Análisis Weird West

Juan Cash

Juan Cash

Hoy vamos con un título al que le tenía muchas ganas. Hablamos de la opera prima de Raphael Colantonio como desarrollador independiente, o lo que es lo mismo, el primer trabajo de su nuevo estudio, Wolf Eye. Si quizá alguno de vosotros no sabe quién es este hombre, la cosa cambia si os digo que fue la cabeza de Arkane durante el desarrollo de la serie Dishonored. Por lo tanto, la expectación era máxima al ver al creativo sin atadura alguna en esta propuesta de juego en el salvaje y “extraño” Oeste. ¿Estará el título a la altura de lo esperado? Coged el revólver, subid al caballo y acompañadme al extraño Oeste de Weird West.

El extraño Oeste, cómic y adaptación


No amigos, Colantonio no ha inventado el Weird Western. De hecho, si hacéis memoria, quizá alguno recordéis esa extraña cinta que vio luz en 2011, Cowboys y Aliens, con un Daniel Craig disparando a seres no terrícolas. Es un ejemplo más mediático, pero lo cierto es que sobre todo en el terreno de la literatura y el comic, es bastante conocido este género, con historias tan rocambolescas como Rancho Drácula de Silver Kane

Partiendo de esto, desde Wolf Eye Studios nos proponen una historia fragmentada, la cual se desarrolla a través de las aventuras de cinco protagonistas, los cuales tienen en común una misteriosa marca en el cuello, cuyo significado unirá sus caminos y despertará en el jugador el principal motivo para continuar con la aventura. 

Lo cierto es que para sorpresa de un servidor, lo más interesante (con diferencia) del juego, no es su jugabilidad, sino su historia. Y digo sorpresa porque si por algo destacaban los trabajos de Arkane, era precisamente por su divertidísima jugabilidad, cosa que aquí… no tengo tan claro.

Durante nuestra partida tendremos que recorrer el generoso mapa que nos ofrecen para cumplir una serie de misiones con cada personaje. Por ejemplo, nuestra primera historia la protagoniza Jane, una forajida, cuya misión es rescatar a su marido y vengar la muerte de su hijo. Durante el camino, podremos atender diferentes peticiones, sí, las llamadas misiones secundarias, las cuales son moderadamente interesantes en su mayoría, pero quizá abusen de nuestra paciencia y terminemos ignorándolas.

El título se podría definir como un RPG de acción con vista cenital. Algunos bien podrían colocarle la etiqueta de inmersive sim, pero creo que eso sería ser demasiado generoso. Ya que si bien encontramos elementos que dan título a este subgénero, lo cierto es que se desinfla demasiado rápido.

Exploración, texto, acción, acción y un poco más de acción


Durante la partida exploraremos muchísimas ubicaciones: poblados, minas, templos, ranchos y un largo etcétera. Viajaremos a lo largo del mapa (el cual se presenta a modo esquema) ya sea a caballo o a pie y seremos sorprendidos en esos viajes por eventos aleatorios (o predefinidos) que bien puede ser un asalto de bandidos, unos zombis famélicos, una enigmática bruja o mil movidas más. Estos encuentros son de lo más curioso y otorgan ese ápice de sorpresa que perderemos en otros momentos.

Luego, una vez llegamos a nuestro destino es donde aparece el inmersive sim, tendremos libertad para desarrollar la misión. Ya sea apostando por el sigilo, dialogando (esto es muy escaso) o reventando todo cuerpo con cabeza, siendo esta ultima la opción general. Sí, hay un ápice de inmersive sim, pero el precio a pagar es muy alto. ¿Por qué vas a apostar por el sigilo, cuando realmente puedes acabar con todo de una forma mucho más rápida llenando el escenario de dinamita? 

Es una lástima lo pronto que se acaba la sorpresa, ya que al comenzar la partida ves un mundo entero ante ti, pero pronto descubres que todo se repite hasta la saciedad de principio a fin. Los barriles de aceite, con farolillos cerca son una buena mezcla… y la única que encontraras en adelante. Hay un amago a poner juguetes en el camino del jugador, y parecen prometedores, pero tras cuatro o cinco horas de juego… te sabrán a poco.

