Análisis Tropico 6

Montse MSillero

Montse MSillero

De cazadora de Pokemons a alma que vaga por el castillo de Drangleic, no hay experiencia a la que no se apunte.

Nunca me ha gustado la política. Evidentemente tengo ideas e ideales políticos pero soy de las que cree que al final todos miran por uno mismo. Y por el camino… sueños y promesas incumplidas. Creo que la política en general se sostiene en una base de columnas de humo y que algún día cambiará. Quizá hay demasiada presión por parte de organismos que no deberían intervenir. Tampoco ayuda que las elecciones sean cada cuatro años, porque los políticos no van a tomar decisiones buenas a largo plazo para que durante su mandato no se reflejen resultados. Hablamos de controlar empleo, inversión, investigación, pobreza y ayudas económicas, impuestos, servicios públicos, educación, igualdad social, defensa así como las alianzas políticas y económicas que se hacen y todo ello evitando la corrupción. No es poco…

No digo que tenga que ser fácil, sería una necia de pensarlo, y desde luego supone todo un reto. Por eso Tropico 6, la propuesta de Kalypso Media, esta vez traída por Limbic Entertainment, nos lleva a vivir en primera persona todo el entramado que supone gobernar. ¿Qué tipo de gobernador serás? En mi caso, no pude más que dejarme absorber por el papel de dictador.. Aunque con mi toque de conciencia en algunos aspectos. 

Trópico 6 Archipiélago

Antes de nada debo confesar que nunca antes había jugado a un Tropico, pero tengo claro que este no será el último. Vuelven a meternos en la piel de El Presidente, el popular dictador o dictadora (podemos personalizar a nuestro personaje) con quien podremos y tendremos que convertir en toda una potencia mundial nuestro modesto archipiélago. Y en ese sentido, ver crecer (y fracasar) nuestras islas es toda una adicción y un reto constante. Y ojito que he dicho archipiélago y no isla. Así que una de las particularidades de esta nueva entrega es que vamos a tener que controlar nuestras diferentes islas y tejer toda una red de transportes que pueda abastecerlas ya sea por tierra, mar o aire. No os preocupéis que contamos con un tutorial que nos ayudará en todas esas dudas que podamos tener. Además, y especialmente para los que no hemos jugado a ningún titulo anterior de la saga, siempre podremos contar con nuestro fiel y querido Penúltimo, nuestra mano derecha y posiblemente único amigo, que estará a nuestro lado para guiarnos y ayudarnos en lograr nuestros objetivos.

En Tropico 6 podremos elegir diversas maneras de jugar. Las clásicas partidas en las que controlaremos nuestra isla mientras avanzamos por las diferentes etapas del tiempo, ya sea Guerra Fría o época colonial, entre otras. Cada una tendrá sus características desbloqueadas. O bien podremos hacer la campaña con sus misiones. En esta última, serán las misiones las que nos irán marcando el ritmo de la partida por todas las peticiones que nos irán haciendo y que deberemos cumplir en ciertos plazos. Y si lo vuestro es retaros con otros jugadores, tenéis también la opción del multijugador con el que podremos competir con hasta 4 jugadores para ver quien es mejor líder.

Penultimo

Pero volvamos a la isla y relacionemos un poco con lo que indicaba al inicio. Gobernar no es solo ver el país en el plano económico, hay muchos factores que influyen. Hablo de cómo las relaciones con otras potencias o los consejos de nuestro inversor tendrán un papel decisivo en nuestro éxito o fracaso. Si nos centramos en lo puramente económico debemos controlar lo habitual: Gastos e ingresos. Es decir, no te vuelvas loco construyendo de todo al inicio porque solo lograrás llevarla a la ruina. Como en todos los juegos de gestión debemos buscar “ese” equilibrio. En este caso sería construir aquello que necesitan nuestros habitantes, lo que puede atraer al turismo pero también aquello en lo que nos podemos especializar para exportar. Siempre con el objetivo de crecer, tanto a nivel económico como en cuanto a nuestra posición de poder.

