Análisis The Messenger

Desde que Yacht Club Games nos ofreciera Shovel Knight hace ya 4 años, he estado esperando otro juego que recibiera el testigo. Algunos como Hollow Knight lo han intentado, y aunque este en concreto es un buen juego de plataformas, para mí no ha estado a la altura del caballero de la pala.

A principios de año apareció Celeste, y me hubiera gustado realizar un análisis de este, otra obra maestra del género, para mi uno de los mejores que he podido jugar este año, hasta que me propusieron escribir este análisis sobre The Messenger, de Sabotage Studios.

Muchos empezarían este análisis diciendo que The Messenger es otro juego más que bebe de la nostalgia de los juegos de antaño, inspirado en Ninja Gaiden, un juego al estilo retro con gráficos pixel art en 8 bits…y no estarían equivocados, aunque sería injusto quedarnos con este cliché. Veamos más a fondo qué os encontraréis cuando juguéis a The Messenger.

Cuando empezamos a jugar nos encontramos con un juego de acción y plataformas en 2D, con gráficos 8 bits.

Nos ponemos en la piel de un ninja que ha visto como su aldea ha sido atacada por un Rey Demonio, y recibimos la misión de transportar un pergamino que salvará al mundo.

Hasta aquí todo normal pero The Messenger es mucho más de lo que aparenta y cuando parece que estás llegando al final de tu aventura, se convierte en un metroidvania que recuerda más a juegos modernos, y pasamos a tener la habilidad de viajar en el tiempo (presente y futuro).

Cuando viajamos al futuro, el juego de Sabotage Studio se transforma en un juego con gráficos en 16 bits, y lo mismo ocurre con la banda sonora. Nuestro protagonista recibe un upgrade en gráficos, animaciones y un bonito sombrero. Esto nos abre un abanico de posibilidades y de rejugabilidad enormes que nos permite viajar por niveles que ya habíamos superado y explorar cómo han cambiado con el paso del tiempo. Es en este punto cuando se pone realmente interesante, y podremos acceder a zonas secretas y desbloquear nuevos mundos.

En cuanto a mecánicas, desde el principio nos presentan la que va a ser la base de todo el movimiento y del combate, y es que cada vez que golpeemos a un enemigo o un elemento del entorno mientras estemos en el aire, podremos realizar un salto adicional y es una acción que podemos encadenar infinitamente: Salto, ataque, salto, ataque, salto, ataque…

Durante nuestro viaje, podremos ir mejorando las habilidades del mensajero desbloqueando algunas de ellas a cambio de cristales del tiempo en una tienda (hablaremos de ella más adelante) y otras habilidades las iremos adquiriendo automáticamente también en la tienda de manera gratuita, cuando llegue el momento adecuado. Combinando todas estas mecánicas, muy sencillas por separado, se nos abren muchas posibilidades y maneras de avanzar por los niveles.

Hay variedad de enemigos, aunque me hubiera gustado ver más. En cada nivel nos encontraremos con distintos tipos de enemigos que encajan con el bioma pero por lo general nos encontramos siempre los dos o tres mismos demonios que aunque parezcan sencillos de eliminar, en ocasiones me han dado bastantes problemas.

Eventualmente, al final de cada nivel nos enfrentaremos al jefe final de la zona. La dificultad es perfecta, lo suficiente para que suponga un reto pero no tanto como para que frustre al jugador. Es habitual dedicar varios intentos a averiguar el punto débil y otros tantos para aprenderte los patrones de ataque y encontrar el momento adecuado para vencer.

¿Y qué pasa cuando mueres? En The Messenger no existen las vidas ni los “continues”. Cada vez que la pifias, aparecerá un pequeño demonio llamado Guapifeo que parará el tiempo y nos llevará de vuelta al último checkpoint. Esto no será gratis, ya que Guapifeo nos seguirá una vez nos haya ayudado y se cobrará la deuda con cristales del tiempo. Cuando hayamos recogido los suficientes, se marchará y podremos seguir farmeando cristales para nosotros. De manera que, si morimos muy a menudo, nos será más complicado comprar mejoras en la tienda, un sistema que me parece interesante y bien balanceado.

No os preocupéis si os matan mucho en los jefes finales, Guapifeo no es demasiado valiente y huirá rápidamente en el momento de empezar los combates.

He dejado para el final la tienda y al tendero, que para mi han sido claves para disfrutar tanto de este título. Ya he mencionado que podremos acceder a la tienda, y eso lo haremos a través de unos portales especiales que además servirán de puntos de guardado. El tendero nos ofrecerá mejoras a cambio de cristales de tiempo y también nos desbloqueará algunas habilidades que necesitaremos para avanzar, pero también será el nexo de toda la historia y el argumento del juego. No quiero desvelar nada más, creo que es importante que cada uno descubra poco a poco la identidad de este extraño personaje y cómo evoluciona su papel en la historia.

Además, siempre que le hagamos una visita podremos pedirle que nos cuente una historia (algo que recomiendo), normalmente con su moraleja al final. He pasado buenos ratos con este pequeñín y me ha conseguido arrancar más de una sonrisa.

Como algo a tener en cuenta, la duración es de aproximadamente 17 horas para completar el juego al 100%, nada mal teniendo en cuenta que su precio en Steam y en Switch es de 16,97 €

Si aún no os he convencido, os dejo el trailer para que os acabéis de decidir por jugarlo.

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