Análisis Super Mario 3D World + Bowser’s Fury

Juan Cash

Juan Cash

El rey ha vuelto y no hablo del emérito. Ni de Elvis. Hablamos del rey de las plataformas, el fontanero de Nintendo: Super Mario. Si bien no es el regreso triunfal al que tantas ganas le tenemos, sí que es un auténtico juegazo, que para aquellos que no lo jugasen en su día, (se lanzó en 2013 para Wii U) se convierte en un imprescindible para la híbrida de Nintendo. Un producto excepcional que además viene con el contenido extra, y totalmente nuevo, de Bowser’s Fury. ¿Vale la pena pasar de nuevo por caja? Acompañadme.

De Super Mario 3D World ya está “casi” todo dicho, por lo tanto trataré de ser breve. La aventura tridimensional de esta entrega sigue la propuesta que ya maravilló en Nintendo 3DS con Super Mario 3D Land (uno de los juegos a los que más he jugado en toda mi vida). Significando esto trasladar la esencia de los Marios clásicos (como Super Mario World) a un nuevo nivel. La esencia es la misma, movernos por los diferentes mapas, seleccionando el nivel que queremos completar para que el camino siga descubriéndose hasta llegar al final. Todo ello separado por “biomas” de diferentes elementos, tales como desierto o hielo. La gracia aquí está en ese 3D, que no solo queda bonito en el título, sino que cambia el juego por completo. 

Los niveles son sencillamente brillantes, todos ellos, aumentando gradualmente su dificultad, desde los más básicos hasta auténticas salvajadas, bastante chungos de completar. Hablamos, claro, de ese mundo secreto, con el cual tendré pesadillas en adelante.

La maravilla de Super Mario es comparable al buen cine de Pixar, ese que es capaz de hacer disfrutar a niños y mayores por igual. Distribuyendo diferentes capas de profundidad. Es decir, cualquier persona puede disfrutar de Super Mario 3D World, desde un pequeño o un mayor poco acostumbrado a los videojuegos hasta el jugador autollamado Hardcore. El cual disfrutara como un loco de esa capita extra, ese conseguir todas las estrellas, todos los banderines, ese completismo. Esto da como resultado un juego super completo, con un excelente diseño de niveles y que de nuevo hace disfrutar sobre manera a cualquiera que agarre los Joy-Con. 

Es digno de estudio como este título consigue hacerte feliz con tan poco. Tan solo mover a Mario/Luigi/Peach o Toad, se traduce en una sensación súper placentera, ese feeling es incomparable, romper un bloque, reunir las monedas con su tintineo… Probar nuevos Power Ups. Todo suma y hace que el rato que estás jugando a Super Mario 3D World tengas una sonrisa de oreja a oreja.

Además, es un ejercicio extraordinario ver cómo se implementa el multijugador, para hasta 4 jugadores, online u offline. Esto lo hemos visto mucho, pero pocas veces está bien ejecutado. Siendo en este caso realmente disfrutable para todos los jugadores y no sintiéndonos simples peones del jugador principal. Su cooperativo me parece destacable y una de las mejores cosas que tiene el juego. Compartir una aventura con tu familia o amigos siempre ayuda a crear momentos imborrables.

En resumen y de forma explícita, se puede afirmar sin miedo a error, que Super Mario 3D World es uno de los mejores plataformas de todos los tiempos. Una compra obligada pero… ahora bien, si lo tenéis en Wii U, ya sabéis de lo que hablo, por lo tanto queda un único motivo para volver con Mario y compañía, queda Bowser’s Fury.

Este añadido no es moco de pavo. Tampoco esperéis un juego completísimo. Digamos que es un punto intermedio, entre expansión y juego completo. Que además aprovecha para crear un “nuevo” concepto de Super Mario, sirviendo perfectamente a ese cometido de “conejillo de indias”.

