Análisis Sky: Niños de la Luz

Dave Redfield

Dave Redfield

Los creadores de Journey nos trajeron hace un par de años una aventura de exploración con un interesante componente social, añadiendo ahora un DLC muy especial con la temática de “El Principito”, la atemporal obra de Antoine de Saint-Exupéry que actualmente celebra su 75 aniversario y que trataremos también en este análisis.

Aunque no he tenido la oportunidad (ni lamentablemente el tiempo) de jugar a Journey, el anterior juego de thatgamecompany, cualquier jugador que se precie se hizo eco de su importancia y buenas críticas debido a la propuesta diferente que nos ofrecía, alejándose de los estándares de la época. Siguiendo esta estela, Sky: Niños de la Luz nos vuelve a ofrecer un título que derrocha una personalidad única, y cuyo objetivo se centra en buscar espíritus de personas que habitaban en los reinos en los que se divide la historia y rememorar sus recuerdos para ir conociendo más detalles del lore poco a poco. Esta premisa nos incita a explorar ya que, cuantos más espíritus encontremos, más zonas nuevas se abrirán ante nosotros. 

A nivel personal, mi entrada al mundo de Sky: Niños de la Luz fue un poco caótica puesto que no te enseñan apenas nada de lo que debes hacer, aparte de un simple tutorial de manejo del personaje y una vaga introducción a la historia principal. Eso es bueno y malo a partes iguales ya que por un lado potencia el hecho de explorar por tu cuenta, base principal del juego que queda clara desde el comienzo, pero por otro lado te puede generar algo de tensión al estar acostumbrado a videojuegos cada vez más guiados en este sentido. No obstante, una vez que te habitúas, el título es muy rejugable, invitándote a explorar y reexplorar los 7 reinos en los que se divide la historia, sabiendo que cada vez que vuelvas, encontrarás nuevos secretos siempre y cuando seas curioso/a y más o menos hábil con los controles.

Es precisamente en la jugabilidad donde he encontrado las mayores dificultades. Mi sensación es que el control es algo limitado cuando estamos en tierra, muy básico y bastante impreciso, en especial en ciertas secciones plataformeras, pero en general cumple su función. Por aire la cosa cambia, sintiéndose un control mucho más satisfactorio, permitiendo acceder a sitios insospechados en cuanto mejoremos poco a poco nuestras capacidades de vuelo. De hecho, siempre que tengas la opción, vas a preferir llegar a los diferentes lugares volando más que a pie, priorizando el buscar las mejoras disponibles en cada área para ello.

En cuanto a las características del juego, una de las más especiales y que más ha llamado mi atención es lo bien que han implementado la vertiente social en el juego en línea, permitiéndote interactuar con varios jugadores eligiendo entre una variedad de acciones que representan emociones (inclinarse para dar las gracias, golpear el suelo con el pie en señal de enfado, agitar la mano para saludar…). Es increíble cómo se pueden representar las sensaciones básicas con esos movimientos tan simples, y lo reconocibles y entendibles que son para cualquier otro jugador. Además de eso, también puedes dejar mensajes en barcos de papel, para que los puedan leer otros jugadores, puedes plantar mensajes en zonas destinadas a tal fin ofreciendo ayuda o contando secretos que ayuden a otros jugadores/as y, también, hay bancos en los que dos jugadores se pueden sentar y comunicarse chateando de una manera más funcional y práctica.

Continuando con la vertiente social del juego y tal y como explicaba al principio, el objetivo es el de rememorar los recuerdos de los espíritus que hay en los siete reinos, pero no es tarea fácil ya que hay zonas a las que sólo se puede acceder en grupos de dos, tres o cuatro personas, por lo que a poco que quieras explorar todo el mundo de Sky, vas a tener que colaborar con personas vía internet. Evidentemente, esta es una tarea mucho más agradable si se explora conjuntamente con amigos/as, aunque en mi caso no he tenido esta oportunidad, pero creo que es algo que puede incentivar la exploración, más si cabe. Como curiosidad tengo que decir que me ha sorprendido ver a personas conocidas (que no sabía que jugaban a videojuegos) explorando el mundo de Sky. Es por ello que pienso que la vertiente social es el atractivo principal del juego para una parte de sus usuarios, más que el juego en sí mismo. Además el juego no es difícil ni plantea retos muy complejos aparte de la exploración, por lo que puede atraer la atención de jugadores más casuales que sólo busquen pasar un buen rato.

Por último, quiero realizar un breve repaso a lo que se nos ofrece en el DLC de El Principito, exclusivo para Nintendo Switch. Esta colaboración es algo que veo como un gran acierto ya que la obra de Exupéry y el mundo de Sky parecen hechos el uno para el otro y se complementan como anillo al dedo. De hecho, los propios creadores del juego afirman haberse  inspirado fuertemente en esta obra para crear el juego, por lo que no es de extrañar que casen tan bien. Ambos universos pretenden transmitir esa bondad y curiosidad intrínseca de un niño/a, y elementos como la amistad y el altruismo se palpan constantemente en el juego en la vertiente social de la que hablábamos anteriormente. Ya hace tiempo que me leí el libro y no recuerdo algunos pasajes, pero los escenarios y momentos principales de la obra están muy bien reflejados en el juego: el símbolo que los adultos interpretaban erróneamente, el desierto donde se estrella el aviador, la rosa azul que el Principito adoraba, el zorro que le aconseja, etc… Para finalizar, añadir que este DLC nos ofrece una amplia cantidad de elementos alegóricos al libro para personalizar aún más nuestro avatar.

Sólo me queda animaros a que leáis este clásico de la literatura infantil aprovechando el verano, entre partida y partida a Sky: Niños de la Luz

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