Análisis: Tyr Chains of Valhalla

El hijo de O.Din, T.Boy, se desata las cadenas que le aprisionan en un recinto vigilado. Para conseguir que escape, su padre le cede un arma legendaria con la que tendrá que enfrentarse a todo tipo de enemigos y a al reto más desafiante que ha vivido.

Así comienza Tyr: Chains of Vahalla un videojuego de acción y plataformas en dos dimensiones, del equipo de Ennui Studio, en el que se renueva la mitología nórdica para dar vida a unos personajes cibernéticos y a un mundo robotizado en el que nuestro protagonista debe escapar de las garras de Loki, el hermano de O.Din (habéis leído bien, el “punto” hace ese juego de palabras para que entendamos que está mitología está llevada hacia un mundo cibernético).

Tyr es un videojuego de acción y plataformas lateral de toda la vida que inicialmente salió para PlayStation 4 y PC aunque yo lo he jugado en la consola Nintendo Switch. Su gameplay se basa en el movimiento (con salto y doble salto), el arma (que tiene tres tipos de disparo: fuego, hielo y aire) y una habilidad de dash (desplazamiento). Con esos tres ingredientes sencillos consigue una forma de jugar gratificante aunque con algún error, como el hecho de no poder apuntar en diagonal. También sucede, a veces, que ese movimiento en dos dimensiones se vuelve un poco tosco y en algunas partes hay ataques difíciles de esquivar, enemigos difíciles de matar por su disposición en el nivel y espacios a los que es difícil de acceder: todos son errores tanto de diseño del movimiento como de diseño de niveles.

Aparte de esos ingredientes sencillos que conlleva el propio personaje, el gameplay de Tyr evoluciona con su sistema de enemigos (encontramos desde enemigos delgados con disparos rápidos como otros más tanques con disparos lentos pero con área, hasta pájaros que se lanzan a por ti; una especie de magos que te lanzan minas perseguidoras que puedes destruir, torretas e incluso mechas) que con su variedad ofrece un desafío muy interesante que completar. Además, tendremos que saber qué elemento del arma usar en cada enemigo para hacerle más daño y terminar más rápido cada pantalla.

Pero hay un elemento transcendental que cambia la forma de jugar a un videojuego de este tipo: el tiempo límite. En Tyr tendrás una hora para pasarte todos los niveles que ofrece el juego y aquí es donde está la gracia y la perdición de este videojuego.

Hay videojuegos difíciles y hay videojuegos injustos. Tyr baila entre las dos ramas: Su más que sencillo (a veces hasta sobrio y soso) diseño de niveles no se escapa de zonas en las que cada trampa está puesta al milímetro para sufrir daño y en las que los enemigos también están puestos en el punto justo. Todo esto te hace pasar por el aro, es decir, ir a base de ensayo y error aprendiendo la situación de todos los elementos de cada nivel para poder pasarnoslo con rapidez, antes de que se acabe el tiempo y aparezca la pantalla de “Game Over“.

A pesar de que una vez ya te has aprendido la pantalla es fácil pasarla, normalmente te quedas sin tiempo solamente aprendiendo cada elemento de la misma. Si eres un jugador con habilidad quizás no te ocurra, pero yo he tenido que reiniciar el videojuego para tener toda la hora y poder pasar las pantallas que ya me sabía y eso me ha fastidiado: he tenido que repetir pantallas porque cuando tardaba más en pasarme una, he visto que era imposible pasarme la siguiente sin conocerla y en tan solo 15 min.

Al final, el videojuego te obliga a salir de lo que sea que quiere narrar (porque su historia es floja y está poco bien introducida) para meterte en una vorágine de jugar y repetir hasta que estés lo suficientemente entrenado como para pasarte cada pantalla en un tiempo óptimo que sería unos 10 minutos.

No solo este elemento te aparta del juego, hay un apartado que deja mucho que desear: los gráficos. El apartado gráfico de este videojuego podría haber sido genial en general, pero solo lo es en una parte. Tanto tu personaje como los enemigos tienen una estética “cell-shading” muy bonita, con animaciones muy vivas, muy dinámicas y muy chulas. Pero, por otro lado, tenemos (como he dicho anteriormente) un diseño de niveles sobrio y a veces hasta feo. Muchas de las texturas son simples y poco conseguidas, aunque hay que tener en cuenta que es un videojuego pequeño, independiente, cortito y de un precio razonable (10 €).

Las últimas punzadas del videojuego las ponen su diseño de menús (muy pobre, algo soso), su HUD (el justo y necesario para entender el metajuego) y una banda sonora de toques modernos y eléctricos que pegan muy bien con la estética del videojuego, aunque se hace repetitiva y tosca en ocasiones.

Tyr Chains of Valhalla es un videojuego que en general tiene cosas buenas. Cuando consigues pasarte esa pantalla que tanto te costaba en 10 minutos te sientes un dios. Cuando controlas el movimiento del personaje, tienes la sensación de ser un auténtico ninja asesino con pistola, súper poderoso, rápido y letal. Su banda sonora hace épico cada momento y te mantiene en tensión con sus niveles llenos de enemigos y trampas. Es un auténtico reto para el jugador medio y puede serlo hasta para los más expertos. Todo esto lo convierte en un juego que da lo que promete, que te cede su espacio y te aporta lo justo y necesario como para no tirarlo por la borda.

Pero como todo juego, tiene su parte mala, que en esta ocasión resiente la esencia de este título que pretende hacernos pasar un buen rato. Su casi obligatoria repetición de niveles se hace tediosa, sus errores en algunos puntos desquician (en algunos momentos me han dado ganas de tirar la consola por la ventana), su diseño de niveles (tanto a nivel de metajuego como a nivel gráfico) se hace pobre y poco variado y su cronómetro de una hora te hace sufrir por cada segundo que malgastas volviéndote a pasar esa parte en la que ese enemigo te ha dado todas las veces.

Tyr es un juego para los más insistentes. Te dará buenos ratos de acción y un reto divertido, enérgico, dinámico y atrevido. Disfrutarás como con pocos juegos con sus jefes finales (no quiero desgranar mucho pero hay uno que matas quitándole partes que me ha encantado en cuanto a sus mecánicas). Pero quizá algunas cosas te saquen del juego.

Siempre depende de tu experiencia como jugador, pero si te gustan las plataformas y los videojuegos desafiantes, no lo dudes, Tyr: Chains of Valhalla es una experiencia que te da unas cuantas horas de juego y buena dosis de diversión por un precio bastante bueno.

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