Libertad con barreras


Es cierto que las sorpresas aparecen, y son muy interesantes. Por ejemplo, cuando revientas una base de enemigos y uno de ellos huye al grito de “Vendetta”. Luego pasado un tiempo el fulano te sorprenderá en los caminos dispuesto a cumplir su palabra. Hay algunas cosillas de estas por aquí y por allá y sin duda son los brotes verdes del prometedor futuro que pueda tener este estudio. 

Pero en la realidad, Weird West es un juego que no sabe ir más allá. La mayor decepción viene por sus múltiples protagonistas, todos muy diferentes entre sí. Humanos, monstruos, brujas… es apasionante el momento de desbloquear una nueva historia, pensando en lo diferente que será respecto a la anterior. Pero luego te das cuenta de que es más de lo mismo. Eres un hombre lobo, pero solo puedes estar transformado unos segundos, al final terminas a tiro limpio igual que la forajida. Y así con todos. Cambiar la piel no significa más que tener cuatro habilidades exclusivas, las cuales son caras y con una duración lastimosa.

Es por ello que, al final, nos encontramos con un juego agridulce, en el cual las buenas ideas están ahí, aparecen continuamente, pero no terminan de florecer. Esto provoca que tras unas cuantas horas caigamos en lo repetitivo, lo cual no es tan divertido, ya que el juego pasa a ser un stick shooter mediocre. La cámara no ayuda lo más mínimo, y al disponer de libertad de movimiento en la misma, terminaremos confundidos. Si apostamos por el sigilo volvemos a lo mismo, hace aguas por todas partes, siendo el principal problema que seremos detectados por enemigos que nosotros ni tan siquiera vemos en pantalla, de nuevo culpa de la desastrosa cámara y sus múltiples zooms. 

Y nos aferramos a su historia. Al final dejamos de lado los trabajos como cazarrecompesas, dejamos de lado la mejora de armas, la búsqueda de elementos para mejorar nuestras habilidades… y nos centramos en la historia, porque lo que te cuentan mola y quieres saber qué pasa, quieres saber qué demonios significa la marca en el cuello y quieres descubrir el destino de estos extraños protagonistas.

Conclusión


Weird West no es un mal juego. Quizá ha pesado demasiado el nombre que lo firma, y con ello que las malditas expectativas hayan jugado en nuestra contra. Pero pese a todo no es un candidato a nada, no consigue brillar en ningún apartado y realmente queda condenado al cajón de la mediocridad. 

Creo que buen ejemplo de ello es su arte, ese estilo artístico tan característico, unos lo odiarán y a otros les encantará. Yo personalmente estoy en el segundo barco. Me parece un estilo bonito, con esa carta de amor al cómic del que tanto bebe. 

La ambientación me ha parecido una maravilla, un oscuro cuento de sirénidos, brujas y monstruos en el salvaje Oeste. Una mezcla perfectamente ligada que crea una atmósfera malrrollera en el jugador, el cual si ha prestado atención verá que apenas queda esperanza en la dura vida del salvaje y extraño Oeste.

Para terminar de forma agradable, creo que el potencial de este estudio es muy interesante. Quizá su error ha sido querer abarcar más de la cuenta, quizá acostumbrados a vivir bajo el amparo de una gran distribuidora. Pero, pese a todo, pese a que el resultado sea este Frankenstein incompleto, creo que Wolf Eye puede darnos muchas alegrías a los jugadores en el futuro. Aunque este Weird West no sea el caso.

Como nota extra: Si os atrae el juego, os mola la ambientación y queréis descubrir una historia interesante, recomiendo darle una oportunidad. Lo cual es muy sencillo al estar disponible en Game Pass, pudiendo jugar en Xbox, PC o la jodida nube. 

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