Análisis Sifu

Juan Cash

Juan Cash

Bueno, bueno, bueno. Hoy os traigo un juego apasionante. Una experiencia de esas que hacen que valga la pena cada segundo que pasas pegado al mando. Os hablo del nuevo trabajo, el segundo, del estudio Francés Sloclap, los cuales cogen todo lo aprendido de su opera prima, Absolver, y se van de paseo a la china contemporánea, para traernos uno de los mejores juegos del año. Preparad vuestras mejores técnicas y acompañadme en esta historia de venganza y redención.

Una historia de venganza y algo más


La historia de Sifu es un estándar en las artes marciales. Nuestro padre, el Sifu (maestro) ha sido brutalmente asesinado. Nosotros un indefenso niño (o niña, a gusto del consumidor) también. Pero por extraño que parezca resucitamos, volvemos a la vida y flashfoward mediante, apareceremos como un joven de veinte años con una pizarra llena de pistas para encontrar a los asesinos de nuestro padre.

Al parecer nuestra vida se limita a eso, entrenar duro y buscar aciagamente la venganza. Para lo cual tendremos que recorrer cinco localizaciones distintas poniendo fin a la vida de los jefes de cada zona y disfrutando del combate final contra el asesino de nuestro Sifu. 

En esencia es esto lo que vamos a encontrar, una historia de venganza muy difícil de ejecutar. Pero… si prestamos atención a los detalles de cada escenario, si interpretamos lo aprendido y si una vez terminado el juego damos una segunda vuelta… incluso una tercera… nos daremos cuenta de cuanto esconde realmente este Sifu. De cuanta narrativa propia del medio esconden esos cuidados escenarios y en definitiva disfrutaremos de una historia llena de sabiduría, venganza y redención. Lo cual ejemplifica de maravilla lo que son las artes marciales chinas, lo que es el kung fu y por ende, termina de redondear un trabajo precioso y con una jugabilidad exquisita, de la cual voy a hablaros ahora.

Entre el beat’em up y Sekiro


Bien podríamos definir Sifu como un beat´em up en tres dimensiones. Básicamente, recorreremos cinco escenarios de tamaño moderado, llenos de enemigos hasta las trancas. Si bien no podemos catalogarlo como un juego cien por cien lineal, lo cierto es que salvo por algunos recovecos o zonas secretas, estamos ante la clara definición del beat´em up. Pero ojo, la cosa cambia cuando nos disponemos a jugar al título. 

En la práctica, nos encontramos ante un juego con unas animaciones enfermizamente buenas. Cuidadas con tal mimo por el detalle que nos hará creer que estamos tomando el control de la mejor película de Jackie Chan. Esto se consigue con una jugabilidad moderadamente sencilla, donde con dos botones golpeamos y con otro par nos defendemos. Pero claro, la cosa no queda ahí, Sifu es un juego excesivamente complicado, ya os lo aviso, de esos que miran de tú a tú a cualquier Souls (en cuanto a dificultad). Por lo tanto, tendremos que dominar a la perfección estos sencillos comandos, ya que cada error se castiga de una forma muy dura.

Una parte importantísima de su jugabilidad es la de la barra de equilibrio, he ahí la equivalencia con Sekiro. Podremos derrotar a nuestros enemigos de dos formas. Reventándolos a hostia limpia y bajando su barra de vida, lo cual se traduce en mucho rato golpeando y siendo golpeado, o bien podremos subir su barra de equilibrio hasta romperla y así realizar una ejecución, siendo este el camino a seguir. Romper esta barra no será sencillo, sobre todo al principio de la partida, ya que requiere de esa maravilla de mecánica que es el parry o lo que es lo mismo, depende de nuestra habilidad para pulsar el botón de defensa en el momento exacto, para así eludir el ataque y contraatacar con todo. Es una experiencia indescriptible al alcance de muy poquitos juegos, lo cual denota que el equipo francés trae los deberes hechos de su anterior obra, el ya citado Absolver.

Bien, no pocas veces vemos que cuando un título pone todo el interés en una sola mecánica, puede hacer aguas por otras partes, pero lo cierto es que el combate de este Sifu es tan maravilloso que no necesitaremos de mucho más para pasar horas y horas pegados a la pantalla. A lo largo del camino aprenderemos combos, haremos uso de armas como katanas, varas e incluso botellas o cualquier cosa que nos encontremos, creando así con todos estos elementos, unas coreografías que nos harán disfrutar de lo lindo, hasta tal punto que si lo descubrieran en la OMS… lo catalogaría como droga.