Bowser’s Fury podría definirse como una quimera entre 3D World y los títulos de Mario con más exploración, como Super Mario Odyssey. Cogiendo del primero tanto los power ups como las mecánicas de movimiento. Es decir, podremos ser gatitos y no hay triple salto. Sin embargo, en concepto de Super Mario, sí que se parece más a Odyssey, permitiendo por ejemplo, un control total de la cámara, la cual se sitúa bastante más cerca del protagonista que en el modo 3D World. Además de ser un titulo con un fuerte carácter de exploración, que incluso se podría decir que coquetea con el sandbox o mundo abierto.

El tema es el siguiente. Bowser se ha vuelto totalmente loco e inestable, destruyendo todo a su paso, por lo cual su hijo Bowsy se ve obligado a pedir ayuda a su archienemigo Mario, con tal de relajar a su padre. Aunque esto haya que conseguirlo a tortazo limpio.

En Bowser’s Fury, viajaremos a una región totalmente nueva, la cual se representa como un basto mar rodeado de islas, formando así un archipiélago. Al principio solo podremos explorar una de estas regiones, cuyo objetivo no es otro sino el de conseguir encontrar los “Soles felinos” que darán luz al faro. Sirviendo esta fuente de iluminación como herramienta para disminuir la salud de Bowser.

Es decir, tendremos que explorar los escenarios en busca de los soles (un clásico). Unos escenarios muy bien diseñados, marca de la casa, donde una vez más encontraremos soles de forma sencilla y otros que nos estrujarán los sesos. Plataformas, rompecabezas, combate… este modo reúne todos los elementos que hacen de Super Mario el rey de las plataformas. Pero además de lo dicho, Bowser’s Fury incorpora una novedad muy interesante. De vez en cuando y de forma totalmente aleatoria, un Bowser furioso aparecerá para complicarnos las cosas, lanzándonos bocanadas de fuego, así como rocas incandescentes. Una alegría. Para hacer que se vaya, bastará con sobrevivir equis tiempo o conseguir un sol, para que el faro le reste vida o lo mejor, tocar la campana.

Esta opción no siempre estará disponible, y requerirá un número de soles concreto para poder ser activada. Pero una vez podamos tocar la campana Super Mario se volverá gigante, pudiendo plantar cara a Bowser en un clásico combate contra jefe. Esta es la mecánica principal para derrotar a Bowser y se repetirá durante todo el juego con pequeñas diferencias.

Dicho esto y como podéis ver, Bowser’s Fury es un añadido bastante interesante, con una duración en torno a las siete u ocho horas, que además podremos jugar tanto en solitario como en compañía. El segundo jugador pasará a controlar a Bowsy, pero no esperéis la calidad de cooperativo que teníamos en 3D World, aquí el multi es poco más que testimonial.

El apartado artístico es quizá el único punto débil del juego, no de 3D World que es colosal, sino en Bowser’s Fury. Esto se debe a que se ven las excusitas para traer el juego como contenido extra. Básicamente y como ya he dicho, el título se desarrolla sobre el mar, un mar manchado de chapapote, lo cual da un aspecto desangelado a los geniales niveles que forman las islas. Además en cuestiones de rendimiento también es algo extraño. Mientras que 3D World funciona como un reloj suizo, vemos como Bowser’s Fury pasa de los 60 fps en TV a los 30 en modo portátil, además unos 30 fps con algún que otro tirón. Pero bueno, siempre nos quedará la banda sonora, una auténtica maravilla en ambos casos, con esas melodías que nos acompañarán durante un tiempo, no solo mientras jugamos, sino en el resto de nuestro día.

Con todo ya dicho, puedo afirmar que merece (y mucho) la pena volver a 3D World, tanto por ser un plataformas con la etiqueta de imprescindible como por su nuevo modo, Bowser’s Fury, que sin ser brillante me parece motivo más que de sobra para volver a pasar por caja. Formando un conjunto con dos grandes aventuras que nos darán muchísimas horas de diversión pura y dura, que además, me parece una de las mejores opciones del mercado para jugar en compañía. Si en Invisible pusiéramos nota… esto sería un diez de diez.

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