Análisis Rage 2

Id Software vuelve a sacarse de la chistera un shooter espléndido pero que es incapaz de solventar los errores del primer juego.

Rage 2 es posiblemente uno de los juegos que más me ha divertido de lo que llevamos de 2019 pero a su vez tiene el honor de ser de los que más me ha frustrado. La secuela del juego de 2011 demuestra, una vez más, que la gente de Id domina el gunplay como nadie a día de hoy pero, por otra, que les queda mucho recorrido cuando quieren salirse de su zona de confort, o sea, sus maravillosos shooters pasilleros.

En Rage 2 tomamos el control del último marshall con vida, Walker, y debemos llevar a cabo una misión de venganza para acabar de una vez por todas con la dominante Autoridad y su pesado líder, el General Cross. Todo ello 30 años después de los eventos ocurridos en el primer juego que aunque no sea para nada necesario haberlo jugado sí que el juego contiene guiños y referencias a la aventura que protagonizó Nicholas Raine.

El juego rápidamente nos muestra (casi) todas sus cartas y, muy a lo Breath of the Wild, nos dejará movernos por todo el mapeado libremente, sin restricciones, salvo la de tener extra cuidado con qué enemigo nos topamos. Podemos explorar el juego a nuestras anchas e ir haciendo lo que queramos en el momento que deseemos y aunque esa sea una de sus virtudes también es uno de sus grandes defectos ya que, salvo por su excelente jugabilidad, el juego no cumple con la expectativa. Su argumento es muy flojo y en el fondo una excusa para que vayamos barriendo a nuestro paso todo asentamiento bandido, cubil de mutantes o torre de la Autoridad. Como mundo abierto el juego fracasa estrepitosamente y duele decirlo ya que para hacer más sólida esta parte, Id Software contaba con Avalanche Studios un estudio que nos trajo hace unos años el excelente Mad Max. En Rage 2, el mundo se siente vacío, las misiones repetitivas y, además, se sigue sin potenciar como debería nuestro tiempo al volante de Fénix, nuestro vehículo de marshall que no será el único ya que podremos intercambiarlo por otros que vayamos capturando por el yermo.

El juego está lleno de misiones secundarias que completar y de zonas que diezmar que complementan a las misiones principales que nos irán ordenando los tres personajes principales de turno, claves para poder acabar con el General Cross. En general, las principales son secundarias vitaminadas con diálogos y alguna escena espectacular pero, como digo, aquí se viene a lo que viene y todo lo demás no importa.

Por suerte, lo que más vamos a hacer en el juego es lo que éste saber hacer mejor. Sin llegar a la grandeza del último Doom, Rage 2 es un shooter como la copa de un pino, mucho más dinámico y divertido que su antecesor, con más posibilidades y que al final acaba por hacernos olvidar el resto de mediocridades. Es tremendamente divertido matar en el juego de Id, hay tantas maneras y el juego se desenvuelve tan bien en todas ellas que estaremos deseando encontrar enemigos para probar algo diferente y ver si es más efectivo que lo que veníamos haciendo hasta ahora.

Walker, como buen marshall, podrá tener un buen surtido de armas y poderes pero, para ello deberemos explorar el Yermo, encontrar las arcas abandonadas y aumentar nuestro arsenal. Realmente, el juego nos lo podríamos pasar con nuestro rifle de asalto y pistola iniciales ya que la gran mayoría de armas y poderes son opcionales y nadie nos obliga a ir buscarlos pero para disfrutar al máximo del título merece la pena conseguir todo el arsenal. No hay mayor satisfacción en el juego que el uso del revolver Firestorm con el que podremos disparar a nuestros enemigos para acto seguido chasquear nuestros dedos (muy a lo Thanos) y que las balas en los cuerpos enemigos se vuelvan incandescentes.

Escopetas, wingsticks, lanza misiles, ataques gravitatorios, granadas, escudos, railguns, puñetazos desde el cielo con onda expansiva… el juego tiene un festival de opciones que nos hará disfrutar de cada uno de nuestros afortunados encuentros con los bandidos o mutantes. Quizá no llegué a la virguería y posibilidades que ofrecía Bulletstorm pero Rage 2 juega muy bien sus cartas y al final de cada combate nos deja con ganas de más y, como decía, nos hace olvidar que hemos vaciado la enésima base bandida y ya queremos ir a por la siguiente porque tenemos cargada la barra de Sobrecarga, que nos convierte en auténticas máquinas de matar.

Como actividades extra mientras vamos completando misiones podremos participar en Mutant Bash TV, un reality (viejo conocido de los que jugaron al primer Rage) en el que deberemos ir superando zonas infestadas de enemigos para ganar premios en forma de mejoras y aspectos estéticos que, una vez más, al tratarse de puro gameplay es muy recomendable porque en el fondo ahí reside el núcleo de Rage. También podremos participar en carreras de coches que ayudan un poquito a la parte de conducción, que queda muy en segundo plano al no sacarle todo el provecho que se debía y salvo algunos encuentros beligerantes con grandes vehículos (opcionales) nuestro coche nos servirá de transporte y poco más.

Al igual que su predecesor, Rage 2 es un excelente shooter, lo mejora en todos los aspectos, pero parece no querer aceptar su naturaleza interior y vuelve a fallar en todo lo que rodea a su gunplay. Todas sus características de mundo abierto son muy flojas, empezando por el poco eficiente sistema de creación de materiales como el poco trabajo sistema de progresión, pasando por que acabaremos de coleccionables hasta el gorro. Estas losas terminan por lastrar sus virtudes y da la sensación de que faltaba un poco más de trabajo en dichos aspectos. Algo muy similar ocurre con el tono del juego, éste no acaba de definirse y queda entre dos mares; a veces parece intentar tomarse en serio mientras otras parece abrazar la locura histérica más propia de un Borderlands. Como resultado, difícilmente el jugador empatizará con algún personaje de su historia y preferirá matar enemigos sin hacer demasiadas preguntas.

Quizá un poco más de tiempo de desarrollo hubiese ayudado a encajar mejor las piezas o quizá simplemente Rage tenga que dejar de coquetear con el sandbox y centrarse en lo que mejor saber hacer. Si lo que queréis es acción desmedida de lujo, id de cabeza porque es pura diversión. Por contra si queréis un juego más completo, con un argumento elaborado, progresión narrativa y un mundo abierto más trabajado, Rage 2 puede que se os quede cojo.

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