Análisis The Blind Prophet

Nadie se va a sorprender si digo que las aventuras gráficas están de capa caída. O, mejor dicho, no están de moda. Porque siguen habiendo muchas aventuras clásicas, solo que han pasado de ser grandes producciones a títulos indies. No pasa nada, los comios del género estamos contentos así, además de que no dejan de innovar. Se me viene a la cabeza el enorme Unavowed, que se atreve a meter en la mezcla mecánicas de grupo reminiscentes de Mass Effect, con un resultado espectacular.

The Blind Prophet llega promitiéndonos una aventura point and click sencilla. Sencilla porque no nos abruma con objetos y más objetos, además de ponernos en situaciones “controladas” en vez de dejarnos vagabundear por ahí. Esto puede gustar más o menos, y la idea no me parece mala; yo soy el primero que le abruman las 20 localizaciones distintas al poco de comenzar un juego, o el no saber por dónde empezar a “tirar del hilo”. Para mi gusto, este The Blind Prophet no mide del todo bien esta sencillez, y termina resultando demasiado encorsetado. 

Pero no quiero empezar a rajar antes de tiempo. Lo primero que nos llama la atención del título de ARS GOETIA es el arte. Un dibujo excelente, con mucho estilo, y que por momentos nos da la impresión de estar jugando a un cómic. Y “jugar a un cómic”, para bien o para mal, es lo que parece que hacemos la mayoría del tiempo. Y es que, imagino que como parte de la filosofía de la sencillez, deciden que no puedes hablar con cualquier personaje en cualquier momento, o recoger cierto objeto que más tarde sí nos hará falta. El protagonista suelta un “no creo que deba hacer eso” o similar para justificarlo, y da la sensación de que el jugador tiene muy poca agencia en lo que está ocurriendo.

El juego nos lleva de la mano de panel en panel planteándonos puzles en su mayoría muy sencillos y también algo fuera de contexto. Muchas veces son puzles literales, y llegan a sentirse un escollo en el camino para disfrutar y hacer avanzar la historia. Una historia que cumple, y que seguramente podría estar mucho mejor escrita, puede que sea sugestión, pero creo que se nota que el inglés no es la lengua materna de los desarrolladores.

The Blind Prophet consigue solo brillar cuando más ágil es y la historia progresa con más ritmo. Y es que mientras jugaba no podía dejar de pensar que seguramente sería mejor cómic que juego. Aunque poner etiquetas es algo que puede parecer vago y fácil, yo he tenido muchas más sensaciones de visual novel que de aventura gráfica clásica. Por seguir con las etiquetas, diría que The Blind Prophet podría entrar en un género que seguramente me esté inventando ahora mismo, algo así como una “visual graphic novel”.

No quiero terminar sin decir un par de palabras sobre la música; sin duda de lo más destacado del título, que junto con el sobresaliente arte, consiguen transportarnos a las sórdidas calles de Rotbork.

A The Blind Prophet le falta algo de chispa, le falta creerse que se puede ser un juego sin necesidad de ser un juguete y es una auténtica pena que, con lo brillante que es todo su apartado artístico, no sea capaz de regalarnos una aventura memorable, y se conforme con una serie de puzles y situaciones encorsetadas mejor o peor hiladas entre sí.

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