Análisis Traffic Jams

Juan Cash

Juan Cash

Si hablamos de VR, vamos a tener que empezar a escribir nombres propios. En esta ocasión, hablamos de un título que llega bajo el sello de Vertigo Games, que poco a poco se está convirtiendo en una distribuidora muy a tener en cuenta dentro del sector VR. Hoy nos toca Traffic Jams, el videojuego de control de tráfico, una fantasía, que ha sido desarrollada en Holanda, por el equipo de Little Chicken Game Company. Si siempre has querido ser poli, pero no te va eso de pegar tiros… Pues Traffic Jams es tu juego.

La premisa es simple. Somos un novato “controlador de tráfico” (por llamarlo de algún modo) que empezará en una ciudad pequeñita controlando, pues eso, que no haya accidentes. Más o menos. Denis, será nuestro maestro, un personajillo que presume de ser el fuckin boss del control de tráfico. Una mezcla entre arrogante y tutor que sin duda tiene bastante personalidad y otorga una pizca de humor a este hilarante título.

Como digo empezaremos en Gouda, donde apenas tendremos problema, un par de cruces, coches en dos direcciones y peatones más o menos en el mismo sentido. Nuestro objetivo (principal) será ser justos y respetar la paciencia de los conductores (eso que no hace la policía cuando llevas a tus hijos al cole). Tendremos que, mediante un par de gestos, dar paso o detener a quien consideremos oportuno, evitando el siniestro. Para ello bastara con señalar con una mano al peatón o vehículo y con la otra hacer el gesto de “venga va” es decir, palmas arriba y agitamos. Nada más y ojalá fuera simplemente eso.

La cosa irá evolucionando, pasando por diferentes ciudades punteras del mundo. Desde París a Tokio, pasando por New York. Dentro de cada una dispondremos de varias “dificultades” repartidas en día, noche y hora punta (Como Jackie Chan). Siendo considerablemente distintas cada una de ellas. Por ejemplo, de noche vendrán zombis a tocar las narices (lo típico) y en hora punta habrá un volumen de tráfico bastante considerable.

Por lo demás el juego evoluciona como cualquier arcade que se precie. Dependiendo de los objetivos que cumplamos obtendremos una mayor puntuación, que una vez sea la adecuada nos desbloqueará el siguiente nivel. Aquí debo decir que la cosa se vuelve algo confusa.

Por ejemplo, no bastará con superar el nivel llegando a un mínimo de puntos (que nadie te dice) sino que además tendremos que encontrar a Denis, golpear algún peatón concreto con un objeto en cuestión (hombre salchicha con ketchup), completar el nivel sin un solo accidente… y otra serie de “chorradas” que sinceramente restan importancia a lo que mola  y es verdaderamente divertido. Controlar el tráfico.

Pese a ello el juego es una maravilla. De nuevo la magia del VR. Ponernos en pie, observar y dirigir con dos simples movimientos. Se traduce en un juego de habilidad y gestión de enfados cojonudo. Es una gozada una vez te pones el casco y empiezas a dirigir. El tiempo vuela y lo único que te hará parar, será la fatiga visual que produce la realidad virtual. 

Además cuenta con un curioso modo multijugador que, sin ser extremadamente fino, funciona bien. Para jugarlo necesitaras un teléfono móvil y algún ser querido (o no). Básicamente, un jugador se pondrá el casco para controlar el tráfico y otro lanzará vehículos y peatones a mansalva. Siendo el objetivo “putear” al máximo al controlador, regalando momentos realmente divertidos. La cosa mejora, cuantos más jugadores se presten, pudiendo jugar un máximo de cuatro.

Pese a todo, creo que el título se pierde un poco por el camino, es decir, intenta llevar la jugabilidad un paso más allá del simple arcade, incluyendo los ya citados desafíos, así como momentos locos. Por ejemplo, en Tokio no será de extrañar que aparezca Godzilla reventando todo a su paso, lo cual complica sobre manera el objetivo de “sin accidentes”. Y estos momentos no están nada mal, pero me hace ser menos competitivo. Si se limitará a la gestión de tráfico, considero que sería mejor juego. O al menos, si estos momentos no fuesen más que elementos que otorgan dificultad. Es decir, debería haber una barrera entre progreso para desbloquear niveles y simplemente ser completista. Aquí la línea se difumina demasiado y produce algo de fatiga superar los requisitos de algunos niveles.

Pero si hay algo que puedo criticar de este título (que en esencia es bastante bueno). Es el apartado gráfico, todo esto, siendo consciente de que estamos en VR donde la calidad gráfica siempre queda en segundo plano. Por lo tanto mi rechazo, es más bien debido a su apartado artístico, un rollo cartoon que funciona de cine en los diseños de la ciudad pero terrible en los personajes. Los cuales parecen haberse escapado de un proyecto de primer curso de modelado 3D.

Por lo demás y a modo de cierre, Traffic Jams me parece un juego divertidísimo, desafiante, un Angry Birds contemporáneo que nos hará desear tener un ratito para simplemente ponernos el casco y disfrutar. Además, no podemos olvidar ese rollito party game que le da el multijugador. Si os apetece algo nuevo en VR y que sea original, poco mejor os puedo recomendar a día de hoy.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar