Análisis Warhammer: Chaosbane Slayer Edition

Daniel Ureña

Daniel Ureña

Fundador y sufridor de Invisible Movement.

Tengo cierta debilidad por los Action RPG. Me cuesta decirles que no y como tampoco es un género que esté explotadísimo, cuando sale uno nuevo siempre es una alegría; le pongo la banderola y en poquito tiempo acabo disfrutándolo. Curiosamente, para el título que nos ocupa, Warhammer: Chaosbane, he tardado más de lo previsto y he acabado aprovechando su llegada a la next gen, el llamado primer ARPG en llegar a la nueva generación, para meterme de lleno y disfrutar de su Slayer Edition.

Si al género le sumamos que está basado en la franquicia de Warhammer, en particular a la llamada Fantasy, que es la que precedió a la actual Age of Sigmar, tenemos un combo difícil de batir. Cierto es que siempre hay un poco de temor con un juego de basado en licencias de Games Workshop porque, como muchas veces hemos comentado en el podcast, hay tantos y de tantos tipos, desarrollados por tantos estudios, que nunca sabes cuando va a ser cara y cuando va a ser cruz. Por suerte, Warhammer: Chaosbane es una cara con todas las de la ley.

Eko Software nos mete de lleno en un momento importante de la historia del Viejo Mundo. La batalla de Kislev ha acabado con el ejercito de los hombres como grandes vencedores frente al Caos. El General Magnus es el gran héroe de todo el asunto pero no le dura mucha la dicha cuando queda hechizado bajo un nuevo mal. Ahí entramos nosotros, eligiendo a una de las cinco clases más una (a la Slayer Edition se le añade el Cazador de Brujas) para poner todas las cosas en orden.

A través de diferentes capítulos iremos desentrañando el misterio que rodea a este nuevo ataque del Caos. Pasaremos por diferentes zonas bien diferenciadas entre sí, pero con poca variabilidad dentro de ellas, que nos obligarán a hacer frente al panteón del Caos. Tanto a sus esbirrillos, como a sus grandes campeones. Todo ello mientras subimos de nivel, aprendemos nuevas habilidades, ganamos favores de nuestro Dios y, como no, encontramos mejor equipo.

Puedo decir que todo lo que hace Chaosbane lo hace bien. Su combate es sólido como una roca y la sensación de ir desparramando demonios a nuestro paso es un gusto que todo fan de los ARPG siempre buscamos, o al menos yo, en el género. Sus habilidades y su gestión es quizá su punto más interesante ya que cada una de ellas tendrá un valor en puntos y nosotros una bolsa de estos para gastar. A medida que vayamos desbloqueando nuevas habilidades y mejoras de las que ya tenemos tendremos que ir configurando nuestra build a nuestro gusto o a la situación en la que nos encontremos. Me gusta el equilibrio que eso genera y te anima a probar cosas nuevas y a salir de la zona de confort para, quizá, encontrar una todavía más confortable. Por ponerle una pega se podría decir que enseguida estamos manejando ya muchas opciones entre habilidades activas, pasivas y demás historias y puede resultar confuso, sobre todo para los newcomers pero, en cualquier caso, no tardaremos en dominar el sistema.

Cada personaje es único y como suele suceder en estos títulos, hay un abismo entre cada uno. El clásico tanque en forma de capitán imperial nos permitirá ser esponjas de daño; ganando mucho más peso y sentido cuando jugamos en grupo, ya que permitirá atraer a enemigos mientras el resto zurran a los demonios. Tenemos al mago alto elfo que nos permitirá dirigir manualmente nuestros propios hechizos (y es un puntazo). Podemos escoger a la elfa silvana, con su arco y dagas, capaz de infringir gran cantidad de daño en poco tiempo, al enano furioso con sus hachas que serán el terror del Caos. Finiquitamos con la ingeniera enana que con sus propias creaciones puede servir en todos los aspectos del campo de batalla.

El sexto es el ya mencionado Cazador de Brujas que nos permite, con un simple toque de analógico, cambiar de ataques cuerpo a cuerpo a disparar a distancia, siendo letal en ambas formas. Sus ataques recuerdan poderosamente al Cazador de Demonios de Diablo III, con su tornado disparando flechas (aquí balas), sus trampas o volteretas. En todo caso, un divertimento completito que quizá hubiera sido más disfrutón diferenciando mucho más sus dos modos de ataque.

Otro tema importante en el género es la obtención de botín, el ansiado loot. En Chaosbane lo hay a montones y para los que gusten estar cambiando constantemente de equipo están de enhorabuena. Aquí estoy entre dos aguas. Me gusta ir cambiando mi equipamiento pero, cierto es que casi hasta llegar al final del juego estaremos cambiando muchísimo (demasiado). Ya no hablo de armas comunes o basurilla sino de supuestamente loot más raro. Se me ha quedado la sensación de loot sin importancia pese a que el color en su nombre me indicaba raro o excepcional; perdiendo así esa euforia que nos entra cuando cae de un enemigo un objeto con nombre dorado.

Como decía al principio, estamos ante un ARPG de Warhammer Fantasy y Eko Software ha hecho muy bien los deberes en este aspecto. Hay una buena variedad de enemigos, muy bien detallados, que los fans de la franquicia tendrán muy al dedillo y es un gusto extra enfrentarse a esos enemigos legendarios que tememos al ver puesta su figura en el wargame. También visitaremos zonas muy conocidas como Nuln o Prag que, aunque no se las exprima demasiado, están muy bien conseguidas.

Un poquito más de ambición no le habría sentado mal a un título que aunque técnicamente es superior, está, en ese sentido, por debajo de ese primo lejano que es Warhammer 40.000: Inquisitor – Martyr (otra grandísimo ejemplo de buen juego de la franquicia). El juego de Neocore Games cumple mejor con el endgame y sabe diferenciarse mejor de otros compañeros de género. Chaosbane cumple perfectamente como ARPG pero se queda a puertas de ser un referente. Una vez nos acabemos la campaña y sus dos DLC’s (muy recomendable el de Tomb Kings), nos quedará subir la dificultad (os recomiendo encarecidamente que la subáis ya de inicio porque el juego, de base, es muy sencillo), luchar directamente con los bosses o asaltar la Torre del Caos, en la que iremos ascendiendo, haciendo frente a desafíos más exigentes pero con mejor botín. Se le podría haber sacado más partido a la licencia con eventos y demás historia que le hubieran sentado de lujo porque la base está ahí.

Si queréis un Action RPG para manteneros entretenidos, acabar con demonios (con posibilidad de cooperativo a cuatro en local o online) y probar todo lo que ofrece, Warhammer: Chaosbane es una buena opción. No busquéis nada más allá de los tópicos del género aunque volvemos a destacar lo interesante de su sistema de habilidades. Además, la llegada del juego a la next gen nos permite disfrutarlo, casi sin tiempo de carga, a 4K y 60 fps que le sientan endemoniadamente (jijiji) bien al título. Si además sois fans del universo de Games Workshop, ya estáis tardando.

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