Análisis Sunless Skies

Daniel Almirón Torres

Daniel Almirón Torres

Locomotoras de vapor que surcan el cosmos; criaturas de pesadilla acechando en la oscuridad; estética steampunk con tintes ‘lovecraftianos’; rol, gestión y supervivencia con un enorme, cautivador y terrorífico universo por descubrir. Todo esto, a grandes rasgos, es lo que nos trae Sunless Skies, el genial roguelite de Failbetter Games. ¿Te gusta cómo suena? Acompáñanos en nuestro análisis.

Después de un breve tutorial que te presenta los controles, serás llevado a la pantalla de creación donde podrás editar a tu personaje. Ahí puedes elegir entre varias siluetas, que serán la única imagen de ti, y también escoger tu clase, lo que marcará, de paso, tu origen y estadísticas iniciales: podrás ser un ladrón, un soldado experimentado o un estudioso académico. Cada clase, como dije antes, tiene sus propias particularidades, pero eso es algo que irás descubriendo a lo largo del juego.

Sin embargo, el aspecto más importante a elegir es el objetivo final de tu personaje, su motivación principal y personal. Hay tres a elegir, Riqueza, Fama y Verdad. Cada una requiere un enfoque muy diferente para completar el juego, aunque… creo que es importante comentar que, en Sunless Skies, a diferencia de la mayoría de juegos, el objetivo final no está tan claramente definido, de alguna forma se va diluyendo a medida que avanzas y te dejas atrapar por su maravilloso y ‘lovecraftiano` universo.

Quiero decir, no esperéis el típico objetivo claramente visible y constantemente marcado en los mapas, ni mucho menos. Avanzar en ese sentido precisará de un esfuerzo constante y activo por parte del jugador que… al menos en mi caso, la mayor parte del tiempo, se vio relegado puesto que estaba demasiado ocupado simplemente intentando sobrevivir, o demasiado fascinado con cualquier otra cosa como para darle prioridad a lo que se supone que era mi objetivo. Y es que en Sunless Skies, aunque hay una historia que seguir y encontrar, se cumple más que nunca eso de que el destino carece de importancia, que es el viaje lo que importa.

De todas formas, es probable que mueras mucho antes de ver finalizada tu misión, así que… ¿qué más da?

Una vez que tenemos listo nuestro personaje, el juego comienza como tal. Y es a partir de ese momento cuando descubrimos que en el juego hay texto, mucho texto, toneladas de texto. Sunless Skies es un juego donde te pasas la mayor parte del tiempo leyendo. Por supuesto, no es sólo eso. Hay una parte jugable en la que controlas esa locomotora voladora sobre la que exploraremos su vastísimo universo, pero no exagero si digo que el ochenta por ciento del tiempo lo pasaremos leyendo.

De hecho, otra parte importantísima de la jugabilidad, es la toma de decisiones. Cosa que haremos, como no, a través de textos. Os lo ilustro con un ejemplo bastante habitual: Estás surcando los cielos cuando ves una nave similar a la tuya flotando sin destino fijo, aparentemente inerte, si decides acercarte para explorarla te aparecerá un texto con una descripción y varias opciones: forzar la puerta, entrar por un ventanuco roto, o dejar todo como está y seguir con tu camino. El juego te mostrará además un porcentaje de éxito para cada acción basándose en tus estadísticas. Si, por ejemplo, decides entrar y lo consigues, aparecerá otro texto describiendo la siguiente estancia y con nuevas opciones a realizar. Se podría decir que Sunless Skies es una especie de mezcla entra una novela interactiva y un juego de rol de mesa y dados.


Si pasar gran parte del tiempo leyendo supone un problema para ti, éste no es tu juego, de lo contrario, adelante. Pero creo que este es el mejor momento para decir que su historia, eventos paralelos, personajes etc. están tan maravillosamente escritos, que usa el lenguaje de una forma tan evocadora y fascinante, que el hecho de encontrar nuevos textos siempre es una gran noticia.

Ahora bien, también es importante resaltar que el juego sólo está en inglés. Pero no creáis que es un inglés medianamente asequible, no. Olvídate si no tienes un nivel alto, de verdad. No fueron pocas las veces que sentí que la experiencia se estaba enturbiando por no terminar de entender lo que se me estaba contando. De hecho, no me cuesta nada imaginarme a un angloparlante nativo teniendo que jugar junto a un diccionario. Supongo que ése es el precio a pagar por tan alto nivel narrativo…

Más arriba mencioné brevemente que la muerte es algo seguro y que irremediablemente llegará antes o después. ¿Qué pasa después? Bien, el juego es un roguelite. Tras cada muerte alguien se hará cargo de tu puesto y heredará cosas como dinero, mapas o experiencia, por lo que la siguiente run tendrá el camino más allanado. De todas formas, si lo prefieres, puedes simplemente volver al último punto de guardado y esquivar esa parte roguelite que sé que no a todo el mundo gusta.

