Análisis Tape: Unveil the Memories

Javi López

Javi López

En España hay talento, y no poco. Es una lástima que haya que recordar esto de vez en cuando, aunque en PS Talents parecen tenerlo presente y, por mi experiencia, saben encontrarlo. Por mucho que este programa haya estado últimamente envuelto en polémicas nada buenas para su desgracia, no todo es negativo alrededor de esta iniciativa pues los estudios con este sello cuyos títulos he podido tocar, cumplen las expectativas e incluso se les puede sacar detalles excepcionales. Hoy vengo a hablaros de TAPE: Unveil the Memories, una aventura narrativa de misterio lanzada el pasado 14 de abril por BlackChiliGoat Studio quienes demuestran que este país aún tiene mucho que decir en lo que a desarrollo de videojuegos se refiere.

El argumento nos pone en la piel de Iria, una chica de un pueblo gallego que encuentra una extraña videocámara Super 8 y una cinta VHS donde ve a su padre, Anxo, un conocido director de cine de terror que desapareció misteriosamente años atrás, pidiéndole auxilio. Este extraño acontecimiento le hará comenzar un viaje introspectivo que le ayudará a descubrir qué ocurrió realmente con su progenitor y cómo no es oro todo lo que reluce en el pasado de su familia, tornándose este periplo en algo cada vez más oscuro. ¿Que por qué es “extraña” esa Super 8? Pues porque usándola correctamente nos permitirá afectar a los objetos de nuestro entorno, haciéndolos avanzar, retroceder o pausar en el tiempo a conveniencia, la cual es la curiosa pero bien implementada mecánica principal que nos hará poder resolver acertijos, escapar de un desconocido ente que nos quiere dar caza y progresar en la trama.

Sin entrar en spoilers, la premisa de esta obra ya nos presenta un ambiente bastante onírico que nos sitúa a lo largo y ancho de la mente de Iria en las aproximadamente 4 horas que dura el juego. A esta retrospectiva la envuelven detalles de la cultura española en general y gallega más concretamente, pudiendo encontrar desde tazas de Naranjito posadas en mesas a muñeiras y nanas gallegas sonando en tocadiscos; o momentos tan del norte como el inicial, en el que Iria no quiere salir de casa porque fuera está diluviando. Y las referencias no se quedan ahí, ya que al ser su padre un director y amante del cine de terror nos vamos topando con cintas y posters de películas antiguas del género, las cuales en conjunto vas tomando como pequeños easter eggs muy agradecidos de ver.

Mención especial a las representaciones de marcas conocidas en las que con soltura aplicaron ciertos cambios en su nombre para, supongo, evitar problemas de copyright: botes de Nieva (o Nivea), la revista Presto (o Pronto), latas de Miranda (o Mirinda), el magazine TT (o TP)… Mención especial a los televisores y reproductores de video de la marca NISU que aparecen. Muy finos ahí.

Cierto es que el juego no inventa nada nuevo, pero tampoco parece que lo pretenda. En sí tiene el típico esquema de pasillos laberínticos con un ser rondando en ocasiones para generar tensión y dificultar nuestro avance, que es simple y está ya algo manido, pero no deja de resultar práctico y efectivo; aunque los encuentros con esta especie de monstruo terminan siendo algo tediosos por lo repetitivo de los mismos y la aparente simpleza de su IA (la cual hizo que se quedara atorado un par de veces en estructuras del escenario durante mis partidas).

Y es que, aunque me gustaría, no todo son buenas palabras para la entrada de esta desarrolladora en el mundo de los videojuegos. Tengamos en cuenta que este es un estudio indie, con todo lo que ello implica: animaciones algo toscas y poco pulidas como la de recoger objetos, glitches en texturas de algunos modelados, últimas fases repetitivas que dan la sensación de alargar innecesariamente el final… Pequeños detalles que no influyen en la jugabilidad, al contrario que sí la empañan sus bugs. Ejecutando la versión de PlayStation 4 actualizada a día 31 de mayo con el último parche lanzado entonces, tuve que reiniciar el juego tres veces en tres localizaciones diferentes porque ciertos elementos de los puzles que tenía que resolver no reaccionaban como debían hacerlo. Este es el punto con diferencia más negativo del título.

La banda sonora y los efectos de sonido no destacan especialmente (contando con ciertas reminiscencias a Akira Yamaoka, ¿quizás?), quedando así como suficientes para cumplir su cometido, aunque siendo el doblaje español que tiene bastante mejor de lo que me esperaba, con algunas voces tan naturales que no parecen de actores de doblaje (en el buen sentido, ya que no suenan forzadas). No obstante, los gráficos son adecuados para una obra de este nivel, sobresaliendo para mí los efectos de luces y reflejos que considero francamente logrados. Los puzles están también conseguidos, siendo muchos de ellos ingeniosos. Los giros en la historia, su narrativa (que se apoya en elementos como notas y dibujos repartidos por las salas para darnos un contexto) y su desenlace, aún con esa sensación de estirado excesivamente, son de notable alto, con momentos brillantes que no quisiera desgranar para no cometer el pecado del spoileo.

En definitiva, este thriller psicológico ha sido una agradable sorpresa que podría recomendar. La representación del viaje mental que le toca sufrir a Iria y los enlaces que hace su cabeza con el pasado oculto de su familia y de sí misma, relacionándolos con hechos vividos y referencias tanto personales como del entorno español/gallego en que se crió hacen de este un título trabajado en su concepto y que da buen resultado en su ejecución. Honestamente y digo esto de manera comedida, perdonando sus justificables carencias debidas a la naturaleza del estudio que lo desarrolló, no le tiene nada que envidiar a otros títulos de referencia del género.

TAPE: Unveil the Memories está actualmente disponible para PlayStation 4, PlayStation 5 y PC.

Nota: Los créditos son de lo más bonito que he visto en créditos videojueguiles, dedicando agradecimientos a las mascotas del equipo, con sus nombres y fotos. Si queréis un toque extra de emotividad tras el desenlace de la historia, ya sabéis: “Los verdaderos fans se quedan hasta el final”.

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