Análisis UnMetal

Juan Cash

Juan Cash

Hoy toca hablar de un videojuego como yo, español. Un producto obra de Fran Téllez de Meneses, el cual ya nos demostró su buen hacer, con títulos como Unepic o Ghost 1.0. Ahora, nos regala una carta de amor, disfrazada de ácida sátira, a Metal Gear, más en concreto a sus primeras entregas, como el mítico Metal Gear 2: Solid Snake. Sí, aquellas entregas primigenias con vista isométrica y a tope de pixeles. Hoy hablamos de UnMetal, el que posiblemente sea el último título que se lance en PS Vita (entre otras plataformas, tranquis).

 En este Metal Gear español, encarnaremos a Jesse Fox, un militar americano detenido por un crimen que no ha cometido. Que quede esto claro. En nuestra huida tocará dar explicaciones a cierto coronel, que no termina de creer nuestra rocambolesca historia. Siendo este el grueso del juego, la sala de interrogatorios, donde nuestro protagonista narrará cómo consiguió escapar de esa peligrosa base militar. Mientras Jesse va contando lo sucedido, nosotros tomaremos el control, completando un total de diez pantallas o misiones, a cada cual mejor que la anterior.

El humor es el sello de identidad con el que Fran Téllez, nos deleita en todas sus obras y UnMetal, no iba a ser la excepción. Soy una persona a la que le cuesta reírse a pleno pulmón. Es decir, si consumo un producto de humor me rio, claro está, pero no suelo llegar a la carcajada. Sin embargo y ante mi sorpresa, UnMetal no solo lo ha conseguido, sino que incluso me ha hecho llorar de la risa, lo cual merece un premio o dos mínimo. Sus golpes, de humor absurdo en su mayoría, funcionan como un reloj suizo, dotando de un contraste delicioso a la seriedad de la obra, o de su espejo (la obra de Konami) regalándonos momentos de auténtico deleite cómico, con mil y un ejemplos que me niego a relatar, para evitar la sorpresa y no caer en el spoiler leve.

También ayuda a crear esta atmósfera tan espléndida su amplio abanico de personajes, aquellos con los que hablaremos por walkie y que ayudan a conocer aún más a nuestro protagonista, y que, además, cuentan con un más que notable doblaje al castellano, creado con mimo y que cuesta asociar al indie, aún más a un súper indie. Pero fuere como fuere, el amigo Fran tiene muy presente a los consumidores nacionales, y eso es algo digno de destacar.

En cuanto al juego en cuestión, se desarrolla por niveles, como ya he adelantado. Siempre en la base militar, de la cual tenemos que escapar, pero dando paso a localizaciones de lo más variadas, desde las celdas hasta la selva, pasando por auténticas locuras como cierta ma… chss ¡Los spoilers! Localizaciones geniales, que se construyen mientras contamos el relato al general, donde incluso en ciertos momentos tendremos el control de los enemigos, en plan ¿Había ratas, Jesse? Y nosotros decidiremos incluir roedores o no. 

Todas estas localizaciones o niveles, lucen de un diseño realmente bueno, con sus atajos, sus secretos y todas las milongas que tanto nos gustan a los amantes del género. El sigilo será la mecánica principal, pero ni de lejos la única. El juego tiene sus buenas partes de acción (por ejemplo contras los jefes) y también cierto coqueteo con puzles, sobre todo a la hora de avanzar en ciertos puntos. Básicamente necesitaremos una serie de objetos que debemos combinar con cierta lógica, los cuales se esconden en los escenarios y tendremos que encontrar a hostia limpia. Todo ello con su presencia narrativa. Algo así como si el propio juego fuera consciente de lo absurdo de ciertas mecánicas y mirando al jugador a la cara, lo cuestiona y justifica. Magia.

Completar la historia de Jesse nos llevará en torno a las 6 o 7 horas y sin duda nos tentará a rejugarlo, ya que contaremos con unas subidas de nivel que nos obligarán a escoger entre dos habilidades. Por ejemplo, más salud o hacer más daño. Pero además de eso y de la toma de decisiones ya citada, también tendremos una serie de desafíos, en el propio videojuego, de lo más tentadores, del palo, rompe las puertas de todos los baños o vence a equis jefe sin curarte. 

UnMetal me ha encantado. Su apartado artístico es en sí mismo pura esencia y amor por una saga mítica. Bien traído a los tiempos actuales el juego se disfruta a las mil maravillas, se ve y se mueve de lujo, con un pixel art, que insisto en destacar como bastante bueno. Si bien hablamos de lo que bebe de Metal Gear, también se hace pis encima del mismo, pero en ningún momento como algo faltón o de mal gusto, sino todo lo contrario, algo así como si en el terreno cinematográfico hablásemos de Star Wars o la peli buena, Spaceballs. 

Si me pedís que os recomiende un juego ligero para echarle una semanita y pasarlo bomba, pocas opciones mejores aparecerían en mi cabeza, que este excelente UnMetal. El cual podréis disfrutar en prácticamente todas las plataformas y cuyo precio no hace justicia a la calidad del mismo. Jugadlo insensatos. 

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