Análisis Scarlet Nexus

Juan Cash

Juan Cash

Bueno, pues sin más presentación, os digo que estamos ante un candidato a juego del año. Hablamos de la última obra de Bandai Namco. El nuevo videojuego del estudio (y distribuidora) japonés llega tras una demo o versión de prueba que, honestamente, no hace justicia a lo que esconde este extraño mundo. Súper poderes, engendros, personajes entrañables y ¡Ah! el primer videojuego anime de nueva generación… acompañadme en estas líneas y sean bienvenidos a Scarlet Nexus.

Una vez entramos en el mundo de Scarlet Nexus, sin tiempo ni de pensar demasiado, tendremos que tomar una decisión bastante importante para el resto de la partida. ¿Seremos el encantador Yuito Sumeragi o apostaremos por la enigmática Kasane Randall? Y ojo, la decisión es importante, o al menos lo es bastante más que en los típicos juegos donde nuestro personaje es un simple avatar. Aquí, y pese a que el grueso de la aventura es compartido, elijas a quien elijas, sí que hay un buen trozo que será bastante diferente dependiendo de quién seas… ¿Por qué? Chss! decirlo sería un pequeño spoiler. Pero digamos que invita a ser completado dos veces, una por cada personaje.

Una vez decidamos quien seremos empieza el juego. Al parecer vivimos en un futuro distópico, con tintes de Cyberpunk… pero algo más moderno. En la tierra, las personas llevan una vida moderadamente normal… salvo por que existen unas extrañas criaturas, llamadas Alter, que aparecen de la nada y se alimentan de cerebros humanos. Vaya…

La cosa suena mal, desde luego, pero la sociedad lleva muchísimo tiempo viviendo en tales condiciones y parece que los Alter son una parte más de la vida misma. Para combatirlos se han creado refugios especiales y, sobre todo, una ejercito de élite formado por súper hombres (y mujeres claro) las fuerzas de la FSA.

La FSA es (como ya he dicho) un ejército formado por personas muy especiales, ya que sus miembros tienen habilidades únicas, tales como controlar el fuego, la electricidad, el viento, teletransporte, duplicarse… una especie de X-Men. Pero con la particularidad de que todo lo controla nuestro cerebro. ¿Sabéis eso que dicen de que solo usamos una parte ridícula de nuestro cerebro? Pues en este juego los protas (y la mayoría de población) lo usan entero (o casi).

En nuestro caso particular, seamos Yuito o Kasane, nuestro poder será el de la telequinesis. Es decir, moveremos objetos con la mente. Ya sea un coche, un jodido tren o nuestra propia espada. Volviendo a los X-Men somos como Magneto en un mundo lleno de metal. Lo cual conlleva arrojar todo lo que encontremos a nuestros enemigos. Pero… del combate hablaremos luego.

No quisiera enredarme más de la cuenta en los hilos de la historia. Puedo decir que me ha encantado, la forma de contarla así como los acontecimientos que se nos narran. Ha sido sin duda uno de los puntos fuertes del juego, esa necesidad de saber qué sucederá a continuación. El ir viendo cómo, giro a giro, todo parece enredarse de forma irresoluble, para más adelante ir ofreciendo pinceladas de luz, ir desenredando esa maraña, y finalmente dejar todo muy bien atado.

Esto es importante, ya que se podría decir que gran parte del juego la pasaremos leyendo. Esto a su vez denota inteligencia y efectividad. El juego es consciente en todo momento de su complejidad y su volumen. Por lo tanto se aleja de cinemáticas y nos presenta la historia en líneas de dialogo, muy al estilo Fire Emblem. Con una estética súper chula y unos planos semi fijos, con pequeñas animaciones para acompañar a las líneas de texto. Y sí, no he mencionado la mítica saga de Nintendo por casualidad. 

La historia principal se resolverá capitulo a capitulo pero, además, en los interludios entre uno y el otro podremos visitar nuestra “base de operaciones” en la cual aumentaremos la relación con nuestros compañeros; ya sea haciéndole regalos (que intercambiamos por recursos obtenidos en las batallas) o simplemente charlando con ellos. Siendo momentos perfectos para conocer un poco más del trasfondo de nuestros aliados. Lo cual me ha sorprendido, ya que todos son personajes únicos, complejos, con sus fortalezas y debilidades. Desde al arrogante… a la tímida… pasando por el misterioso o el desubicado.

Vale. Hasta ahora sabemos que se trata de un juego con “mucho texto” y súper poderes. Pero ¿cómo se juega? Podríamos definir Scarlet Nexus como un Action JRPG. Sin más. Si ya he dicho que uno de sus pilares es su historia y el cómo se nos cuenta, el otro es sin duda su combate. El combate es una auténtica maravilla.

Durante el desarrollo de los capítulos, exploraremos un mapa bastante lineal con algún que otro recoveco, pero pobre en general. El juego no pasará a la historia por su diseño de niveles, que puedo decir que es pobre… pobre. Pero en esos pasillos o en esas grandes habitaciones o llanuras… lucharemos. Lucharemos continuamente. El desarrollo de los capítulos será ir de X a Z luchando contra una cantidad ingente de enemigos. Los ya mencionados Alter… y algún que otro humano (los menos).

