Análisis The Last Door

VIDETE NE QUIS SCIAT

por Dogen

“Después de todo lo que he visto. Después de todo lo que he hecho.

Mi vida ha tomado un rumbo del que no puedo escapar.

Es demasiado tarde para mí.

Sólo espero que puedas perdonarme algún día.

Tu amigo, Anthony Beechworth”.

NUNCA MÁS

Con el género de terror me ocurre algo muy curioso. Puede que sea algo, queridos lectores, con lo que algunos de vosotros os sintáis identificados. Y es que, según el medio, puede provocarme distintas emociones; desde la mayor carcajada, hasta el más profundo rechazo. El cine es, en mi caso, el medio incapaz de quebrarme. Las películas de terror parecen todas cortadas con el mismo patrón: previsibles, de susto fácil, con una trama olvidable, personajes planos, filtro lúgubre y poco o ningún sentido de la estética. Y es que, cuando creces junto a clásicos como La Cosa, Pesadilla en Elm Street, El Exorcista, El Resplandor o La matanza de Texas, todo lo demás palidece en comparación. Porque al contrario de lo que ocurre con las obras cinematográficas actuales, sin alma, las de aquella época eran relatos capaces de provocarnos las más terribles pesadillas.

Otros medios, en cambio, como la literatura y, en especial, los videojuegos, son capaces de ponerme de rodillas y suplicar “Por favor, no más”. Su potencial para narrar y transmitir las emociones se eleva a cotas que el cine no puede soñar con alcanzar. Al menos no de momento. Y no hablemos ya de sentirlo en nuestras propias carnes, gracias a un aprovechamiento cada vez mayor de la tecnología que nos ofrece la Realidad Virtual; insuperable.

Pero además del medio por el que se comunica, también hay que tener en cuenta que el terror puede adoptar muchas formas. Cada individuo es más o menos susceptible a cada una de ellas, pero a nadie le resulta indiferente. Es una emoción primaria que forma parte de lo que somos y lo que sentimos. Para mí, en concreto, existe una clase de terror que siempre me ha perturbado especialmente. Me refiero, por supuesto, a mi archienemigo: el terror psicológico. Porque sí, el terror explícito, por muy desagradable que pueda resultar (ese susto repentino acompañado de un ruido ensordecedor y una imagen potente y perturbadora) es pasajero. Te lo ha hecho pasar mal, pero ya pasó, no volverá y el susto no se repetirá. Al menos, no de la misma manera. En cambio, el terror psicológico tiene la mala costumbre de abrirse paso hasta tu mente y tomar el control, poco a poco. Se mete bajo tu piel. Juega con tus sentidos, tu percepción… y te sugestiona, hasta el punto de llegar a ver cosas que no son tal. Es esta borrachera mental la causante de que lo considere el más horrible y escalofriante de todos los tipos, porque de alguna manera, tú, dejas de ser tú.

En mi adolescencia, me fascinaban sobremanera los relatos de terror cósmico del maestro H.P. Lovecraft. Puede que él fuera el culpable de esta sensaciones, pues sus historias siempre me han hecho sentir muy dentro. Tal era el grado de inmersión en lo macabro de su prosa, que casi me sentía yo el protagonista de sus obras. Recuerdo enfrentarme a cada página tan tenso como una ramita a punto de partirse. Y así como antaño me hallaban sus cuentos, a día de hoy mis manos tiemblan al sostener un mando cuando estoy por comenzar un nuevo juego de terror, porque no sé qué será de mí. Y al final, con todo lo sufrido, y aunque se reiteren como un mantra en mi mente aquellas palabras que el cuervo del célebre poema de Poe repetía sin cesar: “nunca más”, lo cierto es que algo en mi interior me impele a continuar, a contemplar el velo y aventurarme en él. Una y otra vez.

Son estas mismas sensaciones las que he revivido al jugar a The Last Door. Una historia que ha sabido atraparme desde la primera escena y que ha conseguido mantenerse terrorífica y fresca hasta el mismísimo final, exigiendo de mí hasta la última gota de mi cordura; horrorizado y tenso como esa ramita a punto de partirse, hasta que solo la certeza de su desenlace me permitió relajar cuerpo y mente.

EL PISTOLETAZO DE SALIDA

El videojuego, desarrollado por el estudio indie sevillano The Game Kitchen (Blasphemous, 2019), vio la luz oficialmente el mes de marzo del año 2013, gracias a una satisfactoria campaña de Kickstarter que con gran interés siguieron los amantes del terror y las aventuras gráficas clásicas por igual.

