Análisis Tormented Souls

Juan Cash

Juan Cash

Recuerdo perfectamente cuando Dani me ofreció este título y yo dudé en aceptarlo. Ya que siendo mi mierda total, la falta de tiempo hacia que no me terminase de decidir. No son pocas las veces que se me pasa algún juegazo, por simple desconfianza o por calibrar mal mis preferencias. Pese a todo, finalmente acepté la tarea (¡Menos mal!) y me lancé de viaje junto a Caroline por los demenciales pasillos del hospital. Desde Chile, Dual Effect & Abstract Digital, con la mente en Raccoon City nos traen, Tormented Souls. Una auténtica maravilla que nos hace recordar que no todo tiempo pasado fue peor.

Como ya he dicho, encarnaremos a Caroline, una joven maestra que queda en shock tras recibir una carta con la foto de dos niñas. Sus pesadillas le impiden continuar con su plácida vida, y es por eso que decide acudir al lugar remitente. Una tétrica mansión que hace de hospital en una extraña isla. Quizá ir allí no fue la mejor decisión de su vida, ya que nada más llegar será golpeada y noqueada. 

Despertaremos tiempo después en una sucia bañera, conectada a un tubo que se nos introduce en la boca y para colmo… nos han quitado un ojo… ¡Un puto ojo! Hay días en los que es mejor no salir de la cama, Caroline. Pese a ello, tocará saber qué diablos pasa aquí, así que recogemos nuestras cosas y a investigar.

El juego se desarrollará con cámara fija, y una quimera de control entre libre y tanque, dependiendo de si utilizamos cruceta (tanque) o Joystick (libre) algo así como lo visto en el que quizá sea el mejor ejemplo del genero survival medio contemporáneo, Resident Evil 1 Remake. Y ya os aviso que la mítica saga de Capcom aparecerá bastante en estas líneas, debido a que Tormented Souls es una carta de amor por el género. Un survival horror que bebe un poquito de Silent Hill y mucho de Resident Evil.

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Movernos por la mansión/hospital será un horror, en el buen sentido de la palabra. La ambientación es acojonante desde el minuto uno. Con una banda sonora, que sin duda sentiremos familiar por su parecido con Resdient Evil 2 (otra vez) y con unos sonidos espeluznantes, tipo muebles arrastrándose, algún gruñido extraño, pisadas… uff mal rollito. Pero sin duda lo peor será nuestro primer enemigo… la oscuridad.

Aquí la oscuridad te mata, literalmente, nos lleva a la locura, de forma gradual y morimos. Por ello, siempre que no se vea nada, tendremos que equiparnos con un mechero, debido a lo cual, no podremos llevar armas en esos momentos. Así que oscuridad más enemigos… diversión asegurada. Por suerte en los escenarios siempre encontraremos una pequeña zona para iluminar y, gracias a ello, defendernos, pistola de clavos en mano.

Como decía, el juego se basa, como todo survival que se precie, en ir descubriendo salas del hospital de los horrores. Al principio, todo será moderadamente sencillo, sabiendo qué puertas están cerradas y cuáles no, lo cual nos hace de hoja de ruta explícita. La cosa se complica una vez que llegamos al salón principal, ya que cada vez iremos abriendo más puertas y nos resultará más difícil saber en qué dirección ir o cómo desbloquear el resto de caminos.

Los atajos así como los puzles no podían faltar y vaya si están presentes. Siendo los puzles motivo de debate, ya que son de una complejidad que llevaba años sin disfrutar/sufrir. Aquí podríamos decir que pecan de crípticos, resultando soluciones realmente rebuscadas en muchos caso… pero… ¿acaso no es lo que queremos? Es decir, ahora pienso en mi querido Resident Evil Village y es evidente que ha perdido la magia de los rompecabezas, que son poco más que anecdóticos y sencillísimos. Por lo tanto me quito el sombrero ante los macro-puzles de este Tormented Souls

(Y joder si alguien se atasca nivel dios, cosa que me ocurrió en cierta caja registradora, pues para eso tenemos las guías así como gameplays ¿no?)

Otro punto a destacar, son sus enemigos, temibles todos ellos. No tanto por sus complejas mecánicas, ya que son bastante básicos, sino por el buen hacer del survival. Aquí la curación, así como la munición, brillan por su ausencia (Para que os hagáis una idea, terminé el juego con 2 balas de escopeta, 1 carga eléctrica y 12 clavos) Haciendo que cualquier encuentro con uno de estos pútridos monstruos sea acojonante. Esto se refuerza también por la inclusión del sistema de guardado clásico. Necesitaremos películas de magnetófono para guardar partida y ojo que tampoco iremos sobrados de ellas. 

Por lo tanto, imaginad que habéis dado una gran vuelta, resuelto un puzle y que con la tontería lleváis sin guardar una hora, ahora aparecen un par de engendros y vaya… no tenemos demasiadas balas… eso, amigos, es el puto terror más bestia que puedes experimentar en un videojuego, un terror a que maten tu tiempo y, tristemente, dudo mucho que volvamos a ver superproducciones que sigan estos derroteros. Dios bendiga a los indies.

Hablando de superproducciones… también están presentes las últimas “tendencias” de los juegos de terror, y sinceramente es lo que menos me ha gustado… Con ello me refiero a los típicos poltergeist, esos que te dan el susto fácil con animaciones macabras en el escenario… pero que no solo no aportan nada, sino que además rompen el realismo que uno pueda encontrar aquí. Y por último, no podía faltar el enemigo invencible que aparece de forma aleatoria para incordiar. Que sinceramente, ni es tan terrible ni se justifica demasiado. 

Por último, tengo que hablar de su apartado técnico. Y no puedo evitar pensar en mi querido Sergio, y en cuando hablábamos en el podcast de Invisible Movement sobre que cada vez veremos más juegos indies con graficotes. Y vaya que sí era cierto. Los escenarios lucen de fábula en PlayStation 5 y cada objeto que miramos en detalle, denota mucho mimo y calidad por parte de los desarrolladores. Siendo el único punto flojo, el de los modelados de personajes, ese será amigos míos, el talón de Aquiles de estos juegos. Parece que dos generaciones se dan la mano. Personajes de PlayStation 2 cruzan con el ray tracing de PlayStation 5. Y claro, es un poco “plof”. Pero en cualquier caso, no creo que hubiera apostado por otro estilo artístico, ya que el realismo de la propuesta chilena en todos los elementos es un marco perfecto para esta macabra aventura. Ahora bien, de cara al futuro deberían cuidar más las breves cinemáticas que aparecen en el juego, ya que las primeras están comprimidas en un códec bastante chungo, dando como resultado un video de pésima calidad, seguramente esto se arregle con el parche de turno.

Dicho esto, Tormented Souls me ha encantado, de una manera brutal, haciéndome recordar esas tardes de los noventa junto a mi hermano, recorriendo primero la Mansión Spencer y luego la comisaría de Raccoon City, abrazado a su brazo por mi temprana edad. Para mí, eso no tiene precio. Y afirmo con certeza, que todo aquel que disfrutase del survival horror en su día encontrará en este título un rayo de luz en un género que parece más muerto que las criaturas que lo protagonizan. Gracias por este juegazo.

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