Debemos cuidar a nuestros ciudadanos, son la base del crecimiento. Bueno, eso u oprimirlos como buenos dictadores. Pero si queremos que sean felices deben tener viviendas, sitios donde tomarse algo y sin olvidarnos de ofrecerles algo de cultura. Tropico 6 nos ofrece una gran diversidad de edificios para construir. Quizá una de las que le sacaremos más partido y además es muy curioso es la Cala de los piratas, con la que podremos realizar asaltos o boicotear a las grandes potencias. Podremos incluso robar alguna de las maravillas del mundo para traerlas a nuestra isla. Sí, sí, no es que sea muy legal pero resulta bastante beneficioso. Y esto es más importante de lo que parece, no el robar, sino el crear edificios para complacer a nuestro pueblo. No porque nos tengan que votar, que también -aunque siempre podemos amañar las votaciones- sino porque si no están felices puede convertirse en verdaderos revolucionarios que destrocen todo lo que hemos construido. Y no solo a lo físico me refiero.

Paisaje

Dentro de nuestra isla tendremos diversas facciones a quienes podremos satisfacer o no en función de las peticiones que nos vayan realizando. Está claro que ayudar a una muchas veces implica ponerse en contra a la otra. Una vez más mencionamos esa palabra mágica: Equilibrio. Y hemos mencionado por ahí la figura del inversor, quien se encargará de mover nuestro dinero: blanquearlo, acelerar algunas gestiones que tengamos o comprar campañas para mejorar nuestra imagen, entre otras cosas. Un papel bastante relevante si queremos seguir en el poder.

Sin embargo, en Tropico también es importante cuidar nuestras amistades. Ahí entra las relaciones con otros países. Debemos crear una embajada y que esta nos sirva para estrechar lazos con otras potencias. Si no gestionamos bien esta parte no solo podemos perder las rutas comerciales con ellos sino que incluso pueden declararnos la guerra. Y eso es algo que no queremos ¿no?

Embajada

Pero mientras crecemos, buscamos esa prosperidad y ese quedar en los libros de historia, está nuestro día a día. Podemos jugar con los diferentes decretos y edictos que nos proponen o avanzar en investigación. Investigación que se gestiona en base a puntos de conocimiento que ganaremos no solo con tiempo sino usando dinero negro de nuestra cuenta suiza. Pero no nos olvidemos nunca del tiempo, ya que en ocasiones no podremos realizar algunas peticiones por estar en conflicto con la constitución actual, la cual no podrá ser modificada hasta el final del periodo. 

Y mientras el tiempo pasa, vamos viviendo la evolución y el cambio que trae consigo la llegada de diferentes épocas. La guerra mundial, guerra fría, era moderna… Sí, vamos avanzando en el tiempo y eso nos desbloquea ciertas construcciones que antes estaban bloqueadas pero más allá de eso, no se nota esa evolución. El aspecto visual general del juego se mantiene intacto. Aquí me hubiera gustado que los edificios que ya teníamos se pudieran actualizar de algún modo. Permitiendo ver la diferencia de una taberna creada al inicio y un bar más actual. O un edificio de viviendas de antes de la guerra y uno más moderno, ya sea por la propia estructura como por los colores o luces. O incluso diferentes tipos de calles y asfaltado. Algo que realmente hiciera ver evolucionar la isla con solo mirarla. 

Pero ya que hablamos de la estética del juego, el aspecto gráfico de Tropico 6, esta vez con Unreal 4, cumple perfectamente con lo que se espera en este tipo de juegos. ¿Sorprende? No. ¿Se podría haber trabajado más en algunos detalles? Sí. Pero nada que estropee el juego ni la experiencia al jugarlo. 

Y por cierto, algo que me ha encantado es que a pesar de tener unos tiempos de carga excesivamente largos, han ido poniendo curiosidades de políticos conocidos que además sirven para recordarnos que aunque es un juego, está basado en una realidad política y social más grotesca que las invenciones que este título pueda tener.

Todas las partidas que he jugado a Tropico, incluso aquellas en la que he llevado a la ruina a mi isla, las he disfrutado como una niña. Y no porque sea un juego infantil, para nada, sino porque ha sacado esa parte de mi en la que se sienta consola en mano y deja que el mundo a su alrededor pase sin ser consciente más que de lo que sucede en el juego. Horas y horas de concentración, de pensar en futuras estrategias y decisiones, y en descubrir cómo afectan las mismas al futuro.

Y claro, todo jugado a ese ritmo caribeño que te invita a jugar y casi bailar a la vez. Además, es de esos pocos títulos que consiguen sacarme una sonrisa, no tanto por su humor sino por esa crítica tan mordaz a la realidad que vivimos y a las políticas que se aplican. 

2 respuestas

  1. Muy bueno, aunque no se menciona demasiado la parte oscura de la tirana, esa de la que todos hemos oido hablar xd
    En serio buen texto.

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