Análisis SnowRunner

El corredor de la nieve…. y lo arrancas y no hay nieve… ¿Qué es esto? Veamos a ver de dónde venimos.

Corría el año 2014 cuando una empresa pequeñita, Sabre Interactive, sacaba un curioso simulador en el que sin ningún contexto ni explicación, apenas sin tutorial, nos metía de patas en el barro de la estepa rusa, pero literalmente, hasta las rodillas y más. El juego nos planteaba una serie de mapas en los que unos vehículos soviéticos tenían que recorrerlo primero para descubrir la orografía (que contiene colinas, montañas, ríos, pantanos, y puntos de interés…) para luego definirnos una tarea determinada. Proporcionar troncos a una serie de empresas madereras. Sencillo, ¿verdad?

Pues ya te digo que no. SpinTires era de los juegos más perversamente diseñados del universo, con unas físicas que no por menos realistas no dejaban de ser crueles hasta el extremo. Las posiciones de los aserradores y las empresas madereras recuerda al resumen de la serie Patriot «Las vicisitudes de llevar un objeto del punto A al punto B» que si no la habéis visto os la recomiendo muy fuerte 🙂. Añadimos que el combustible era extremadamente escaso y el consumo de los vehículos acorde a los monstruos que llevamos. Teníamos camiones de carga y al menos un vehículo de exploración y rescate (y lo vas a necesitar) así como una serie de otros vehículos abandonados que tendríamos que rescatar/reparar/repostar para poderlos usar en nuestras aventuras. Además permitía la inclusión de mods con vehículos y equipamientos varios. 

El interfaz era 100% soviético, feo pero eficaz, y los vehículos, todos rusos en esa entrega, estaban fielmente reproducidos. Todo terrenos, camiones de carga, exploradores, furgonetas… en los que podíamos bien configurar puntos de reparación (muy necesarios) como combustible (escaso maná) y remolques tanto de carga como de servicio. La trampa está en el entorno. Es extremadamente fácil quedarse varado en el barro, o en medio de un río, pese a que puedas usar un cabrestante para intentar desempanzar el camión del barro o del cauce del río… o quedarte tirado sin sopa.

Parece un infierno de juego… pero la verdad es que era desafiante, gratificante y muy bien pensado. He hecho más abdominales de la tensión cuando conseguía sacar el Ural del río o tirando del cabrestante que con el RingFit Adventure, o esa sensación de triunfo absoluto cuando entregaba la carga después de horas de una serie de catastróficas desdichas. El motor de daños, que era un pelín sensible, la exigencia de consumo, que marcaba la diferencia entre el éxito y el fracaso, y en el modo Difícil, la imposibilidad de rescatar el vehículo y tener que ir con otro a sacarlo del atolladero, hacía que empezases una partida en plan «hago un encargo y lo dejo» en terminar la partida de madrugada y con una sonrisa boba. Y ya no os cuento si encontráis a alguien afín y hacéis la partida en colaborativo. Y también tiene una comunidad activa que proporciona vehículos y accesorios en forma de mods, ampliando la oferta del juego. 

Con un éxito sorprendente para ser un producto tan de nicho aparición en 2017 una expansión llamada MudRunner, aunque se presentó como juego nuevo, en el que se ampliaban las plataformas, incluida la Nintendo Switch, y que incorpora una serie de DLC’s temáticos como camiones americanos, skins y nuevos mapas. Esta evolución fue mas conocida que la original y tuvo mayor repercusión, con un motor de físicas menos pejiguero pero sin renunciar a ese sabor harcoreta para los que nos gusta la simulación…

Tras el rollete, que creo que era necesario, entramos en harina… o en barro 😉. SnowRunner toma toda esta base y usando el motor de físicas Havoc, nos propone una aventura igual, pero diferente. En esta entrega tenemos tres escenarios de inicio, que son Michigan profundo, Alaska, y rememorando sus orígenes, la taiga rusa. Sin volvernos locos nos introduce en esta zona rural de Michigan indicando que ha habido una inundación y que es necesario que nos pongamos a trabajar para recuperar una cierta movilidad, y ayudar a los vecinos atrapados por la riada. ¡Y allá que nos vamos!

