Análisis Sword of the Necromancer

Juan Cash

Juan Cash

Llega el turno de un videojuego made in Spain. Además, uno que cosechó un gran éxito en Kickstarter, siendo de hecho, de los más exitosos de la historia en el ámbito nacional, dentro de la citada plataforma de mecenazgo. Hablamos de Sword of the Necromancer, del estudio barcelonés Grimorio of Games. Vámonos a la cripta de la resurrección.

Sword of the Necromancer es una historia de amor, la historia de Tama y Koko. La ladrona, nos cuenta cómo se enamoró de la sacerdotisa, mediante recuerdos que iremos desbloqueando conforme avancemos en la cripta/mazmorra. El motivo de esta complicada aventura es bastante chungo. Ya que nuestro objetivo será el de resucitar a la pobre fallecida Koko, que es el motor que impulsa nuestra vida, a la cual no hemos podido proteger, obligándonos a vivir en desgracia. Por ello, rompiendo con su escepticismo, Tama viaja a ese “mágico o malvado” lugar, con la fe de que las leyendas sean ciertas y así poder resucitar a su amada.

Todo esto se desarrolla como un rogelike, en el cual la muerte no es el final sino una nueva oportunidad para alcanzar el éxito, aunque se esfuerzan poco por justificar esta mecánica. Para situaros, tendréis que imaginaos un juego que parece inspirado (al menos en lo mecánico) por The Legend of Zelda: A Link to the Past. Un action RPG-roguelike con vista cenital, pero carente de cualquier tipo de puzle. Siendo su única mecánica el combate, combatir para avanzar en el mapa y terminar luchando contra un jefe final. Una vez terminemos con él, pasaremos al siguiente mapa.

Un roguelike de manual, pero con las carencias de los pioneros del género. Poca variedad de enemigos y siempre los mismo jefes finales, los cuales acabas derrotando de manera “sencilla” al conocer perfectamente sus movimientos (que son bastante escasos y poco inspirados). Los desangelados rincones de las mazmorras ofrecen poco interés a la exploración, ya que apenas contaremos con un puñado de cofres, en los cuales toca tener esperanza de encontrar algo digno, que rara vez sucede.

El combate es bastante malo, es decir, es lento y las armas apenas varían en su uso. Si bien es cierto que disponemos de una amplia variedad, que nos lleva desde espadas a lanzas, hachas, escudos e incluso arcos, todas parecen demasiado lentas y débiles, siendo extremadamente agotador mejorarlas para que realmente cumplan su función, acabar rápido con los enemigos. A lo cual se suma un problema, que es el hecho de que si morimos con el arma equipada… la perderemos para siempre; viendo así como todas las horas que hemos pasado reuniendo polvitos para mejorarlas pasan a la basura. Además el juego castiga con dureza los errores, pudiendo morir “ipso facto” por un mal movimiento delante del enemigo equivocado. Algo realmente frustrante que pasa con relativa frecuencia. Se intenta ayudar a que esto no ocurra ofreciendo cofres en los cuales guardar aquellos objetos que no queremos perder… pero coño si tengo una buena arma quiero llevarla encima, no guardarla para “por si acaso”.

Por fortuna, el juego guarda un as en la manga, que honestamente camufla todo lo anterior, ofreciendo una experiencia fresca y divertida. Os hablo de la espada del necromancer, una hoja con la increíble habilidad de resucitar a los muertos. De hecho el objetivo del juego se basa en completar la mazmorra en su totalidad, para otorgar todo el poder al arma y así resucitar a nuestra amada.

Esta Hoja lo cambia todo. Nos ofrece la posibilidad de “resucitar” a los enemigos caídos para que luchen a nuestro lado. Convirtiendo el roguelike de acción tortuoso en un muy interesante Pokémon. A mi juicio es la clave del título. Resulta bastante divertido capturar/resucitar a estos enemigos a las primeras de cambio y utilizarlos en tu beneficio, viendo como poco a poco van mejorando, terminando por ser auténticas máquinas de matar. Además, si caen en batalla los perderemos para siempre, ofreciendo ese sabor amargo de la permamuerte, y jodiéndonos fuerte cuando perdemos un compi que nos ha acompañado varias runs. Lo chulo, insisto, es que una vez que nuestro monstruo ha subido al máximo nivel, podremos guardarlo en el cofre que comentaba antes, para recuperarlo en la siguiente run y que se meriende a todos los enemigos, limitándonos nosotros a abrir cofres y observar el espectáculo. Además, cabe decir, que podremos llevar hasta tres compañeros, pudiendo crearte un equipo variado, que incluya por ejemplo un mago, un guerrero cuerpo a cuerpo y una araña que inmoviliza a los enemigos (por citar algunos). Cuando realmente consigues un buen equipo el juego se deja disfrutar muchísimo, viendo como tus pequeños revientan todo cuanto encuentran a su paso.

Es, sin duda, la forma en la cual más he disfrutado el juego y creo sinceramente que si todos los esfuerzos hubieran ido por ahí, sería un juego bastante mejor de lo que ha resultado siendo finalmente, ya que tristemente el combate que ejecutamos nosotros mismos es bastante flojo.

Otro punto a su favor, es el hecho de poder jugar en cooperativo local. Mediante un ítem que se obtiene a las primeras de cambio, podremos “clonarnos” para que un segundo jugador asuma el control de Tana. Me parece una idea bastante buena, ya que siendo el tipo de juego que es, jugarlo en compañía siempre ayuda al roleo y a crear experiencias únicas en cada run.

Por último, el apartado artístico es bastante bonito, recordando en su cinemática, así como en sus ilustraciones narrativas, a una serie anime. Pero además a un anime de calidad. Siendo una pena que no haya un poquito más de esto, porque insisto, esas piezas son francamente buenas. El rendimiento es elogiable en Nintendo Switch, el juego fluye a la perfección en la híbrida de Nintendo y su apartado sonoro es más que decente, con una banda sonora algo discreta pero que en ningún momento molesta, además de contar con un buen doblaje al inglés, que aporta un extra a la, muy bien construida, personalidad de nuestras protagonistas. Por supuesto, todos los textos están en castellano, faltaría más.

En resumen, Sword of the Necromancer es un videojuego que llega tarde. Si hubiera salido allá por 2013 no me cabe duda de que hubiera sido un gran éxito, pero lo cierto es que en 2021 y tras grandes éxitos del género (como Hades, Nuclear Throne o The Binding of Isaac) no creo que pase de la mediocridad. Aún así me quedo con una historia muy bien construida, con unos personajes a los cuales apreciamos con bastante facilidad y, sobre todo, con esa mecánica de captura de monstruos para usar en nuestro beneficio. Si alguna vez os tienta os animo a que lo probéis aunque sea por esta mecánica original en el género.

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