Análisis Super Bomberman R Online

Juan Cash

Juan Cash

Si hablamos de Bomberman, estamos obligados a hablar de historia del videojuego, historia viva por supuesto. Un personaje muy querido por todo (o casi) gamer, que debutó allá por los años 80 (1983, concretamente). Un personaje que, a lo largo y ancho de sus años activos, puede decir que tiene más de setenta juegos a sus espaldas, poca broma. 

En la actualidad, la franquicia original de Hudson Soft, ahora en manos de Konami, no parece encontrarse en su mejor momento. Tras una entrega en Switch y PlayStation 4 que no terminó de encajar entre los jugadores, parece que ahora vuelve a la vida de la mano de Google Stadia, convertida (como no) en un Battle Royale y dispuesta a coger lo mejor de Super Bomberman R, y llevarlo al popular terreno del multijugador competitivo (estilo juegos del hambre), donde sesenta y cuatro personajes deben liarse a bombazos hasta que solo quede uno. Hoy hablamos de Super Bomberman R Online.

Sinceramente, me parece una de las mejores exclusividades que tiene la plataforma de Google. Creo que es difícil encontrar a algún jugador al cual no le apetezca, como mínimo, probar la propuesta de Konami. Por lo cual me parece un acierto absoluto por parte de la gran G, y aún más el hecho de que sea gratuito con la suscripción a Stadia Pro.

Nos encontramos, como ya he dicho, con un Battle Royale en toda regla de hasta 64 jugadores, para lo bueno y lo malo, y empezando por lo malo cabe destacar que es solo eso, un battle royale, es decir, no esperéis ningún contenido del Super Bomberman R original. Aquí se suprime el modo historia y todo lo demás, para centrarse única y exclusivamente en su nuevo modo de supervivencia, lo cual, sinceramente, me parece una soberana estupidez, porque total, ya que tienen el contenido, ¿qué te cuesta incluirlo ahí? Aunque sea para que la gente practique o para echar alguna partida si te apetece ir más relajado… en fin, no lo termino de entender, pero así es.

Aquí nos damos de morros con todo lo típico del género: desafíos, recompensas, skins, tienda y… poco más. Pero quizá sea suficiente, sabiendo lo que propone y lo que esperar de él, debo decir que me parece una gran idea para resucitar a un muerto y crear un juego cuanto menos disfrutable.

Para empezar, disponemos de varios personajes, cada uno con sus pros y sus contras, pero además, si somos usuarios Pro, también dispondremos de personajes mitiquísimos de Konami, tales como Alucard, Snake, Simon e incluso el terrorífico cabeza de pirámide de la saga Silent Hill. Cada personaje tiene, a su vez, unas características únicas, una serie de ventajas y desventajas, muy a tener en cuenta, dependiendo de tu estilo de juego. De tal modo que dispondremos de personajes que puedan poner muchas bombas pero con poco alcance, o que puedan moverse a más velocidad. Pero no solo disponemos de personajes que destaquen en algo, también tenemos algunos neutrales, que no destacan en nada pero son decentes en todo, como Alucard. Además cada uno de estos personajes tiene una habilidad especial, Simon Belmont te golpeara con su látigo, atrayéndote y aturdiéndote, mientras que Snake puede correr que se las pela o Cabeza de Pirámide puede darte un espadazo que te arrebate un corazón.

La partida es bastante sencilla de jugar, es decir, es un Bomberman old school; vista cenital, bombas, algunos ladrillos que dejan premios y rivales para reventar. Dispondremos de dos vidas por partida, las cuales pueden recuperarse si encontramos corazones en el mapa. También aparecerán multitud de ítems, que quien haya jugado antes a algún juego de la serie, no tardará en interpretar, tales como los guantes que te permiten agarrar o empujar bombas, la famosa llamarada que da rango de alcance a nuestras explosiones o la mítica bomba de pinchos que atraviesa gustosamente las filas de ladrillos. Aparte de eso, tendremos que sobrevivir durante varias rondas, moviéndonos por cualquiera de los dieciséis mapas interconectados que forman el escenario, hasta que con suerte, seamos los últimos en pie. Por lo tanto, el juego no difiere demasiado de cualquier battle royale de manual; empezamos la partida sin nada más que una bomba y, poco a poco, destruyendo muros y enemigos iremos adquiriendo nuevas habilidades. Las rondas se desarrollan por tiempo y, una vez terminan, es posible que nuestro escenario desaparezca, obligándonos a acudir a otro, la cosa se va complicando y cada vez hay más jugadores en menos espacio, llegando al punto final donde solo aquellos con la suficiente habilidad (o suerte) pueden hacerse con la victoria.

Tenemos por lo tanto un buen juego, algo escasito y básico, como suelen ser los míticos ladrones de horas, donde cada partida nos incitará a jugar la siguiente y a lo cual debemos sumar las bondades de Stadia, de jugar casi en cualquier lugar (al cual llegue un buen internet). Dicho sea de paso, me ha sorprendido que buscar partida no sea una tortura total, es decir, recomiendo jugar con otra consola a mano, para eso de los tiempos de cola, pero siendo un juego exclusivo en una plataforma que esta dando sus primeros pasos… no creo que se pueda pedir más que el hecho de encontrar partida en eso de dos o tres minutos, por lo tanto OK.

El juego es muy vistoso. Una vez arranca una partida y vamos poco a poco, buscando mejorar nuestro equipo, esquivando cada explosión, intentando estar concentrados tanto en lo que vemos como en lo que no, sin dar un paso en falso que nos deje vendidos si algún otro jugador nos deja caer una bomba al lado… Esto se traduce en diversión. Además, una que en lo personal me gusta bastante, diversión con una buena dosis de nostalgia, porque para mí este battle royale no dista tanto de aquellas tardes jugando a Super Bomberman con mi hermano en la Snes.

Por último, el rendimiento es muy bueno, como en casi todo lo que mueve Stadia (de nuevo, ojo, esto depende de la velocidad de conexión que dispongas) siendo un gustazo jugar en TV, tablet e incluso teléfono móvil (siempre con mando) y ya que el juego no ha cambiado nada, ni en lo estético ni en lo jugable. Sí que creo que al menos esta segunda vida, le da la oportunidad de ser bastante más divertido que aquella primera vez que llego al mercado de la mano de Switch, aunque eso no justifica la ausencia de sus modos originales. 

Prácticamente obligatorio si sois usuarios de Stadia y bien recomendable si os gusta la saga y queréis experimentar estar vertiente más competitiva.

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