Análisis The Pedestrian

Montse MSillero

Montse MSillero

De cazadora de Pokemons a alma que vaga por el castillo de Drangleic, no hay experiencia a la que no se apunte.

Pensaba que muy probablemente no somos conscientes de la inmensa cantidad de información que recibimos al día. Ni de cómo nuestro cerebro va procesando las señales que vemos para crear una imagen, una rutina, un recuerdo o una alerta. Y no puedo evitar pensar en Érase una Vez (los dibujos que si tenéis ya cierta edad conoceréis de haberlos visto en vuestra infancia). El mecanismo tan (im)perfecto que es el cerebro y lo necesario y básico que es su correcto funcionamiento para nuestro día a día. ¿Os imagináis que de un día a otro se hiciera reset de lo aprendido? Empezar de cero sin saber que un semáforo rojo significa no pasar, que una puerta cerrada con llave no se puede abrir sin la llave.. 

Y ¿por qué os cuento todo esto? Porque hoy os traemos el análisis de The Pedestrian, que ha dado el salto a consolas, y que nos proponen, en cierta manera, ser precisamente conscientes de todas las señales que vemos. De hacer trabajar al señor de barba blanca que se encuentra en nuestro cerebro (solo si habéis visto los dibujos me entenderéis). Y de ir aprendiendo a medida que vamos avanzando si no queremos quedarnos parados.

Los estadounidenses Skookum Arts nos traen una propuesta que nos hará pensar mucho gracias a sus plataformas y rompecabezas. Y eso está bien, muy bien, pero sobre todo porque lo han planteado de una manera tan inteligente, desafiante y original que nos atraparán desde el principio. 

The Pedestrian

Para empezar controlaremos a la clásica silueta de mujer u hombre que encontramos en la puerta de los servicios. Y, sin saber muy bien qué ocurre, pronto entenderemos que tenemos que hacerle avanzar por la ciudad hasta algún tipo de salida. Pero no como pensáis, sino que lo haremos a través de carteles, de todas aquellas señales con las que nos cruzamos día tras día y a lo mejor no somos conscientes. Mientras iremos viendo la ciudad, una ciudad que se ve viva y que estará llena de detalles aunque sea simple decoración de fondo.

Antes he mencionado que The Pedestrian era una propuesta original pero quiero aclarar que no lo es en sus mecánicas, hoy en día es bastante difícil que algo realmente sea original por novedoso, sino más bien que han sabido darle un giro a algo que ya existía. Me refiero a cómo han sabido fusionar rompecabezas que ya nos suenan pero en un ambiente de lo más original. 

Vamos a centrarnos en el core del juego: sus puzles, que estarán compuestos por esas señales que antes os decía. Nuestro personaje se mueve, salta, sube y baja escaleras, agarra objetos y puede interactuar con ciertos elementos del escenario. Y todo ello deberemos hacerlo conectando y moviéndonos a través de esas señales, de sus puertas y escaleras, conectando interruptores y moviendo palancas y además acertando el orden adecuado para avanzar. Algo que quizá os pueda parecer fácil pero os aseguro que os tendrá entretenidos más de lo que podéis pensar de inicio. Sobre todo porque para hacerlo deberemos mover los propios paneles para enlazarlos o conectarlos y tendremos que tener en cuenta que no siempre podremos reutilizar los paneles o volveremos a empezar de cero.

The Pedestrian

A medida que avanzamos, encontraremos nuevos retos de los que aprender. Tendremos portales, trampolines, también peligros como lásers o sierras que pueden acabar con nosotros, tendremos enchufes para dar electricidad y en general nuevas mecánicas que iremos descubriendo a medida que nuestro peatón vaya progresando. Y aunque no son sencillos tampoco son frustrantes. Creo que realmente The Pedestrian ha acertado con el nivel de dificultad, ese que te supone un desafío pero que no te bloquea como para desmotivarte, sino que logra una sensación de orgullo y satisfacción cuando logras encajar todas las piezas. Pero sí, en su mayoría requieren algo de paciencia, de pensar y de mucho “ensayo y error”.

Pero como decía, su aporte de frescura lo da su aspecto visual. Nos movernos por la ciudad y lo haremos de manera real. Veremos una estatua por un lado, pasearemos por un campus o universidad, veremos comercios, coches moverse, unas gafas olvidadas por ahí y hasta una cucaracha haciendo su vida. La ciudad está viva. Pero que lo esté no aporta nada más que querer hacer el juego más bonito y agradable mientras pasamos de un puzle a otro. Y sobre todo nos demuestran que el estudio han puesto un mimo increíble en traernos su propuesta. Podría decir como pega que no hayan aprovechado más ese fondo, el poder interactuar más, pero no lo diré porque no lo necesita.

Por su parte, la llegada de The Pedestrian a las consolas, y gracias al DualSense y sus nuevas características, se nos hará muy ameno y divertido sentir la vibración y escuchar los pasitos de nuestra figura mientras avanza o algún boing relacionado con lo que estemos manipulando en los paneles.

Así que si os gustan los retos y disfrutáis rompiéndoos un poco la cabeza, este título es un must. Si no me crees, echad un ojo a nuestro directo en el que podréis ver que no es tan fácil como parece.

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