¿Puede el combate ser tan bueno que perdonemos sus desastrosos niveles? Al igual que pasaba en Final Fantasy VII Remake… Sí. El combate es su segundo pilar y funciona como un reloj. Es apasionante y va de menos a más, desde el principio hasta el mismo final. Pocas veces he visto una curva de dificultad y un árbol de habilidades tan bien medido. Esto nos impide acomodarnos, ya que a cada nivel que subimos iremos desbloqueando mejoras (a nuestro gusto) las cuales llevadas al combate, en múltiples ocasiones, harán que optemos por diferentes estrategias o lo que es lo mismo, nos harán experimentar diferentes modos de afrontar el combate, hasta que intentemos encontrar el que más nos guste… y sin darnos cuenta terminaremos el juego sin repetir.

De nuevo no he mencionado FF VII remake de forma gratuita. Ya que el combate me ha recordado un poco al visto en el juego de Square. Podríamos decir que Scarlet Nexus juguetea con el hack & slash, mientras pone a nuestra disposición un buen número de habilidades (magias en otros juegos) para que interactuemos con el entorno y los enemigos. No busca que nuestra habilidad pulsando botones sea lo único que importa, es decir, le da su hueco claro está, con esquivas perfectas por ejemplo. Pero también pone en nuestras manos una serie de ayudas en forma de elementos del escenario para que, utilizando nuestros poderes, podamos eliminar al enemigo sin apenas esfuerzo. Hace un fuerte uso de los jefes puzle, algunos de forma explícita y otros no.

Pongo un ejemplo. Frente a nosotros un Alter terrible. Un cocodrilo gigante que escupe fuego y para colmo se duplica. Tomamos prestado el poder de Tsugumi, clarividencia, para identificar cuál de los monstruos es el correcto. Ahora vemos en nuestro entorno un bidón de gasolina, con nuestra telequinesia lo arrojamos al monstruo correcto. Ahora toca usar el poder de Hanabi, que viene a ser el fuego. Y Boom! De golpe y porrazo hemos debilitado al monstruo bastante más que simplemente a palos. Su barra de energía está al mínimo y si la rompemos podremos realizar una ejecución, lo cual acabará con él aunque su vida esté media o casi llena.

Las ejecuciones son una pasada. Algo así como lo visto en Doom. Además de estar súper bien animadas y ser diferentes para cada enemigo… hace otra cosa realmente bien. Y es no hacerse pesadas. Son secuencias de unos segundos, pero está claro que si las repetimos cada vez podríamos cansarnos. Por ello cada animación cuenta con una versión simplificada y de vez en cuando utilizan la versión de mayor duración, pero si el sistema ve que estamos realizando varias consecutivas, automáticamente optará por la versión exprés para no romper el ritmo del juego. Son pequeños detalles que en comunión hacen que estemos antes (de nuevo) uno de los mejores juegos del año.

Hay juegos que hacen todo bien, sin hacer nada mal y se mueven en una línea de corrección gustosa. Este no es el caso, Scarlet Nexus es un juego con picos. Su historia y su combate se sobreponen con brillantez al resto de elementos que forman el título y lo elevan a juegazo.

Por lo tanto, tenemos una nueva IP con una historia interesantísima, que nos descubre una nueva saga, que pese a terminar con su historia bien cerradita, pide a gritos una secuela y que se expanda este maravilloso universo más allá del anime que está al caer. 

Su apartado artístico esta brutal, es una maravilla ver este estilo animado en la actualidad. Si ya videojuegos como Dragon Ball Figtherz nos hacían fantasear, creo que será en esta nueva generación en la cual alcanzaremos un nivel de calidad francamente abrumador. Scarlet Nexus no deja de ser un juego intergeneracional, pero la calidad a la que se mueve en las nuevas consolas es acojonante, los sesenta fotogramas ahora parecen incuestionables. Y esas ciudades, esos escenarios, tan personales, tan llenos de detalle, sirven de envoltorio perfecto a la calidad de su jugabilidad. Todo esto además se apoya en una banda sonora muy anime, con un rock japonés que se quedará en tu cabeza gamer durante unas semanitas y que, quizá y solo quizá, te haga ir a Spotify para que te acompañe en tu día a día. 

Pero no solo es notable el apartado artístico por su estilo anime, sino que además el diseño de los personajes es una pasada. A estas alturas de la película, cuando ya parece (e incluso se dice) que está todo inventado, vemos unos monstruos horrendos y realmente únicos, tales como un ramo de flores con patas de cabra y zapatos de tacón. Pero también los personajes así como sus poderes y como se usan son algo bastante fresco. Pero a parte de su originalidad con esos cables neuronales tan presentes, o ese estilo neo samurái… lo mejor de todo es que mola muchísimo y nos hace pararnos a comprar skins y tonterías que solo sirven para vernos más guapotes.

Scarlet Nexus me ha encantado de principio a fin. Y me parece una compra obligada para todos los amantes de los JRPG. Nunca antes me había sentido tan dentro de un anime. Hay momentos que me he encontrado en Attack on Titan, otros he recordado momentos entrañables jugando a Fire Emblem y he vuelto a disfrutar de un combate tan apasionante como el de Final Fantasy VII Remake. Sí, Scarlet Nexus es un batiburrillo de ideas propias y prestadas, pero, esas ideas, esas mecánicas y esa historia, en conjunto nos ofrecen un juego inolvidable. 

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