Análisis Tony Hawk Pro Skater 1+2

La nostalgia vende, no es nada nuevo. Sucesores espirituales, remakes, remasters… Hay uno para todo el mundo. Activison ha olido sangre y no se quiere quedar fuera, así que ha desempolvado a Tony Hawk y ha dejado en mano de los siempre competentes Vicarious Visions el hacer que el vetusto skater, símbolo para toda una generación, vuelva a estar en plena forma. Lo hace después de haber dejado a la franquicia por los suelos, con un Tony Hawk’s Pro Skater 5 que salió incompleto y mal, básicamente porque se les caducaba la licencia, eso y un anterior intento de remake/remaster, el Pro Skater HD, que salió, como mucho, regular. Visto el panorama, era fácil llegar a este Pro Skater 1+2 un tanto reticentes y escépticos.

Nada más lejos de la realidad. Tony Hawk’s Pro Skater 1+2 da en el clavo de lo que hacía grande a los primeros juegos, obviamente apelando a la nostalgia y creo que con el que fue su público original como objetivo, pero sin renegar de las comodidades modernas ni de la audiencia de hoy en día. La base de todo esto es… la propia base. El gameplay es tan refinado y funciona tan bien, que podríamos quitar todo lo accesorio y seguiría siendo un gran juego. Y es que, cuando estamos a los mandos, todo funciona como debería, y dentro de la aparente simplicidad de sus mecánicas se esconden capas y capas de profundidad.

La estructura Tony Hawk’s Pro Skater 1+2 es bastante sencilla y natural, lo que a su vez ayuda a que el juego fluya y entremos en ese bucle de “venga, una partida más”. Nada más empezar nos golpea con un ataque directo a los feels: sí, el primer nivel es, obviamente, el mítico almacén, Warehouse, vamos. En realidad podemos elegir si empezar con el setlist del primer Tony Hawk o el del segundo, pero no soy un monstruo. Y como en los títulos clásicos, tenemos un tiempo limitado para ir realizando los distintos objetivos, que esta vez se han expandido. Si antes teníamos que recolectar las clásicas letras SKATE, la cinta oculta rigurosamente VHS y unas metas de puntuación, ahora tenemos unos cuantos objetivos  y coleccionables más. Y están muy bien pensados, porque nos van presentando los niveles (enormes y llenos de recovecos) y cada vez nos van exigiendo un poco más, ya sea en pura habilidad a la hora de conseguir puntuaciones altas o consiguiendo llegar a ese coleccionable que parecía del todo inaccesible.

Aunque ir tachando los distintos objetivos y los retos de nuestra lista es importante a la hora de darnos un propósito y algo a lo que aspirar, el juego van tan fino que podrían soltarnos en los mapas a simplemente jugar y seguiríamos acumulando horas y horas de ollies, kick flips y demás trucos imposibles. Y esto lo consigue saltándose muchas convenciones a las que estamos acostumbrados en los últimos años. Las físicas no tienen nada que ver con la realidad, absolutamente nada. No es que sea un arcade en el que las físicas no son realistas, sino que, simplemente, vive en su propio mundo, que no tiene nada que ver con el nuestro. Si últimamente cada vez vemos más juegos usar eso de la animación motion matching, en Tony Hawk 1+2 las animaciones se cortan, saltan, tripean… y es maravilloso. Es maravilloso porque está todo al servicio de la diversión, del hacer un truco más en esa combo de otros 15 trucos y arañar unos puntitos más. El juego hace esas concesiones en pro de la jugabilidad, pero no escatima con los gráficos, perfectamente a tono, tanto los patinadores como los escenarios, detalladísimos.

Pero Tony Hawk’s Pro Skater 1+2 tampoco deja de ser un juego de 2020, e incluye todo lo que nos podemos esperar en un título del género. Obviamente subimos de nivel, porque 2020, tenemos nuestro creador de skater, una tienda de trapitos y una serie de retos que recuerdan un poco como formato a los objetivos de un pase de temporada. Eso sí, no hay microtransaciones. 2020 aprieta pero no ahoga.

Además de por su jugabilidad, si por algo las entregas originales son emblemáticas es por la música. Aquí vuelven muchos de los temas clásicos, y no falta el Superman de Goldfinger, los incombustibles Bad Religion o los siempre actuales Rage Against the Machine. No todo va a ser tirar de nostalgia, y también tenemos musiquita nueva. Musiqueta nueva que, como buen viejoven que soy, he desactivado. Porque podemos personalizar la banda sonora para que no entren ciertos temas, o saltarnos la canción que suene con solo pulsar un botón.

Para redondear un paquete ya bien redondito, tenemos un modo multijugador bastante majo donde sentir lo mal que se nos da eso de enlazar combos viendo cómo a nosotros nos cuesta horrores llegar a los 50 mil puntos y el de al lado hace cien mil sin pestañear. El juego online es lo que tiene. También hay un modo multijugador asíncrono donde competiremos en leaderboards para obtener la puntuación más alta del mundo (no) o picarnos con nuestros amigos (un poco mejor). Ah, y también hay un editor de skate parks, donde podemos crear nuestro skate park soñado, con no pocas opciones, por si había alguna duda de lo en serio que se han tomado el juego.

Tony Hawk’s Pro Skater 1+2 es un juego ejemplar sobre cómo hacer un remaster/remake al que, sinceramente, no he sido capaz de encontrarle ninguna pega. Es pura diversión, fácil de jugar pero difícil de dominar, como se suele decir. Todas sus piezas encajan a la perfección, y si tiene algún problema, es lo alto que deja el listón para lo que sea que venga después.

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