Análisis The Longest Road on Earth

Juan Cash

Juan Cash

Los videojuegos son arte. El eterno debate que en ocasiones genera opiniones encontradas. Si algo puede dar fuerza a esta afirmación son los productos tan excepcionales, únicos y brillantes, como nuestro protagonista de hoy. Hablamos de un título nacional, que nos llega gracias al buen hacer de Brainwash Gang + TLR Games y que por supuesto, distribuye uno de los titanes del medio indie, Raw Fury. Hoy hablamos de The Longest Road on Heart.

El que escucha música siente como de repente, su soledad, se puebla

Robert Browning

Soy un amante del arte. Me emociono contemplando cuadros en el museo del  Prado. O disfrutando de una obra de teatro. O una película, que no tiene ni que ser excepcional. Pero si hay algo que amo con locura es la música. Siempre que sale un disco de mi interés, abro una botella de vino, apago las luces y me sumerjo en la propuesta del artista. Experimentando unas sensaciones y sentimientos, que no tendrían cabida de ninguna otra manera. Nunca hasta ahora había experimentado esta sensación más allá del medio musical puro y duro. Nunca hasta hoy.

The Longest Road on Heart es un videojuego atrapado dentro de una sucesión de canciones. Es una experiencia narrativa que nos lleva a experimentar lo cotidiano de una serie de personajes, a través de hermosas canciones que no solo acompañan, sino que dan vida a las imágenes.

Prepararemos café, esperaremos el autobús, fregaremos el suelo… creceremos… todo con un ritmo endiabladamente tranquilo. Disfrutando de los paseos, dejándonos maravillar por unas animaciones excelentes en un pixel art de esos que enamoran. Todo en una escala de grises que derrocha personalidad y elegancia. 

Este juego nos habla del viaje antes del destino. Pero también vemos reflejada la soledad de las “personas” que viven atrapadas por su rutina, pese a los momentos de evasión y paz. Digo personas entre comillas porque no podríamos aplicar tan fácilmente esta etiqueta, ya que los protagonistas son animales antropomórficos. Pasaremos de una ratita, a un zorro, cocodrilo e incluso un alce. 

El juego llama la atención por el hecho de no tener diálogos, ni ningún tipo de texto como tal. Es una experiencia totalmente contemplativa, donde un buen puñado de pixeles dicen más que muchos textos.

Al viajar por las preciosas localizaciones del juego, embelesados por la música, no solo estaremos ahí. Si no que nuestra propia mente viajará a través de nuestros recuerdos, a situaciones similares que hayamos experimentado en nuestra vida. Siendo totalmente mundano, logra en el jugador, despertar unos sentimientos de una forma muy poco habitual en el medio.

Quizá venir a ciegas al título me haya llevado a esta grata sorpresa. Pero lo cierto es que es importante de cara al jugador medio, ser plenamente conscientes de donde te metes una vez ejecutas The Longest Road on Earth. Hablamos de un ritmo excesivamente lento, donde pasaremos un buen puñado de minutos, por ejemplo, sentados en el vagón de un tren. Sin más. Además  sus mecánicas son minimalistas, utilizando apenas tres botones. No esperéis acción de ningún tipo, aquí solo pasearemos por las vidas de nuestros personajes, fugazmente. Y eso es maravilloso. Pienso firmemente que podríamos estar hablando de una performance. Un experimento artístico y creativo que nos lleva a la reflexión, mientras disfrutamos del placer de la música.

Las canciones que acompañan o que crean el juego, son de una calidad absoluta. A mi pobre juicio podríamos hablar de música experimental, con tintes de Soul, cargada de momentos brillantes, como la voz de Bea de forma general o un precioso solo de batería en sus primeros compases. Una delicia, que evoluciona y muta durante todo el juego. 

The Longest Road on the Earth, es una experiencia única, un videojuego valiente del que sentirse orgulloso y por supuesto más que recomendado. Por desgracia no a todo el mundo, pero sí a aquellos a los que les gusta probar videojuegos menos “tradicionales” y dejarse llevar por propuestas más íntimas o atrevidas. 

Como dato extra, este juego está disponible en PC y Android, siendo la segunda opción un medio magnifico para su disfrute. Tumbarte en la cama, conectar los cascos, apagar las luces y pasártelo del tirón. Planazo.

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