El universo de Sunless Skies es oscuro, misterioso e inevitablemente te acaba atrapando. Hay una guerra en curso en la que puedes tomar partido, aprovecharte de ambos bandos, o directamente ignorar. Igual te encuentras una base sobre una enorme flor, luchando por tu vida contra criaturas de pesadilla. El tiempo tiene sus propias normas y puede ser recolectado y usado como moneda de cambio… Todo está ahí para ser descubierto o ignorado, y depende del jugador si quiere implicarse más o menos en sumergirse en la ingente cantidad de misiones secundarias.

En nuestros viajes nos encontraremos con personajes que podremos contratar como parte de nuestra tripulación. Éstos, aparte de incrementar nuestras estadísticas, pues sus propias habilidades se suman a las nuestras, también nos traerán gran cantidad de misiones secundarias. Por poner unos ejemplos: conocí a una princesa que no era todo lo que parecía ser, un pequeño grupo de ratas humanizadas o un misterioso hombre que, lo primero que hizo tras subir a bordo, fue asesinar a alguien de nuestra tripulación.

Habría que destacar la maravillosa atmósfera que complementa de forma magistral, con una banda sonora que sabe crear tensión cuando nos adentramos hacia lo desconocido o acompañar maravillosamente, manteniéndose en un discreto segundo plano, las incontables líneas de texto. Además, el juego utiliza varios sistemas para mantener la tensión a través de mecánicas. El combustible y los suministros (comida) son probablemente el recurso más importante a tener en cuenta, calcular mal estos recursos significa casi con toda probabilidad la muerte. O peor aún, un brote de canibalismo entre la tripulación.

Hay que tener en cuenta que todo está por explorar y que, cuando nos decidimos a hacerlo, nunca sabemos si llevaremos suministros suficientes, si encontraremos alguna base en la que poder avituallarnos y comerciar, si nos meteremos en una zona infestada de esas terribles criaturas, o si nos tropezaremos con horrores cósmicos capaces de volvernos locos. Y aquí entra otra de esas mecánicas para crear tensión: el terror. 

Además de a nuestros suministros, tendremos que vigilar muy de cerca nuestro medidor de terror. Adentrarte hacia lo desconocido, encontrar inquietantes formaciones rocosas, algunas decisiones duras (como hacer la vista gorda hacia un brote de canibalismo para intentar evitar la muerte) o enfrentarte a esas criaturas de pesadilla, hará que el medidor crezca. Hay formas de rebajar el nivel de terror, claro está, pero éstas se volverán cada vez más caras y difíciles. Nos espera el más cruel y truculento final si nuestro terror alcanza el máximo.

Otra de las cosas que hacen que crezca el terror, y que creo que tengo que comentar más detenidamente, son una serie de eventos aparentemente aleatorios que asaltan a nuestro protagonista. Estos pueden ser cosas tan mundanas como el estrés o la soledad del mando, o también otras de carácter sobrenatural, como por ejemplo sentirte observado por un dios maligno desde el vacío más allá de las paredes de nuestra locomotora. Lo curioso, es que el juego sabe ser lo suficientemente ambiguo para que nunca tengas claro si estos últimos realmente se están produciendo o si son consecuencia de una psique cada vez más enferma: la nuestra. Brillante.

Explorar, en definitiva, puede debilitar gravemente tu salud mental, puede que tengas que enfrentarte a un motín, o directamente costarte la vida, pero será algo que, aunque con tensión, harás embelesado y con la ilusión de descubrir nuevos puertos en los que comerciar y, sobre todo, para encontrar nuevos textos. Pero… ¿qué tal se siente el control de nuestra “nave”? Lo cierto es que, aunque no está mal, es con diferencia la parte más floja del juego. Hay que tener en cuenta factores como la inercia o un sobrecalentamiento que te deja momentáneamente paralizado y a merced de los enemigos. Hay cierta profundidad en todo esto, y sin duda está bien, pero la verdad es que, sobre todo cuando atraviesas rutas ya conocidas, no resulta especialmente divertido. Sin duda el punto más flojo de este Sunless Skies.

Mencioné más arriba lo bien que funciona la banda sonora, pero… ¿qué hay de la parte visual?
Seré tajante: el juego es increíblemente hermoso. Tiene un portentoso estilo artístico que sorprende por lo variado y surrealista de sus dibujos (todo es 2D). Y todo esto con una escala enorme. Diez sobre diez en mi opinión.

En conclusión

Sunless Skies es un juego definitivamente genial, pero también es un juego que no puedo recomendar a todo el mundo. Requiere tiempo, paciencia y un nivel alto de inglés. No está basado en su jugabilidad, sino en su universo, atmósfera, textos e historia. Si todo esto te parece bien, ni lo dudes. Juégalo.

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