Análisis Tails of Iron

Juan Cash

Juan Cash

Érase una vez, un pequeño reino gobernado por ratas. Un sistema monárquico, que gobernaba el país con puño de acero. Pese a ello, las continuas guerras contra las ranas impedía el progreso de esta extraña tierra. Por fortuna, al menos para las ratas, su último monarca consiguió dotar al reino de una insólita estabilidad. Por fin, gracias a su majestuosa fuerza e inteligencia, consiguió derrotar a las ranas, desterrando así de sus dominios a la monstruosa horda de anfibios.

La estabilidad duro lo que la juventud del rey. Ahora enfermo, cansado y sobre todo anciano. El rey se ve en la obligación de dejar el trono a uno de sus hijos, el cual deberá continuar con su glorioso reinado. Dos príncipes para una corona, uno fuerte y grande como un roble, el otro pequeño pero con esa chispa de seguridad que le hace invencible, este último es Redgi, el hijo pequeño, nuestro protagonista y futuro rey. 

Durante el combate de campeones entre ambos hermanos, Redgi se declara campeón, pero aun sin tiempo para celebraciones, una lanza atravesará a su padre, provocando una muerte instantánea. Las ranas atacan. Y seremos derrotados. Así comienza este oscuro cuento, así comienza Tails of Iron. Una nueva joya independiente, a manos del estudio United label (Eldest Souls, Röki)

La nueva IP del estudio nos presenta un cuento oscuro, y muy explícito, donde será normal atravesar la garganta de una rana o desmembrar insectos colosales. La muerte estará muy presente en las calles del reino, un reino de nuevo asolado por la guerra. Donde nuestro pequeño (pero valiente) Redgi tendrá que abrirse paso con su acero para vengar la muerte de su padre y devolver la estabilidad al reino. 

El desarrollo del título será el de action rpg en scroll lateral, algo así como lo visto en los más exitosos metroidvania (Hollow knight o Ender lilies), pero simplificado en su exploración con tal de dotar de mayor relevancia a un combate tosco, burdo y extremadamente satisfaciente. 

Aquí no desbloquearemos habilidades, no habrá dash ni doble salto, de hecho insisto, el movimiento en general es pausado, lento, pesado, como si llevásemos sobre nuestros hombros la carga del pequeño rey. En lugar de la búsqueda de habilidades que nos permitan nuevos caminos, nuestro objetivo será el de conseguir las mejores armas posibles para hacer frente a nuestros enemigos. Aquí podríamos hablar de un juego de loot, donde encontraremos un sinfín de armas (de espadas a lanzas y hachas, pasando por arcos, ballestas y escudos) y otro tanto de armaduras, algunas pesadas, ligeras o intermedias, lo cual influirá en la capacidad de maniobra de nuestro personaje. A mayor peso más lentitud, y generalmente mayor defensa.

Me detengo aquí ya que es de bastante relevancia el tema del equipo, siendo sino la piedra angular del título, al menos algo a tener muy en cuenta. Si hablamos de su pilar, ese es (a parte de su narrativa) el combate. Un combate muy sencillo, con tres botones de ataque y otros tres de defensa. Como tantas veces se ha dicho, fácil de realizar, difícil de dominar. El juego se basará en llegar a la zona de la misión y combatir, tanto por el camino, como en el destino, donde encontraremos al jefe de turno y el verdadero desafío.

La contundencia de los combates es abrumadora, recordando lo que debería ser un combate medieval entre dos caballeros de pesada armadura, aunque esta vez sean ratas y ranas; lo cierto es que consigue más que muchos juegos con humanos. Aprender las mecánicas rivales así como realizar una buena build serán vitales para vencer. Esquivar en el momento preciso, atacar con calma, poco a poco, ser pacientes sobre todo, como si de un título de From Software se tratase, ya que de hecho es la comparativa más directa que se me ocurre, pese a sus diferencias visuales y dimensionales.  

El juego es difícil, pero generoso. Tendremos punto de control y jarabe de bicho (poti de salud) siempre antes de un combate fuerte o de una zona complicada. Generalmente aprovecharán para servirnos de flechas, veneno y un baúl para cambiar nuestro equipo, porque ojo, hay resistencias y serán importantes. Elegir un equipo con resistencia a las ranas cuando luchamos contra insectos, mosquitos o zombis no tiene mucho sentido.

Patear el reino de cabo a rabo será una experiencia formidable, recreándonos en la calidad de esos dibujos que toman vida en nuestra pantalla. Según reza la descripción, dibujados a mano, claro, aun no conozco a nadie que lo haga con el culo. Pero, bromas aparte, sí que destila personalidad y artesanía, una artesanía que a veces perdemos en el triple A o en el juego de Excel de turno. Por lo cual toca aplaudir al sombrío apartado artístico que nos transporta a un mundo único y terriblemente hermoso, aun en sus calles bañadas de sangre. Como si una buena ilustración de un cuento infantil cobrase vida para tornarse en una obra adulta y madura. 

Poco a poco, pasito a pasito, conseguiremos restaurar nuestro reino, alcanzando zonas de lo más variopintas, desde las criptas oscuras hasta las calles del pueblo, pasando por una zona totalmente loca con topos como habitantes altamente avanzados, hasta rincones infectos de veneno que si recuerdan un poco al género metroidvania. Nosotros somos el rey, pero no mandamos a nuestros secuaces a realizar las tareas de limpieza de plagas, acero en mano seremos el rey más pragmático que existe. Y si toca realizar alguna tarea menor, como limpiar un sótano de insectos, lo haremos a cambio de unas monedillas para arreglar la sala del trono. Y es que este Redgi es un rey pragmático donde los haya.  

Estas restauraciones son notables, no solo porque nos permitirán mejorar nuestra vida máxima y equipo, sino por que veremos con nuestros propios ojos como el reino manchado de sangre, poco a poco, vuelve a florecer y con él la alegría de nuestros plebeyos y vasallos. Recuerdo detenerme en una calle, que en su día estuvo llena de muerte, al ver a dos jóvenes ratitas jugar, sintiéndome bien, como un buen rey que cuida de su gente.

El tono de cuento infantil siempre estará presente, como en sus diálogos, que se basan en molestos silbidos ratoniles y pictogramas, acompañados en ocasiones por un doblaje soberbio de narrador de grave voz, en concreto la de Doug Cockle (Geralt de Rivia en The Witcher) seguro que ya os lo estáis imaginando, el brujo leyendo el cuento de las ratas. 

En definitiva, he disfrutado mucho de este desafiante juego, su duración, en torno a las ocho horas, me ha parecido muy acertada para un título concentrado que solo quiere contarnos una historia y hacernos sudar por el camino, recreando unas batallas lentas y técnicas a más no poder que sin duda harán las delicias de los aficionados a los Souls. Pero eso sí, sin esa parte que roza el sadomasoquismo que suele acompañar a los títulos nipones. Tails of Iron es sin duda alguna un título que debe ser jugado a poco que te interese mínimamente.

Si estáis interesados en haceros con la versión en PC, siempre podéis encontrarlo un poquito más barato en G2A.

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