Análisis Transformers: Battlegrounds

No viví los años 80 (nací en el 92) pero la huella que dejo esa década es imborrable, incluso para mí. Aun a día de hoy, vemos como productos que nacieron por aquellos años siguen apareciendo y, además, lo hacen llenos de hype y de expectativas por un aluvión de fans. Vemos como franquicias de la época resucitan constantemente en forma de juegos de diferentes géneros. Por ejemplo, hace poco que vimos como Mortal Kombat incluía a Rambo, Terminator y Robocop. Es raro también que pase un año sin ver un nuevo juego de algún anime de aquellos años. Este año, en concreto, tengo dos muy presentes, Captain Tsubasa y nuestro protagonista de hoy Transformers.

El estudio Coatsink nos presenta su particular apuesta por los robots de Hasbro con Transformers: Battlegrounds. Un atípico juego de estrategia por turnos, al más puro estilo X-COM o Mario + Rabbids. Digo atípico por eso de estar más acostumbrado a ver a nuestros carismáticos transformables dándose palos en aventuras, digamos, más de acción, como en el excelentísimo juego de Platinum Games, Transformers Devastation

Es por ello que la apuesta de pasar a la estrategia por turnos me parecía toda una oportunidad para revitalizar la saga; explorando un nuevo género y aunque la idea me sigue pareciendo buena en general, el titulo cojea en diferentes apartados.

Para empezar, la historia no puede ser más genérica: los Autobots deben salvar la tierra de los malévolos Decepticons y en concreto de su líder, Megatron, el cual persigue un artefacto (oculto en el planeta azul) que le dará el poder para conquistar la galaxia entera… Lo de siempre vaya.

La cosa es que justo al principio se intenta introducir un personaje extra, un ser humano que viene a ser el propio jugador, secuestrado por un mini robot y elevado por los aires para mantenerte con vida. Se justifica la figura del jugador como estratega del grupo, o al menos en teoría, ya que el peso narrativo de nuestro “personaje” es bastante escaso, pasando muy desapercibido durante gran parte del juego, como si los mismos diseñadores se hubieran olvidado de la figura, y en muchísimas ocasiones resultando bastante ilógica su mera presencia. Sé que no se puede pedir mucho más a la franquicia, pero sinceramente duramente los primeros 10 minutos me pareció una gran idea que rápidamente era tirada a la basura poco después.

El juego avanza y pasaremos aproximadamente la mitad del tiempo reuniendo Autobots a nuestras filas, en misiones con un desarrollo un tanto repetitivo, que suele respetar un simple patrón, ve al punto X sin morir y combate contra jefe, o vence a X enemigos y combate contra jefe.

Una vez reunido el equipo entero, compuesto por seis Autobots (Optimus Prime, Bumblebee, Arcee, Grimlock, Windblade y Wheeljack) podremos elegir a los miembros que queremos que formen equipo para la misión. Generalmente, podremos elegir a tres de ellos que, a su vez, están divididos en tres categorías, exploradores, guerreros y auxiliares. Por lo tanto, es importante hacer una buena elección del equipo si no queremos pasarlo mal, y ojo, no solo debemos elegir personajes, sino también las habilidades que tendrá cada uno de ellos, pudiendo personalizar los tres ataques disponibles. 

El desarrollo de Transformers: Battlegrounds, como ya he dicho, es el del típico juego de estrategia por turnos: un turno para el jugador, pudiendo mover todas las unidades y otro para el enemigo. Cada personaje dispone de tres puntos de acción que puede usar como prefiera, ya sea moviendo al personaje, atacando o utilizando una habilidad de apoyo. Aquí solo hay una norma y es que solo se puede atacar una vez por personaje, salvo que uses la habilidad especial, la cual no gasta puntos de acción sino que su uso viene marcado por una barrita que se irá rellanando a cada turno.

Lo cierto es que el juego en sí no está mal. Es decir, es bastante disfrutable e incluso a momentos desafiante (en su dificultad normal) obligándote a pensar bien cada acción. En ocasiones, un simple error puede jugarte una muy mala pasada. Una de las cosas que más me ha gustado es el uso del escenario como herramienta estratégica pudiendo, por ejemplo, arrojar a un enemigo hacia un coche para acabar con su electrónica vida a causa del daño extra ocasionado por la explosión, o poder disparar a pequeños montículos para generar una nube de polvo que nos servirá como camuflaje temporal. Son algunos ejemplos del buen uso del mapa, que por lo demás es bastante repetitivo, habiendo un total de cuatro localizaciones únicamente, cada una con sus particularidades, pero escasas a mi juicio.

Pero no todo es campaña, que la terminas más o menos fácil en 5 o 6 horas. El juego también incluye un modo arcade que puede ser bastante divertido, sobre todo si jugamos en compañía, con modos como captura la bandera e incluso sobrevive a tantas oleadas como puedas. Es aquí donde, sin duda, pasarás la mayor parte del tiempo y es una pena que no incluya modo online porque ojo, lo mismo hubiera sido interesante.

Puede ser que el principal problema del juego sea el tono (o la ausencia de él). En ningún momento queda claro. A veces da la sensación de ser un juego para niños, dándotelo todo muy mascado y sin arriesgar con una historia mínimamente seria (cualquier fan de Transformers sabe que detrás de lo obvio hay toda una historia que puede ser incluso lúgubre). La historia es la típica de buenos contra malos, entonces ok, para niños… pero luego ves la dificultad… las opciones de personalización, con incluso una tienda para comprar habilidades… y ahí vuelves a dudar… sinceramente tras más de diez horas entre campaña y arcade, sigo sin saber a qué público va dirigido.

Donde sin duda cojea de forma extraordinaria es en su apartado artístico. Es horrible, perezoso y cutre. No tanto por los escenarios, que sin ser maravillas pueden ser resultones… ni siquiera me molesta el modelo tridimensional de los personajes, que oye ni tan mal. El problema es el resto, un menú cutre con unos colores chillones, unas ilustraciones que parecen bocetos y unos iconos de hace diez años… Todo esto me hace no poder tomarme en serio el juego e incluso pensar en que bien podría ser uno de esos juegos que antaño venían con los cereales de moda. Por fortuna en el sonido cambia la cosa, con un doblaje al castellano más que digno y con una banda sonora bastante fiel al universo Transformers. El rendimiento también es un dolor de cabeza, con caídas de frames loquísimas pese a moverlo en una PlayStation 4 Pro aunque, eso sí, sin apenas tiempos de carga.

Tenemos por lo tanto un juego que funciona bien… pero que no aporta absolutamente nada a un género con bastantes opciones mejores, quedando en poco más que otro título mediocre de Transformers. Todo un ejemplo de oportunidad perdida dejando la triste sensación de que en ningún momento se ha tomado en serio el proyecto. Juego de cereales.

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