Análisis Welcome to Elk

Montse MSillero

Montse MSillero

De cazadora de Pokemons a alma que vaga por el castillo de Drangleic, no hay experiencia a la que no se apunte.

Siempre digo que los videojuegos han evolucionado y que ahora son capaces de contar historias y hacerte partícipes de ellas. Sobre ello, muchos estudios han explorado diferentes maneras y mecánicas de hacerlo. Hoy os traemos Welcome to Elk la que quizá sea una de las propuestas más atrevidas y experimentales que por lo menos yo haya jugado.

Welcome to Elk tiene como protagonista a Frigg, una joven que decide marchar de Copenhague para ir a la ficticia isla remota de Elk donde será aprendiz de carpintera. Una isla donde no ha estado nunca ni conoce a nadie. Allí tan solo tendrá como contacto al carpintero, su maestro, y que parece tuvo algún tipo de relación con su padre aunque no aclaran cuál.

Elk es el típico pueblo -y llamarlo pueblo ya es ser optimista- de bajas temperaturas, alejado de la civilización, atrapado en el pasado, sin internet, sin nada… Pero si la idea de acabar en esa isla perdida la asocias a estar aburrida, te equivocas porque Elk es muy singular en muchos aspectos.

Hermit

Lo primero que haremos al llegar a la isla es ir al Hermit, el pub de la isla y el punto de reunión de todos los isleños, el único sitio que aporta distracción a la comunidad. Allí estarán celebrando una especie de fiesta en honor a Nolan, aunque curiosamente es un miembro odiado por todos ellos. Esta fiesta nos servirá de excusa para ese primer contacto con los vecinos del pueblo y descubriremos que son bastante peculiares. Conoceremos a la profesora alcohólica que solo tiene una alumna, a la shérif cobarde, la camarera que tiene una relación con la profesora o a la madre viuda que hace lo que sea para mantener bien a su hija.. 

Elk es un lugar complicado, pero la vida también lo es.

He dicho que Frigg iba a ser aprendiz de carpintera pero esas labores de carpintería no llegarán  ya que cada día surgirán motivos para ayudar a los vecinos. Desde cosas más banales como arreglar un mueble o situaciones que pueden ser realmente traumáticas como acabar con un conejo (algo que fui incapaz) a otras tan simples como escucharles. 

Para sacarnos de la rutina que sería la de simplemente movernos o hablar tenemos unos curiosos mininjuegos. Algunos relacionados con la narrativa de la historia y otros simplemente con la escena que vivimos en ese momento. Tenemos variedad en ellos como uno inicial de servir cervezas a los vecinos teniendo en cuenta la cantidad de espuma que les gusta, construir el bar ideal, montar una trampa para ardillas o el realmente curioso y divertido de ponerle cara a unos globos pegando recortes de ojos, nariz, boca.. Pero poco importan estos juegos más allá de un pequeño escape a la historia real que nos cuentan.

Caminaremos, interactuaremos con algunos objetos, tendremos esos minijuegos, hablaremos pero sobre todo nos limitaremos a escuchar.  Porque aunque diga que la protagonista es Frigg, ella no será la protagonista real de esta propuesta ya que los verdaderos protagonistas son las historias que se cuentan y lo que transmiten. Pronto descubriremos que somos ese enlace entre los habitantes y sus historias.

Y es que precisamente Welcome to Elk se define como una aventura biográfica basada en historias reales sobre la vida y la muerte, mezclando ficción con realidad. A medida que conocemos a nuestros vecinos nos irán contando historias que viviremos en el juego. Pero aquí Tripple Topping han querido darle una vuelta a la narrativa, romper la cuarta pared y hacer un collage. Esas mismas historias o tragedias aparecerán en nuestro hogar en forma de mensajes escritos en una botella de cristal y serán narradas de una manera muy similar a lo que hemos vivido, recordándonos esa vivencia de una manera mucho más real. Pero aún van más allá y se entremezclan testimonios reales narrando la realidad de esos sucesos. Historias muy crudas, dramas reales contados en primera persona. 

Esto es una combinación que yo personalmente nunca había experimentado. Jugar a algo, que te lo cuenten en forma de videojuego, pero que se entremezcle con esas entrevistas y testimonios contados en primera persona que logran estremecerte, logran transmitir lo que vivieron de una manera que en ocasiones te hace sentir incómoda y que no voy a contar para no romper esa experiencia si decides jugarlo.

No te dejes engañar por esa estética cartón y colorida. Welcome to Elk es un juego de contrastes y nos lo recuerda en cada parte que lo compone. Su arte es en blanco y negro que contrasta con esos colores tan llamativos de aquello con lo que se puede interactuar. El caminar burlón, o más bien como si de una marioneta se tratase, de los personajes se contrapone con las historias que llevan a sus espaldas. Quizá todo ello con el objetivo de suavizar el drama de las historias, como esos minijuegos que son alivios en la trama y te permiten coger aire para seguir y cerrar esa historia que ahora está en tu cabeza.

Mención aparte el apartado sonoro. Algo que no se debe pasar por alto ya que lo acompaña una música que difícilmente te permitirá estar quieta mientras juegas (o así fue en mi caso, dando pequeños bailoteos mientras jugaba). Y que cambiará a tonos más serios y solemnes para esos momentos en los que el juego te abofetea llevándote de nuevo a la cruda y fría realidad de Elk. 

En Welcome to Elk quieren recordarnos una y otra vez que son historias reales, de ahí que sea como un collage y sus diferentes maneras de hacernos llegar ese mensaje. Humor, amor, muerte…todo va de la mano y Tripple Topping ha sabido como mezclarlo de una manera muy inteligente y sin faltar al respeto a esas realidades.

“A veces, una buena historia es todo lo que ha sido siempre”

La vida en Elk es real, con sus vidas imperfectas, con sus momentos buenos y malos, con ese alcoholismo que se respira en cada rincón y que te recuerda que Elk es un pueblo destinado a morir y del que solo se recordarán sus historias. 

Welcome to Elk aporta una experiencia que difícilmente encontrarás en ningún otro juego. La tradición oral es algo fundamental en las comunidades aisladas y a veces no tiene por qué haber algo más. Escuchar, ser consciente de que la vida la forman pequeños fragmentos de historias. Que somos lo que somos por lo que sabemos y vivimos. 

Lo definiría como un juego experimental, arriesgado y que no es para todo el mundo pero también diría que no pasa desapercibido para nadie y que aunque no todas las decisiones son acertadas, y en ocasiones te pase como a Frigg, que no sabrás si has bebido demasiado, sabe tratar temas muy profundos mientras nos recuerda que contar historias es la manera de luchar contra el olvido. Jugar como lo hacen entre realidad y ficción; humor y muerte; colores y blanco y negro es algo que tiene un valor y mérito que nadie les puede quitar. 

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