Análisis Slender: The Arrival

El día está en paz, se escuchan los pájaros, la brisa sobre los árboles que van apareciendo ‘a trompicones’ mientras paseas por un paraje cerrado por un misterioso muro. 

El día pasa rápido y cae la noche, misteriosos ruidos aparecen en medio del bosque. Encuentro una casa y una linterna, el ambiente se siente cargado y los dibujos de las paredes no me inspiran confianza. Encuentro una extraña hoja con un dibujo en un espacio que antes había sido habitado, pero que ahora parece desértico, como si un ciclón hubiera arrastrado toda la vida en ese pequeño mundo.

Si algo hace bien Slender: The Arrival (yo ‘estoy’ jugando en switch) es generarte esa sensación de abandono. Como en medio del bosque, puede haber civilización y como está desaparece arrollada por el miedo. Y tú te sientes uno más en ese contexto: alguien que busca respuestas pero que solo encuentra terror y muerte. 

Una hora y media de juego me ha bastado para no volver a tocar el juego. No son los jumpscares, no son los sonidos, no es el ambiente, es el conjunto. Todo en este videojuego está perfectamente orquestado para componer una obra maestra del terror psicológico. 

Tomé este juego como el que toma la primera cerveza. Yo creí que todo iría bien y a pesar de que mi vista de analista percibió cierta falta de cariño en los gráficos, se me olvidó al instante cuando cayó la noche: ya estaba dentro del mundo de Slenderman. Los efectos de sonido dejan algunas notas de vez en cuando, una banda sonora que aparece cuando toca, el resto es el silencio y pasos y susurros y gritos y llantos y miedo.

En medio de todo ese desorden, la sensación es que no sabes dónde estás. El objetivo del juego es lo de menos. La experiencia es lo importante. Aunque sí es cierto que frustra perderse y no encontrar esa hoja que te falta a pesar de haberle dado veinte vueltas al mapa. Pero si olvidas todo eso y te sumerges en lo que esté videojuego te propone, entenderás sus aciertos. 

Me he retirado de los videojuegos de miedo por una temporada. Slender: The Arrival ha conseguido su propósito: asustarme de verdad. Lo recomiendo para los amantes del terror, de la buena ambientación. Si quieres un videojuego entretenido y que te aporte algo más, no sé, prueba con otra cosa. Si buscas miedo de verdad, este es tu juego 

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