Su primer episodio despertó toda clase de sensaciones positivas que hicieron posible continuar con su desarrollo. Las sucesivas campañas de recaudación de fondos que se lanzaron a posteriori para financiar cada episodio también fueron un éxito, viendo en cada una de ellas un aumento exponencial de mecenas para cada nuevo episodio presentado.

Finalmente, el proyecto completo acabó llegando a buen puerto. La conclusión de los cuatro episodios planeados marcaba el final de su primera temporada, y su éxito fue tal, que no pasó mucho tiempo hasta que el título se viera aprobado por la comunidad y llegara a la plataforma de Valve, Steam, gracias a su programa Greenlight. Y lo demás, como se suele decir, es historia.

Encargándose Plug in Digital (@plugindigital) de la distribución digital, era el turno de Tesura Games (@TesuraGames) de traernos The Last Door en unas ediciones físicas sobresalientes que se antojan imprescindibles para los amantes del género de terror. Disponibles para PlayStation 4 y Nintendo Switch, os podréis hacer con ellas tanto en edición normal “Complete Edition” como en edición de coleccionista “Legacy Edition”.

Así pues, con motivo de su lanzamiento y a modo de celebración, os cuento qué me ha parecido The Last Door al completo y por qué no debería faltar en vuestra estantería.

MI NOMBRE ES DEVIIT, JEREMIAH DEVIIT

La historia nos transporta a la Inglaterra victoriana del siglo XIX, y sigue los pasos de Jeremiah Deviit, quien, tras recibir una extraña carta de uno de sus amigos de la infancia, Anthony Beechworth, decide partir hacia la mansión de este, en Sussex, en pos de descifrar el contenido de tan insólita misiva y dar con el paradero de su querido amigo. A su llegada, Deviit encuentra el lugar muy descuidado y con indicios de estar ahora deshabitado, lo que no hace sino alimentar sus temores.

Con un creciente mar de incertidumbre, comienza nuestra aventura; la búsqueda incansable de su querido amigo. La cordura y devoción de Deviit serán puestas a prueba en esta historia de terror sobre ocultismo y fuerzas extrañas que operan más allá de nuestra comprensión. ¿Cuál será el paradero de su amigo Anthony? ¿Qué sendas habrá de recorrer para descubrir la verdad… y a qué precio? ¿Qué se esconde tras “La última puerta”?

EL TERROR LLAMA A TU PUERTA

La trama, que bebe principalmente de los maestros del terror, Edgar Allan Poe y H.P. Lovecraft (con un amor y un respeto evidentes) nos atrapará mientras se suceden los extraños y oscuros acontecimientos que tienen lugar y nos llevará a recorrer numerosos parajes que se inspiran en el folclore y cultura de la vieja Inglaterra. Hay una gran variedad de ellos; visitaremos mansiones lúgubres, jardines, edificios abandonados, cuevas, mazmorras y mucho más, armados únicamente con nuestra fiel lupa y el propio ingenio.

A pesar del Pixel Art de baja resolución del que hace gala la obra, cada lugar está representado con gran mimo y pasión por el detalle, siendo la ambientación lo primero que llama la atención de forma irremediable: es sencillamente sublime. The Game Kitchen consigue transportarnos a cada uno de estos lugares y crear una experiencia audiovisual única e inmersiva que da lugar a una atmósfera que derrocha misterio y suspense, y que será nuestra compañera a lo largo de toda la historia.

Estos escenarios no solo funcionan, sino que consiguen brillar gracias al buen uso que se hace de su estilo artístico. Acapararán nuestra atención y conseguirán transmitirnos toda clase de emociones según su diseño y localización. Para ello, The Game Kitchen aprovecha todos los recursos que tiene a su disposición: se juega con la perspectiva, la iluminación y la paleta de colores. En no pocas ocasiones me he encontrado embobado escudriñando cada rincón. Me resulta demencial cómo con tan poco se consigue tanto. Aquí me gustaría hacer un inciso y comentar lo bien que luce especialmente en la pantalla del modelo OLED de la Nintendo Switch. Sin duda este estilo gráfico le sienta como un guante a la hora de mostrar todo su esplendor en un panel de este tamaño y características.

