tesoros que encontramos nos servirán para mejorar al peculiar Blade que funciona diferente al resto. Por otro lado tenemos Mercenarios que más que un mini juego es un gestor de misiones en el que enviaremos a Blades de nuestro arsenal para que cumplan misiones y nos consigan objetos, oro y, de paso, suban de experiencia y completen su afinigrama.

Como veis el menú es completo y puede ser de esos platos que cuando nos sentamos ante él, nos llenamos con solo verlo pero si vamos comiendo poco a poco y a buen ritmo, disfrutaremos del manjar que además está bien condimentado en su parte artística.

KOS-MOS es una de las mejores Blades especiales que os pueden salir. ¡Suerte!

Si personalmente para mí el combate es la estrella de Xenoblade Chronicles 2 para otros lo será la historia, que bien daría para un par de temporadas de anime, pero seguro que para muchos también lo será su excelente arte. Unos diseños espectaculares tanto en personajes, Blades o enemigos que, aunque en muchos casos pequen de sexistas, en otros son simplemente brillantes. Lo mismo ocurre con sus movimientos en combate que son fluidos y perfectamente animados y definidos. Da gusto ver los ataques especiales de los diferentes Blades, sobre todo los súper ataques, que provocan un mini parón en el combate para poder contemplarlos. La música, por otro lado, acompaña perfectamente las aventuras de Rex y cía, sabiendo ser pegadiza en los combates y generando la tensión y el drama necesarios cuando se requiere. Como digo bien podríamos estar viendo un anime cada vez que nos sentamos tanto en modo portátil como en el dock.

Y es que técnicamente el juego es sobresaliente, indiferentemente del modo en el que juguemos. Es cierto que en el modo portátil sufre más y abundan más los elementos borrosos pero también es cierto que poder jugar donde queramos a este nivel es una delicia. En el modo portátil también he tenido alguna que otra caída de frames puntual cuando el combate se ha cargado de enemigos y de números y toda la parafernalia. Cosas menores que para nada afectan a la experiencia final.

En definitiva, Xenoblade Chronicles 2 es una parada obligatoria para los usuarios de Switch con ganas de un excelente JRPG. Es un juego total que cumple y brilla en todos sus aspectos pero que, eso sí, pide cierto compromiso por parte del jugador. Su pega es ese requerimiento de estar por él, de quererlo y mimarlo para que nos de los mejores frutos y que de alguna manera Monolith podría haber suavizado para darnos la información de mejor manera y que el jugador pudiera asimilarla mejor. Pero aún así también pienso: qué demonios! que el jugador espabile y se olvide de darle a la A mientras mira el móvil. Aquí lo queremos es salvar el mundo y no construir una granja!

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