Sin duda también juega a su favor el excelentísimo apartado artístico, que apuesta por una estética de “dibujo”, o lo que ahora llamamos cel shading y esto se aplica no solo a personajes sino también a los entornos. No quisiera hacer ni el más mínimo spoiler, pero diré que el juego va de bien a mejor a cada nueva localización que visitamos, llevándonos de ruta turística por una china contemporánea perfectamente caricaturizada.

Envejecer, morir y nacer


Ahora vamos con esa parte que si os pasa como a mí… os puede hacer dudar si entrar en Sifu o no. Sí queridos lectores, hablamos del roguelike. Sifu se suma al carro de este trillado género, que parece no tener fin al momento dorado que vive, tanto que temo pueda morir de éxito. Pero lo cierto es que a diferencia de otros juegos que apuestan por él, Sifu sabe aprovechar perfectamente este peculiar estilo y llevarlo a su propio fin, dando como resultado un título donde la mecánica en cuestión sienta de maravilla. 

Esto sucede de la siguiente forma. Cada vez que morimos envejeceremos un año, y si esto pasa y pasa, terminaremos pasando de joven a anciano. Lo curioso es que, independientemente de las mejoras que vallamos consiguiendo, cada edad tiene sus pros y sus contras. Por ejemplo, con veinte años, cuando empezamos, tenemos más vitalidad, pero nuestros golpes hacen menos daños que los del protagonista en edad adulta, por ejemplo con unos 35 años. 

Pero claro, por mucho que podamos resucitar a golpe de sumar años… todo tiene un límite y si pasamos de la edad anciana… moriremos para siempre teniendo que volver a empezar la partida desde el principio. Sí, el roguelike.

La parte positiva es que las runs son moderadamente largas, pudiendo pasar dos o tres horas en los primeros intentos y llevándonos como recompensa nuevas habilidades así como la experiencia propia. Pronto descubriremos que donde antes pasábamos unos cuarenta minutos… ahora apenas tardamos cinco o seis, dando como resultado un excelentísimo roguelike, en el cual se respeta la norma básica, a mi juicio, que es: “No me hagas perder el tiempo con una run que no me lleva a nada”

Esto no solo sucede por esas mejoras que podremos desbloquear de forma permanente mediante puntos de experiencia, ya que si exploramos bien los escenarios, encontraremos atajos que nos permitan ahorrarnos ciertas zonas de cara a nuestro próximo intento. Pese a todo, si el roguelike no es lo tuyo, basta decir que actualmente el juego incluye modos de dificultad y, si optamos por su dificultad “Estudiante”, podremos completar la partida sin recurrir al reinicio del bucle. Honestamente no recomiendo esta opción, pero si os atascáis sobre manera en algún boss (que son duros como piedras) ahí la tenéis.

Conclusión


Sifu me ha maravillado. No sería exagerado decir que, para este humilde servidor, pasa directo a la lista de juegos del año. 

Desde Sloclap nos ofrecen una historia madura y una experiencia jugable divertidísima, que pasa de lo puramente entretenido para que el jugador o jugadora que se ponga a los mandos padezca una sensación similar a la de un luchador de artes marciales. Exigiendo disciplina, concentración y mucho autocontrol. No sé si esto os suena a una gilipollez, si quizá pensáis que me he vuelto loco, pero la conexión que requiere el juego te lleva a tener pensamientos que encajan a la perfección con aquellos que se les exigen a estos deportistas. Y esto lo hace continuamente mediante la creación de esa atmósfera tan de kung fu, de combates en apariencia caóticos, pero que terminan resultando una coreografía perfecta, ejecutada con habilidad y paciencia.

El entrenamiento es la clave y entrenar muchas veces significa fracasar. Volver a empezar, tropezar en la misma piedra, que casualmente tiene forma de tercer boss, y levantarse, seguir y seguir hasta superar la adversidad. Como sabéis soy muy fan de este sentimiento tan presente en la obra de FromSoftware, pero honestamente al llevarlo al terreno de las artes marciales… algo ha hecho “clic”, dando como resultado una experiencia inolvidable.

A día de hoy Sifu se ha convertido en la sorpresa del año, un título que parecía muy prometedor cuando se anunció en el evento de turno, y que finalmente tras llegar al mercado, confirma que esas buenas vibraciones eran ciertas. Dicho esto no queda más que recomendaros con todo mi corazón que a poco que os llame la atención… le deis una oportunidad a este juegazo.

Como nota extra: He podido disfrutar de la partida en dos plataformas “distintas” siendo la principal el PC, por aquello de jugar con el mando de Xbox y tener como aliada la familiaridad con el mando de Microsoft. Pero también he dedicado no pocas horas al título en mi Steam Deck, dando como resultado una experiencia estupenda. Por lo tanto, si sois de los afortunados en tener la consola de Valve y queréis saber qué tal se desenvuelve el juego en la consola… tirarle sin miedo.

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