El juego luce muchísimo mejor, de hecho te sorprenderás mas de una vez viendo la luz filtrándose a través de los pinos e iluminando tus desgracias de forma preciosa. Partículas en las ruedas, lluvia, charcos, niebla, brillos y sobre todo la iluminación que es magia pura… es francamente bonito de ver. Y eso que yo juego en una PlayStation 4 normalita, sin Pro. En PC llega a ser un espectáculo de apagar el motor y disfrutar. El sonido muy bien, con efectos de naturaleza, radios en las gasolineras, cánticos en las iglesias y demás ambientación. Sobre todo el sonido de los motores está muy conseguido y adaptado para cada situación. Finalmente, el manejo es peculiar, como en toda la saga. No lo he puesto con volante, y no me atrevo. Juego con el mando, pero con la particularidad heredada de que las ruedas delanteras no vuelven solas al soltar el mando, si no que tienes que alinearlas de nuevo tu. Y eso al principio cuesta y luego cuando mas avances, también te va a meter en problemas. El sistema de cambio de marchas incluye opciones de automática, reductora, reversa manual, reductora con bloqueo de diferencial, lenta y rápida, y una marcha larga para ahorrar combustible, pero que no acabo de entender bien del todo. 

En esta ocasión tenemos un plantel de serie de vehículos muy apañado. Con camiones de carretera, exploradoras (furgonetas, pick ups y todo terrenos varios) camiones todo terreno y demás elementos. Se ha cuidado que no puedas llevar un camión americano al mapa de rusia y viceversa, cosa que está muy bien. Y hay una variedad con camiones especializados y sus accesorios, equipamientos, posibilidades de configuración y parametrización muy interesante. Hay piezas que son compartidas entre camiones, con lo que no es necesario que compres una plataforma plana de carga para cada vehículo, si no que la vas montando en el que vas a usar de uno a otro camión. Cosa que incide en la economía del juego, que está por lo menos por ahora, muy ajustada.

Y digo por ahora porque SnowRunner es todo un proyecto y una declaración de intenciones. La primera zona no es una instancia aislada como en sus predecesores, si no que hay conexiones en forma de túneles entre áreas. Con lo que de las cuatro zonas de Michigan se puede ir de una a otra de forma que viajas a través de sus carreteras. Y eso se refleja en el sistema de misiones, al que ahora llego.  Los mapas son los protagonistas absolutos. En este caso esta mini-historia de la inundación permite que tengamos múltiples tipos de misiones. No solo cargar y descargar troncos. Tenemos que rescatar camiones, llevar cargas, localizar y rescatar remolques, explorar, arreglar carreteras… y lo mejor: que las misiones no son estancas en un mapa. Las misiones tienen dependencias entre mapas, de tal forma que en el segundo mapa no hay aserradero para tablas y muchas misiones del mapa te las piden, con lo que te toca viajar de un mapa a otro trayendo madera. Demencial.

Estos mapas, además, están planteados de forma muy inteligente/malvada porque únicamente en los puntos de distribución se pueden cargar materiales, y no están todos en el pueblo, si no que están cada uno en una zona del mapa, con una carretera que puede estar inundada, o llena de barro, o hay un desvío, o directamente bloqueadas y tienes que buscarte un atajo, o hay una misión específica para despejarla. Muy perverso y depravado en su maldad 🙂. Esto nos obliga a plantearnos cómo organizar las cargas y las entregas para optimizar la ruta y el combustible, que ya en el segundo mapa empieza a hacerse palpable de nuevo su importancia.

Con estos mimbres se teje una trama de misioneo que nos permite ir ganando dinero y experiencia. Lo primero nos permite comprar mejoras y camiones… pero lo segundo es mas crítico porque nos abre posibilidades y capacidades. Sobre todo para un elemento crítico, que son los neumáticos. Estos marcan realmente la diferencia entre quedarte clavado o pasar por zonas como si fuesen autopistas. De hecho, un camión con tracción total y neumáticos de carretera se puede ver en problemas mientras que uno con tracción trasera simple y buenos neumáticos pasa y saluda al que se queda bloqueado. Es un tema muy importante y cada vez que subas de nivel comprueba que gomas se te han desbloqueado, porque puedes tener un coche completamente nuevo simplemente con los neumáticos.

Las misiones, que parecen elementales tipo lleva dos paneles de madera, dos paneles de ladrillos y una carga de vigas a la granja, cosa sencilla, se puede convertir en una misión de varias horas dependiendo del mapa y las características del terreno. Por Twitch hay ejemplos de retransmisiones que se extienden horas y horas debido a que esos bidones que hay que recoger hacen que tu camión haya volcado, haya que ir a rescatarlo, el que va a rescatarlo también vuelca, se trae una furgoneta de apoyo… Toda una fiesta del barro, que además se puede disfrutar en colaborativo con un amigo, cosa que lo hace mucho mas entretenido.

