Análisis Stories Untold

Montse MSillero

Montse MSillero

De cazadora de Pokemons a alma que vaga por el castillo de Drangleic, no hay experiencia a la que no se apunte.

Casas abandonadas y oscuras llenas de recuerdos, laboratorios con extraños aparatos que no parecen ser utilizados solo para hacer el bien, una estación meteorológica acechada por el mal… Todo tiene cabida en este experimento que nos traen No Code llamado Stories Untold. Todo. Incluso ese toque años ochenta que tanto nos gusta.

De inicio nos encontramos una escena de lo más normal: un teclado a tu derecha, una pantalla de televisor a tu izquierda (sí, de esas de tubo), una lamparita enfocando la mesa y en nuestro Spectrum, el juego de La Casa Abandonada. Jugamos ¿no?

The House Abandon
The House Abandon

La historia comienza con el protagonista sentado en un coche delante de una casa, esa misma que aparecía pixelada en la pantalla del televisor. Pero esa imagen se va de la pantalla y da paso a texto que nos explica dónde estamos y qué vemos. Porque estamos ante un videojuego de aventura conversacional en el que la descripción en forma de texto lo es absolutamente todo. Así que nos tocará teclear una acción, introducir sencillos comandos (<abrir puerta>, <mirar alrededor>, <ir a vestíbulo>) y el juego nos dirá lo que ha pasado tras nuestra acción.

Estamos en el coche y, tras teclear varias acciones, salimos de él para dirigirnos a la que era nuestra casa. Pero una vez dentro, lo que debería ser un paseo acogedor por los recuerdos evocados al volver a ese pasado se tuerce y comienzan a ocurrir cosas extrañas. En ese momento te das cuenta que Stories Untold nos quiere contar una historia de misterio y con ciertos toques de terror pero además, al no mostrarte nada, permiten y fuerzan que sea tu imaginación la que lo visualice todo. 

Pero este es el primero de cuatro episodios independientes y con contextos muy diferentes entre ellos, aunque con un giro final de lo más inesperado, que se van desbloqueando a medida que terminas cada uno. 

The Lab Conduct
The Lab Conduct

Cambiamos al segundo capítulo, The Lab Conduct; otro lugar y otras mecánicas. En esta ocasión nos proponen experimentar en un oscuro laboratorio siguiendo las instrucciones que nos dan mientras interactuamos usando el clásico point and click con aparatos que claramente han quedado desfasados por el avance tecnológico (¡Y menos mal!) y que logran exactamente lo que buscan: crearte una extraña sensación de que algo no va bien.

Vamos a por el tercer capítulo, The Station Process. Una estación meteorológica aislada por un temporal -o por algo mucho peor- y en la que te encuentras totalmente solo. Pero además parece que necesitan de tu ayuda urgentemente, así que pronto te verás sincronizando frecuencias en la radio y consultando unas viejas diapositivas para descifrar y escribir códigos de línea sin saber muy bien qué significan ni qué provocan.

Aquí debo pausar para hablar de esos puzles. Se trata de acertijos que pueden llegar a complicarse, especialmente en este tercer capítulo, pero que irá ligado a lo bien o mal que en general se nos de resolver puzles. Sin usar guías probablemente os encontraréis en algún momento con esa sensación de haberos atascado hasta el punto de sacarte de la historia. Pero como siempre digo, cuando se logra superar algo que ha costado mucho, la satisfacción es mayor. 

Del cuarto y último, The Last Session, poco os voy a contar para no destrozaros el juego. ¿Qué sentido tendría? Lo mejor de esta propuesta es jugarla sabiendo cuanto menos, mejor.

The Station Process
The Station Process

Stories Untold tiene muy claro lo que buscan hacernos sentir al jugarlo. No hablo de rememorar la nostalgia retro que envuelve cada detalle del título sino también la soledad en cada capítulo, esa sensación de estar perdido y no saber a quién acudir para pedir ayuda. Para lograrlo se apoyan de manera magistral en dos aspectos. El primero es el guión, una historia breve, intensa, original y creada a conciencia en la que demuestran que saben cómo querían contarla. Juegan con nuestra mente como quieren y nos recuerdan que el poder que tiene la imaginación no puede superarlo una imagen.

El segundo aspecto que quiero ensalzar es el apartado sonoro. No es que simplemente no pase desapercibido, sino que forma parte activa llevándote a los ochenta, remarcando ese mensaje que quieren darte, calando poco a poco en tu cabeza en forma de angustia, misterio, suspense y haciéndote ver o sentir cosas donde no las hay. Me es imposible no pensar en películas como Halloween ¿Qué sería de ella sin la banda sonora de John Carpenter? No Code han logrado algo similar. Pensar en Stories Untold sin su banda sonora sería quitarle parte de su identidad.

Es una verdadera pena que se note demasiado que su lanzamiento fue pensado para jugarlo en PC. Si no lo juegas en él claramente sientes que esa era la mejor plataforma donde jugarlo puesto que tendremos que trastear ordenadores, manipular botones, herramientas y todo es mucho más ágil y natural si lo juegas en PC.

Stories Untold es una propuesta arriesgada. Es todo un experimento para traernos de vuelta unas mecánicas que en su día fueron innovadoras y que han quedado casi totalmente olvidadas. Una historia (o cuatro) que logra engancharte desde el primer momento. Está claro que al tratarse de capítulos separados no todos nos causarán el mismo efecto, pero en su global lograrán mantener esa tensión mientras coquetean sutilmente con el terror.

Breves pero escalofriantes historias. Un terror basado más en narrativa que en gráficos espectaculares, algo que últimamente parece impensable. Pero es que tampoco lo necesita porque con lo que tiene sabe crear una buena ambientación porque lo que ofrece y por lo que brilla es por su personalidad. Esa mezcla de antiguo y nuevo; de recuperar y renovar el género clásico. 

Resulta curioso como las situaciones más cotidianas logran crear una atmósfera más asfixiante, próxima y de peligro que aquellas que vives de manera más lejana. Cómo de manera inocente e inofensiva te van contando una historia mientras poco a poco te van envenenando con esa atmósfera de opresión que te atrapa hasta convertirse en pesadilla.

No es un título que vaya a gustar a todos, debes tener claro qué tipo de juego es antes de jugarlo. Pero vale la pena darle una oportunidad a este thriller experimental lleno de sucesos extraños que ha tenido el valor de hacernos valorar más un guión que gráficos.

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