Análisis WRC 10

Juan Cash

Juan Cash

Hoy toca volver a las cuatro ruedas. Llevaba tiempo sin jugar a un título de conducción y lo cierto es que ha sido un regreso triunfal, pasando muchas más horas de las previstas a los mandos de PlayStation 5. Disfrutando y sufriendo de la exigencia de los rallies más celebres del mundo. Hoy vamos con uno de esos titulazos de Nacon. Hoy vamos con WRC 10, el videojuego oficial de la máxima competición de rallies.

Lo primero la honestidad. Soy un pésimo conductor virtual; siendo mi gran traga horas el Mario Kart. Es por ello que cuando se presenta la oportunidad de salir de mi zona de confort y analizar un juego como el hoy protagonista, voy con todo. Con una mezcla de ansia y miedo que generalmente se traduce en un costoso aprendizaje.

No ha sido el caso. Sí, las primeras partidas en WRC 10, fueron una maldita locura, pasando la mayor parte del tiempo comiendo arboles e ignorando el carril de velocidad. Pero la culpa fue mía. Me lancé del tirón a la máxima categoría, con el Toyota más imponente que vi y claro… la alta velocidad no estaba a mi alcance.

Así que con un poco de resignación me lancé al modo carrera y claro, ahí sí que empecé en la categoría Junior, donde la cosa empezó a cambiar. La velocidad es considerablemente menor, siendo perfecta para dominar los enrevesados circuitos, coger el manejo suficiente para, poco a poco, encabezar los grandes premios. Mi primera temporada en Ford fue un éxito rotundo con una muy meritoria segunda plaza. Por lo tanto, al año siguiente pasé a WRC3 y así hasta llegar a la categoría reina y pilotar mi Toyota. Pero ahora sabiendo lo que hacía.

En el modo Carrera, que creo que es el single player por excelencia, encontraremos diferentes desafíos muy interesantes que van más allá de los propios circuitos. Por ejemplo, será importante cuidar la moral de nuestro equipo, a base de victorias en pruebas y entrenos, pero también concediéndoles semanas de vacaciones. El modo trayectoria se podría definir como un buen juego de gestión, donde incorporaremos personal e incluso ganaremos puntos de habilidad que podremos invertir en el típico arbolito, el cual tardaremos unas cuantas temporadas en ver completo. Ahora bien, si pasamos a los grandes premios, a las carreras, la cosa sigue complicada. Tendremos que elegir con cautela la cantidad de ruedas y el tipo de ellas, que queremos llevar. Siendo conscientes de que estas se deterioran y sabiendo elegir las adecuadas en función de lluvia, tierra o nieve. Pero, sin duda, la parte más cruda se la dejamos al deterioro del vehículo. Si nos chocamos demasiado y conducimos de forma agresiva, el coche sufrirá daños, que mermaran nuestra potencia y seguramente nos condenarán en la clasificación. Por lo tanto toca arreglarlos… pero claro, eso cuesta pasta, y nuestra escudería (equipo) no tolerará grandes desembolsos por nuestra incompetencia, por lo tanto si abusamos de su generosidad, nos pondrán de patitas en la calle.   

Pero si todo esto te da cierta pereza, también tenemos la opción de correr sin más. Ya sea en pruebas individuales, con tropecientos coches y pilotos oficiales, tanto actuales como legendarios (por aquello del cincuenta aniversario) o en un modo que me ha encantado, que es “temporada” donde básicamente haremos lo mismo que en “carrera” pero saltándonos la parte de gestión. Aquí será viajar por los diferentes circuitos del mundo intentando hacernos con el mejor puesto posible, ascendiendo y cambiando de equipo en función de nuestros logros y objetivos.

