Análisis Vanishing Grace

Juan Cash

Juan Cash

Hoy toca un análisis que sinceramente no esperaba escribir, más que nada porque hace una semana no disponía de la tecnología necesaria para realizarlo. Básicamente, no tenía unas Oculust Quest. Pero… un par de ventas después aquí estamos, dispuesto a dejar unas líneas sobre la opera prima de Monte Perdido, estudio español que ha puesto toda la carne en el asador para traernos una aventura única, profunda y sobre todo… diferente. Una experiencia indie para VR que tiene mucho que decir, en un sector que apenas está dando sus primeros pasos (con permiso de bestias como Alyx). Acompañadme en este peculiar viaje. Vamos a buscar a Grace.

Vanishing Grace es un videojuego VR (realidad virtual) que nos lleva a un cercano futuro distópico, envolviéndolo todo en ese “retro-futurismo” que tanto nos gusta. En este ambiente, la tierra ha sufrido un cataclismo, en forma de tormenta, que ha convertido “casi todo” en desierto. Nos encontramos sobre el 2050, y nuestra mejor amiga, Grace, nuestra compañera desde la infancia… ha desaparecido.

Monte Perdido nos pone en la piel de Joel, el cual se encuentra en una difícil situación, deberá dejar atrás todo lo que ama, su vida misma, para viajar a través de un desierto casi infinito, con la esperanza de encontrar a su amiga… 

Si de por sí ya parece difícil atravesar un inhóspito desierto, la cosa es aún más jodida, ya que para conseguir nuestro objetivo, deberemos pilotar la maltrecha nave de la desaparecida Grace, todo ello sin tener demasiada idea de cómo funciona, y esto es el primer punto positivo.

Lo primero que me ha gustado es eso, el protagonista no tiene ni idea de cómo mover semejante monstruo metálico, y claro, nosotros como jugadores tampoco. Por lo tanto me resulta sumamente interesante e inmersivo, experimentar ese proceso de aprendizaje junto a un protagonista ignorante en el tema. 

El juego nos suelta ahí, sin más, en el páramo. Pilotando una nave que no sabemos pilotar, y ahí empieza la diversión. Primero recargaremos la batería, mediante un curioso “minijuego” muy bien implementado, que se basa en lanzar un boomerang a “piedras flotantes” las cuales liberan energía al romperse, recargando la batería de nuestra nave.

Ahora toca ponerse a los mandos, y la sensación de “arrancar” la nave, es muy agradable. El juego te presenta varios botones y palancas, que con muy poquita cosa, crean una sensación real de necesidad de mantenimiento. Siempre tienes en mente la temperatura del motor, así como la energía solar, y de vez en cuando, mientras resuelves los diferentes “puzles” dejarás todo para poner la nave en los valores óptimos para su correcto funcionamiento. En este sentido genial.

Como ya he dicho, quizá la etiqueta que acompañe al título es la de un “juego de puzles” pese a que su principal componente es el narrativo, pero ya iremos a esta parte. Durante la aventura nos moveremos por diferentes escenarios, siempre con la nave como protagonista, pero también saliendo de vez en cuando al exterior. Cada parte o nivel se resuelve completando diferentes puzles, tales como reparar algún problema de la nave, encontrar objetos y colocarlos en el lugar adecuado o encontrar claves… por decir algunos. El tema es que se dan pequeñas pistas para completar cada tramo, pero realmente se basa más en la observación, en buscar eso que no encaja y resolverlo de forma lógica. En este sentido el juego hace un buen trabajo, dejando que el jugador se quiebre la cabeza sin mostrar ese temor al aburrimiento que muchas veces hace que un juego te lleve demasiado de la mano. Aquí se te empujara de vez en cuando, pero toca pensar.

Dicho eso, no esperéis ningún puzle excesivamente difícil, casi todo se resuelve con sencillez, siendo el principal desafío saber qué es lo que hay que hacer, mucho más que el cómo hacerlo. Claro que esto es por algo, ya que el motor del juego, su principal reclamo, es la narrativa.

Es un juego extremadamente narrativo, con conversaciones profundas, muy bien escritas, de tal forma que llevan a la reflexión. Sin duda toda una sorpresa, y sobre todo una obra que te invita a quedarte quieto, mirando como tu nave avanza lenta… pero sin pausa… mientras das vueltas a la decisión de Joel… mientras piensas… que todos hemos sido Joel en algún momento de nuestra vida. Es uno de esos juegos, en los cuales no importa el final, solo importa el camino.

Otro punto a destacar es su arte. La propuesta tiene un toque cartoon con tintes minimalistas, pero realmente expresivos y muy agradables. Hay una cierta irregularidad entre el inicio y el desarrollo, siendo el primero mucho más expresivo y artístico, pero sin despreciar para nada el segundo, que cumple con creces y es el grueso de la aventura. Los escenarios son fascinantes y verte en una hoguera junto a un observatorio abandonado, bajo un manto de estrellas… es un escenario en el cual da gusto sentarse y recrearse. La magia de la VR. 

El rendimiento es digno, pero debo mencionar algunos fallos, varios insignificantes, tales como texturas en baja resolución o el agarre de algunos objetos de una forma “extraña”. Otros son algo peores, como objetos que no puedes soltar una vez agarrados, dejándote “manco” u objetos que quedan bloqueados, haciendo imposible interactuar con ellos. En cualquier caso han sido poco frecuentes y no creo que sea algo que empañe la aventura, además, seguramente sean corregidos mediante futuros parches.

La banda sonora funciona a la perfección, sutil y elegante. En ningún momento se pasa de la raya y deja un sitio preferente al doblaje, el cual está francamente bien, da al título mucha fuerza y ayuda enormemente a interpretar la personalidad y el estado anímico de cada uno de los personajes. Los efectos de sonido son algo más irregulares, sin llegar al desastre podrían estar más pulidos.

Conclusión. Vanishing Grace me ha gustado bastante. Ha sido una experiencia realmente profunda, llevándome más allá del videojuego, llevándome a mi propia mente, haciéndome reflexionar sobre diferentes etapas de mi propia vida. Además ,si algo me ha dejado claro este título es el hecho de apuntar el nombre de Monte Perdido en talentos a tener en cuenta. Este reducido grupo ha creado un producto más que digno en su primer intento en la industria del videojuego, por lo tanto cabe esperar que obtengan un futuro prometedor en el medio. 

Si tenéis unas Oculust Quest (1 o 2),me parece una compra más que recomendable. A poco que os gusten la experiencias narrativas y la ciencia ficción, encontrareis en Vanishing Grace una bonita historia para dejaos atrapar durante unas cuantas horas.

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