Análisis Pirates Outlaws

Fabled Game Studio se atrevió en 2018 a salir al mercado de juegos móviles con Pirates Outlaws, un roguelite de construcción de mazos que bebía directamente del genial Slay the Spire (no era el primero y no será el último) y que pese a, en general, gustar se vio atacado por su orientación al micro pago para evitar un grindeo excesivo. 

Su llegada a Steam ha hecho justicia al título. Sí, de costar un euro en iOS y Android ahora ronda los 20 en la plataforma de Valve pero se acabaron los micro pagos, se disipó la niebla y solo quedaba navegar y disfrutar.

Con una estética sencilla pero muy agradable a la vista y tema musicales piratiles pegadizos, Pirates Outlaws nos invitar a iniciar una travesía por sus mares. Lo primero que tendremos que hacer es seleccionar a nuestro personaje de una futura larga lista que al principio es más bien escasa pero que a medida que progresemos podremos ir debloqueando (sin prisas pero sin pausas) diferentes personajes con barajas iniciales  y habilidad diferente.

Las posibilidades son muchas y algunas son más difíciles de gestionar que otras. Hay que tener en cuenta las diferentes variantes que ofrece el sistema de combate por cartas, en el que tendremos gestionar bien el daño de combate a larga y a corta distancia y, sobre todo, la munición.

El Pistolero será nuestro primera opción. Fácil de gestionar y con una habilidad que nos orienta a decantarnos por las cartas de daño a distancia, que son las que suelen gastar munición, y que gracias a su habilidad, ademas de contar con tres ranuras de munición, automáticamente recargará una bala cada turno. Podremos continuar con el Espadachín, que solo tiene dos ranuras de munición pero cuando nos quitan suficiente vida, nuestros ataques tendrán robo de vida. Como digo, las opciones son muchísimas y ahora mismo, a medida que los vayamos desbloqueando, tendremos 14 personajes para ir probando, cada uno con su mano de 10 cartas iniciales totalmente diferente.

Una vez elijamos a nuestro pirata, tocará el turno de ir a navegar. Empezaremos por la Pirate Bay, la zona más amable de las seis opciones que disponemos y que nos ayudará a desbloquear las siguientes a medida que ganemos reputación. Cada localización está dividida en tres bloques y cada uno de ellos, lo corona un boss. Antes de llegar al boss, deberemos superar un buen número de combates y si salimos victoriosos obtendremos botín en forma de diferentes cartas, de las cuales elegiremos una para añadirla nuestro mazo.

Cada zona dispondrá de enemigos diferentes, desde piratas corrientes, hasta no muertos o vikingos. La variedad es alta y conocer a nuestros enemigos será vital para gestionar bien nuestra mano y elaborar una estrategia satisfactoria. Además de combates, también tendremos eventos que podrán ser positivos o negativos; de algunos conseguiremos oro extra o alguna valiosa reliquia y de otros alguna carta de maldición o perder algo de nuestra preciosa vida.

Para finiquitar las posibilidades de nuestra travesía también nos encontraremos con diferentes sitios donde hacer parada y curar nuestra salud, comprar y vender, meter o sacar (muy importante también) cartas de nuestro mazo o reparar nuestro navío; y es que tan importante es nuestra vida como el estado de nuestro barco, que a cada viaje se irá resintiendo y no darle mimos puede significar nuestro naufragio.

Para completar nuestras aventuras marítimas, el juego de Fabled también incorpora un modo arena en el que deberemos superar rondas hasta alzarnos victoriosos. Un modo divertido que mezclará enemigos de todas las zonas y que se convertirá en un reto demasiado bonito para no caer en sus garras unas cuantas veces. Además, nuestra buena participación nos ayudará a desbloquear cosas como aspectos y ventajas para el modo principal.

Pirates Outlaws lo hace todo bien y la única pega que se le puede atribuir es la de jugar más de la cuenta con el azar debido a algunas cartas y mecánicas. Eso hace que por ejemplo nuestra estrategia pueda irse al traste sin nosotros poder remediarlo, pero también es cierto que puede salvarnos el día cuando menos nos lo esperamos. Por decirlo de alguna manera es más desenfadado que Slay the Spire pero también da muchas más opciones y maneras de hacer frente cada nuevo run.

Si os gusta esta mezcla de géneros, es un juego para lanzarse de cabeza y disfrutarlo. Tiene mucho contenido y es terriblemente difícil negarle un nuevo viaje ya sea por probar a un nuevo personaje, una nueva estrategia o simplemente para ver qué nos tienen preparados esta vez los mares. 

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