En términos generales, The Last Door se presenta como una obra de terror y suspense que, en ocasiones, puede tornarse muy inquietante, incluso perturbadora. Para desentrañar todos sus misterios deberemos completar los ocho episodios que la componen entre sus dos temporadas, y cuya duración es de 1 hora aproximadamente (dependiendo de nuestra experiencia en aventuras gráficas y nuestra destreza a la hora de resolver puzles). Al adentrarnos en cada uno de ellos nos encontraremos con distintas situaciones, personajes y puzles. Mediante la resolución de estos últimos se dará paso a nuevas incógnitas pero también nuevos acontecimientos que irán desarrollando la trama. Suelen seguir una lógica muy clara teniendo siempre en cuenta su contexto y no son para nada rebuscados. Son numerosos, y los hay de diversa índole y más o menos intrincados, si bien ninguno de ellos me ha llegado a parecer demasiado complicado. Solo me enfrenté a uno del que, lo admito, tuve que tirar de guía porque en mi cabeza no alcanzaba a “conectar los puntos sobre las íes”. En general se antojan divertidos y resultones. La realidad es que a poco que exploremos los escenarios concienzudamente y prestemos atención a las descripciones y los diálogos que se nos presentan (de una gran calidad, por cierto), será más que suficiente para ir atando cabos sobre la marcha y superando estos ingenios.

Cada episodio suele culminar con un cliffhanger que nos dejará deseosos de saber qué ocurrirá a continuación, y antes de comenzar con el siguiente, se nos ofrecerá un resumen que recoge los eventos más destacados del anterior; un resumen muy acertado tanto por su concisión como por su brevedad. De esta forma mantendremos la historia siempre fresca y nos resultará especialmente útil si dejamos en pausa nuestra sesión de juego entre episodio y episodio, como fue mi caso en un par de ocasiones.

Además del juego base, esta edición viene con todo el contenido adicional publicado, por lo que tendréis a vuestra disposición unos extras en forma de 5 mini-episodios de unos pocos minutos de duración, que si bien no son obligatorios, sí que son altamente recomendables, pues aportan detalles adicionales a la trama y que podrían ayudaros a atar algunos cabos sueltos. Completarlos todos no os llevará más de veinte minutos y tienen la misma calidad que el resto del juego, con algunas escenas realmente potentes e información adicional muy interesante.

Y, para terminar, el apartado que mantiene bien unidos a todos los elementos que conforman The Last Door, es sin duda, el sonoro. Los efectos de sonido y la magistral banda sonora que acompaña al título, creación original del maestro Carlos Viola (premio DeVuego al Mejor Músico y Mejor Diseñador de Sonido por su trabajo en Blasphemous en el año 2019, ahí es nada) dotan de vida a los diversos escenarios y proporcionan el broche de oro a la fabulosa ambientación. Las numerosas piezas musicales presentes a lo largo de los ocho episodios, son de bella factura, muy variadas, y en ellas predomina el uso del piano y la cuerda. Consiguen transmitir a la perfección emociones que se dan la mano durante la exploración y la narrativa. Os prometo que una vez escuchéis la introducción del primer episodio, tras la escena inicial, ya estaréis atrapados para siempre. Palabra.

TERROR A LA ESPAÑOLA

Si algo tengo claro a día de hoy como fan del videojuego y consumidor de títulos desarrollados a lo largo y ancho del globo, es del talento que hay en nuestro país para crear videojuegos memorables, y The Game Kitchen con su The Last Door, es una buena prueba de ello. No solo estamos ante una gran aventura gráfica Point-and-Click que convence (y mucho) sino que además, su historia, narrativa, ambientación, diseño artístico y apartado sonoro lo convierten en un título imprescindible para los fans de los relatos de terror.

Sin duda estamos de enhorabuena al poder incluir, ahora ya sí, el juego en formato físico en nuestras estanterías. Además, llega con un precio de venta al público recomendado de 30,99 € en su edición más básica, la “Complete Edition”, tanto para Nintendo Switch como PlayStation 4, que contiene el videojuego en formato físico más un libro de retratos, y a 60,99 € en su edición más completa, la “Legacy Edition”, también disponible para ambas plataformas, y que contiene todo lo de la edición básica más una partitura “Letter From a Friend”, un pin luminscente, la banda sonora en formato físico (doble CD) y una genial caja de coleccionista.

El juego está previsto para el próximo 11/11/2022, así que es solo cuestión de días que podáis echarle el guante y añadirlo a vuestra colección, porque os aseguro que es ahí donde debería estar.

Nota: Juego analizado en Nintendo Switch con un código de juego digital cedido por Tesura Games.

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