A diferencia de su predecesor, SnowRunner incorpora una cierta variedad de actividades. Tenemos exploraciones, derribo de barriles, localización de recursos, eventos cronometrados, y sí, transportes tanto de mercancías como de remolques especiales. Además estas misiones juegan con esa necesaria planificación, teniendo que prever antes de salir que te llevas. O bien si hay de camino una tienda de remolques, aprovechar para ir ligero hasta allí y luego pertrecharte. Los vehículos permiten remolcar y también arrastrar con el cabrestante remolques y vehículos. Esto del remolque de remolques es un poco trampa, pero algunas veces te saca de algún atolladero, porque no lleves la configuración correcta, cosa que pasa más a menudo de lo deseable por la falta de información que te da el juego. Pero ahora llego a eso.

El juego es una de las experiencias más relajantes y estresantes al mismo tiempo que nunca hayas probado. Los gráficos preciosos, incluso en una PlayStation 4 original. Podrás moverlo en un PC modesto, bajando las opciones con cabeza, llegando al paroxismo de la bellezosidad en los equipos más potentes. La música, mitad chill, mitad country está muy bien pensada, no molesta y se integra en tu experiencia funcionando como banda sonora. Y el gameplay es eso, sencillo y relajante sobre el papel, pero una pesadilla gore en cuanto el entorno empieza a ponerte a prueba. El cooperativo es justo eso, el que hace de anfitrión comparte su mapa en el estado en el que está, y se comparten el dinero y la experiencia, pero la misión de los invitados queda igual a como estaba, si no la tenias hecha, tendrás que hacerla tú en tu mapa. Esto es, solo afecta al que hace de host… y con sus fallos es tremendamente gratificante, eso sí, con gente conocida, no hay matchmaking.

Con todo, el juego tiene su cara oscura. Está aún con una serie de fallos que, curiosamente hace que hasta que la consola escupa el juego con el error CE-34878-0 en PlayStation 4, que es «algo esta mal». Y que es algo muy poco habitual en consola. La cámara a veces es tu peor enemigo. El tiempo del juego da la sensación de que las noches son eternas y los días cortos, y además muy acelerado, cosa que no tiene sentido, porque no hay prisas. El sistema de menús es complejo y muy poco ergonómico, y la gestión de misiones es discutible y poco intuitiva, con condiciones como entregar una serie de cosas en orden, que no se indica por ningún lado, hace que la experiencia sea a ratos frustrante y te toque repetir. O que tengas que activarlas antes de hacerlas aunque ya te aparezcan en el menú de encargos. Las ramas de los arboles parecen de duraluminio, que flexan pero no se rompen, y te retienen mas de lo físicamente posible. Y el motor de físicas, a veces se pone y te pone tenso. No son grandes fallos, pero sí hay que tenerlos en cuenta… pero son fácilmente salvables con una actualización.

El juego es largo, denso, desafiante, curiosamente viciante y adictivo. La gratificación de terminar una carga, o una misión es muy intensa. Y sobre todo, no te relajes, que cuando piensas que ya lo tienes todo encaminado te relajas y la realidad te da de bofetadas. De tal manera que ya he visto muchos casos de «voy a probarlo, pero a mi estas cosas no me gustan…» y compráselo de tirón. 

Personalmente le habré metido ya unas 40 horas con la tontería, he explorado 2 mapas enteros (abriendo torres), una parte del tercero de 4, y una parte del mapa de Alaska… y aun me falta uno virgen en Michigan, 3 y medio de Alaska y tres completos de Rusia… De hecho el pase de temporada presenta 3 escenarios más, de al menos 3 mapas cada uno con nuevos desafíos y nuevos vehículos… y yo también hice lo de comprarme la básica y ahora me toca pagar las expansiones, que las voy a pagar.

Tanto es así que recientemente he adquirido una Nintendo Switch y descubrí que el MudRunner estaba para esta plataforma, y además barato… ya sabéis que pasó… Y me he animado a poner a retransmitir las partidas en Twitch, donde ya tengo subidos unos cuantos días, y ya podéis ver las liadas que te monta el juego a poquito que te vengas arriba. Me podéis encontrar como @LHerreros, entrad sin llamar.

En resumen, hace un tiempo me pasaron una infografía que representaba en una especie de mapa los tipos de jugadores dependiendo de que juegos prefieren, en el caso de los simuladores aparecíamos en una cueva… y dentro de la prueba salía un pozo profundo donde estamos los de lo simuladores de camiones… este título está en la subsuelo de este pozo… pero que no me tiren la cuerda, que no quiero salir. Mandadme mapas!!!!

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