Análisis Road 96

Montse MSillero

Montse MSillero

De cazadora de Pokemons a alma que vaga por el castillo de Drangleic, no hay experiencia a la que no se apunte.

Nunca me ha gustado la política, digamos que no creo demasiado en ella. La idea en sí no me parece mal: unos pocos, los elegidos y teóricamente capacitados para ello, tomando decisiones en pro del pueblo. Lo malo es que en la práctica esas decisiones poco o nada tienen que ver con la mejora de las personas ya que parecen centrarse más en un beneficio a corto plazo de aquellos que se encuentran y hacen uso y abuso del poder. 

¿Vosotros que opináis? ¿Creéis que las cosas realmente pueden cambiarse desde las urnas en unas elecciones? ¿Sois más de luchar por el cambio de una manera más revolucionaria incluso, si hiciera falta, usando la violencia? ¿O lo dais todo por perdido y es mejor dejar atrás el país buscando un futuro mejor fuera de él? Estas preguntas, este debate, es el que precisamente nos proponen en Road 96, la nueva propuesta de DigixArt (Valiant Hearts: The Great War) en forma de road movie hecho videojuego.

Autostop

Nos encontramos en Petria, un país ficticio del que muchos adolescentes buscan escapar por encontrarse bajo la dictadura de su gobernante, Tyrak. Y aunque no profundizan en todos los detalles de esa falsa democracia si iremos descubriendo poco a poco detalles como que la prensa está comprada así como las fuerzas del orden o que se ha levantado un muro en la frontera para que nadie pueda salir sin autorización. 

Pero en Road 96 no encarnaremos a un personaje como tal, sino que al inicio de cada capítulo iremos eligiendo a diferentes jóvenes anónimos que han escapado de casa y buscan cruzar la frontera, arriesgándolo todo, soñando con un futuro mejor. Ese viaje soñado puede llevarnos a cruzar la frontera en el mejor de los casos pero también podemos acabar arrestados y llevados a las fosas o incluso a un final aún peor. 

En un inicio no sabremos demasiado, todo se nos planteará de una manera muy superficial y es poco a poco, en cada viaje con un adolescente nuevo, lo que nos permitirá conocer algo más la historia que nos proponen. Y aunque los hechos que vivimos se centran en 1996, prácticamente en medio de unas elecciones acompañadas cada vez más de movimientos de protestas por la situación del país, veremos que mucho de lo que se habla y vive es consecuencia del atentado ocurrido en 1986. Atentado que fue atribuido a las Brigadas, un grupo revolucionario que busca un cambio pero que por su uso de la violencia acusan de terroristas. 

Al inicio de cada historia podremos elegir un protagonista de entre tres adolescentes desaparecidos. Aunque los personajes que llevamos son lo de menos, de ellos solo conoceremos la energía y dinero que tienen, pero ellos serán el enlace para ir desmigando la trama y sus personajes. Además, iremos adquiriendo habilidades que podremos usar para conseguir más recursos o información, como hackear o rebuscar entre la basura. Habilidades que heredarán los siguientes personajes que llevemos.

Sonya

Podríamos definir esta propuesta como una road-movie llevada a videojuego con ciertos elementos procedurales, aunque esos elementos sean básicamente los que determinen el orden en el que nos encontramos con los personajes. En cuanto a sus mecánicas, se basa en escoger diversas opciones de diálogo que nos permitirán avanzar en un camino u otro de la trama así como conocer a los personajes. Pero nuestras acciones y decisiones también afectarán a Petria por alentar la revolución -violenta o no- o influir en el triunfo de Tyrak o de Florres (la candidata demócrata-liberal).

Conoceremos a Sonya, una periodista comprada por Tyrak pero que cambia mucho detrás de las cámaras; Alex, un joven con el sueño de ser desarrollador de videojuegos; John, un camionero con un enorme corazón aunque esconde más de lo que parece; el dúo de delincuentes Stan y Mitch que estan obsesionados con Sonya; la policía que quiere recuperar a su hijo; el extraño taxista. Todos ellos tienen una historia que iremos descubriendo poco a poco, atando cabos cada vez que hagamos un nuevo viaje y que solo al final del título logramos comprender en su totalidad. Todas las historias están interconectadas, lástima que estos personajes desaparecen tal cual aparecen, no decidimos nosotros cuanto tiempo compartir con ellos y quizá cuando te vuelves a cruzar, ya es llevando a otro adolescente.

Road 96 es un viaje por carretera envuelto de dificultades, de toma de decisiones pero también acompañado de humor. Y es que a pesar de lo que supone el escaparte de casa para intentar huir de tu país, y aun cuando en el intento puedes morir, le restan tensión con un humor que le sienta muy bien. Además, contaremos con minijuegos, no solo en máquinas recreativas sino otros en los que participaremos directamente como el de esquivar coches en una persecución por carretera. 

Y aunque su música no es demasiado representativa de 1996, está compuesta por temas que representan muy bien esa lucha de todos esos adolescentes, de sus esperanzas y frustraciones, ese espíritu joven que lucha por sus sueños.

Un viaje por carretera a pie, taxi o bus; un viaje lleno de peligros y esperanza; un viaje que emprendes en solitario pero que compartes con miles de adolescentes que pasan y viven por tu misma situación; un viaje de decisiones que marcan tu destino y el de tu país. Road 96 es todo eso y mucho más. 

Una propuesta llena de buenas intenciones pero que toca de puntillas la temática que aborda relatando de una manera muy superficial esa dictadura que fuerza emprender esos viajes. Haber dado más profundidad a la explicación y contexto de la dictadura hubiera enriquecido más una propuesta que de por sí es una delicia. Llena de momentos intensos y memorables en los que, mientras recorres bares, gasolineras o caminos solitarios buscando tu salida, te harán reflexionar: ¿Vale la pena morir por un futuro mejor?

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