Modos los hay a montones, lo cual es maravilloso para elegir dependiendo de lo que más nos apetezca. Encontramos los típicos online basados en competir, pero también hay alguna rareza bastante interesante, como por ejemplo la opción de ser copilotos de algún colega. O la siempre buena noticia: multijugador a pantalla partida. ¡Aleluya!. Además, como ya decía antes, no podemos pasar por alto las etapas especiales por aquello del cincuenta aniversario que nos permitirán disfrutar grandes premios de antaño con auténticas leyendas como Carlos Sainz y Luis Moya con su Toyota Célica GT4 del 1992 (el mejor año) o las campeonas Michèle Mouton y Fabrizia Pons con su Audi Quattro A1 del 1981. Pero también contamos con la actualidad, con las etapas de 2021, los equipos oficiales y pilotos de la talla de Dani Sordo. 

Otro sobresaliente sería para su cantidad de circuitos, con doce países para visitar y unas nueve etapas por nación. Estos están recreados de forma impactante, con un apartado artístico que tiende a un realismo que empieza a dar miedo en el genero de conducción. Con unos paisajes preciosos y de lo más variado. Desde los carriles de campo y pinares de Cataluña y Portugal, hasta las tierras heladas de Suecia, pasando por los campos de arroz japoneses y terminando en la sabana africana. Una autentica pasada como cambia la forma de conducir en cada uno de estos lugares, creando momentos únicos en los que a veces merece la pena dar por perdida la etapa para parar a sacar un par de capturas. Es una delicia.

Pero claro, un marco bonito no tendría ningún sentido si la conducción no está a la altura, y aquí tengo grandes noticias. El juego se mueve de fábula, y conducir estas bestias a cuatro ruedas resultará de lo más placentero. Aprendiendo a alternar marchas (se puede automático, pero ¿dónde está la gracia en eso?) aprendiendo a utilizar según qué tipo de freno en cada curva, y sobre todo, lo más importante, interpretando las indicaciones del copiloto, que nos llegarán tanto visualmente como de forma audible. Ver nuestro progreso, como superamos a nuestro fantasma cada vez, resulta una sensación extraordinaria. Dominar circuitos que parecían imposibles como los catorce kilómetros de Knon reverse… se me ponen los pelos de punta de recordar tan maravillosas noches pegado al DualSense. ¡Uff el mando!

Ya pudimos vislumbrar las bondades del DualSense gracias a Astro’s Playroom. Ahora empezamos a verlo en acción y cuando los desarrolladores (Kylotonn y KT Racing) hacen un esfuerzo por incorporar sus funciones al título, suena música de Navidad. Es fiesta, alegría y una fina sonrisa en nuestro rostro que no termina de abandonarnos. Aquí notaremos cada cambio de marcha, si nuestras ruedas pisan tierra sentiremos que parte del coche es la que se ha salido. Cuando pasamos por barro, y luego vamos a seco, notaremos como esas pequeñas piedrecitas adheridas a nuestro coche se van soltando, impactando contra nuestros bajos, a ritmo de crujidos, cosa que en mi vida de agricultor he experimentado de primera mano y cuya fidelidad virtual, en este juego, me ha impresionado. Recuerdo volar en un bache y aterrizar a toda pastilla sobre un charco, notando en mis manos el salpiconazo. Todo lo que diga es poco, para intentar representar cuanto me gusta que se hagan las cosas bien, con una tecnología, que parece estar asentando un poquito más, lo que debe ser la nueva generación.

En resumen, WRC 10 me ha encantado, porque considero que hace todo bien, ya que no puedo ponerle ni un fallo. Ahora bien, por supuesto os hablo desde mi inexperiencia en el género de la velocidad, y hago de esto mi arma, para decir que si sois como yo, tenéis aquí un título perfecto para quitar las telarañas de un género que quizá teníais olvidado. Según he podido contrastar, el juego es moderadamente continuista con su anterior entrega, pero sinceramente si disponéis de consolas de nueva generación y más en concreto de una Playstation 5 (por aquello del DualSense) creo que pocos juegos de velocidad pueden ser mejores que este WRC 10. Recomendadísimo.  

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