Análisis Pecaminosa: A Pixel Noir Game

Juan Cash

Juan Cash

Que me gusta a mí escribir sobre videojuegos desarrollados en España. En esta ocasión hablamos del nuevo proyecto de Cereal Games. Estudio que se conoce por crear numerosos videojuegos con carácter educativo. Por lo tanto, el protagonista de hoy Pecaminosa, sería su salto al videojuego, digamos, más comercial o sacado de sus labios “serio”. Además cuenta con el apoyo de BadLand Publishing, que actúa como distribuidora. Poca broma.

Cuando los muertos no quepan en el infierno, caminarán sobre la tierra

El Amanecer de los Muertos Vivientes – George A. Romero / Zack Snyder

Pecaminosa: A Pixel Noir Game podría llevar muchísimas etiquetas: indie, aventura narrativa, twin stick shooter… e incluso RPG. Pero lo cierto es, que siendo cierto todo lo anterior, hablamos de una aventura con una preciosa estética pixel, en la cual coquetearemos con distintos géneros, donde realmente no podría destacar ninguno por encima del otro.

Nosotros, encarnaremos a John Souza, un ex policía que ha sido retirado del cuerpo por su brutalidad, el cual, dedica sus días a emborracharse y poco más. La cosa cambia cuando aparece de entre los muertos un antiguo criminal, Charles “Two Angel”, al que John había dado muerte hace un tiempo. Lo curioso es que este renacido villano pide nuestra ayuda para poder ir al cielo (cosas de San Pedro) y nosotros que no tenemos nada mejor que hacer decidimos ayudarlo, total… que menos después de asesinarlo ¿No? El tema es que necesitará que terminemos con sus antiguos socios, los cuales están de mierda hasta el cuello. Nos hace entrega de una lista negra y al lio.

Una vez asimilado esto, toca ponerse la ropa (literalmente) y patear las calles de Pecaminosa, dispuestos a limpiar la pútrida ciudad y de paso conseguirle una parcelita en el cielo a nuestro ex enemigo.

Comenzaremos con lo típico, interrogatorios a los más ruines mequetrefes. Algunos dispuestos a largar y otros que piden hostias a gritos. Nos sumergiremos en numerosos diálogos con el fin de localizar a nuestras presas, para después terminar con sus vidas. Las conversaciones serán muy interesantes, sacando músculo en lo bien escrito que resulta. Al final, tendremos que decidir qué queremos decir, dependiendo de la situación y de nuestras características (RPG), provocando, si elegimos mal, incluso ver la pantalla de game over. 

El juego luce en vista cenital, rollo GTA clásico, y tocará patearse la ciudad para alcanzar las distintas localizaciones en las cuales tendremos que pasar a la acción. Serán pintorescas y nos llevaran desde una carnicería, hasta el típico burdel o la triste comisaría de policía. Pero realmente el esquema siempre será el mismo. Largos paseos, charla y acción.

Aquí, pesé a ser mi parte favorita del título, debo destacar lo desangelados que resultan los paseos. El juego lo sabe y te ofrece taxis para hacer más rápidos los viajes. Pero sinceramente yo opté por caminar. Y eché de menos… algo. Que ocurriese algo en algún lugar, no limitarme a ver edificios y algún que otro coche patrulla. Cierto es que hay barrios con algún personaje por ahí pero, la ciudad resulta muerta. Un mero mapa interactivo para ir de A a B. Obviando eso, sí que es realmente bello el apartado artístico en general y lo es aún más en los interiores de los edificios. Me hubiera gustado una ilustración para acompañar a las líneas de los personajes cuando hablamos con ellos… pero resaltar tan precioso pixel tampoco queda mal.

Como decía líneas más arriba, después de la charla vienen los palos. Aquí el juego cambia de género y se convierte en un frenético arcade twin stick Shooter. Veremos claramente como el escenario adquiere un rollo más arcade, con enemigos en las esquinas y cajas con munición, o botellas de Whisky (vida). Dispondremos de diferentes armas (que conseguiremos orgánicamente) que pasan del simple puñetazo a la pistola, escopeta y fusil de asalto (Thompson claro, son los años 40). Y el juego se vuelve totalmente loco en estos momentos, de forma casi ridícula. Pasamos de conversaciones moderadamente profundas, intentando sonsacar información a rufianes y de pronto estamos en un combate contra un boss, con sus mecánicas y sus ataques especiales. 

Pese a ello, no está nada mal la mezcla de géneros. También tenemos el RPG por ahí, iremos subiendo de nivel y con ello desbloqueando puntos de habilidad que podremos invertir en más vida, velocidad (para el uso del dash) inteligencia (para los diálogos) o suerte (para la aparición de objetos). Esto no supone nada definitivo para completar el juego, pero tampoco hace daño. Digamos que ofrece esa pizca de personalización que hace que creas que tu personaje se adapta a tu forma de jugar. Es sutil pero en parte notorio.

Ahora voy a empezar a arrugar el rictus. Empecé Pecaminosa con muchas ganas. Haciendo un esfuerzo hercúleo por comprender cada línea, ya que el titulo esta “solo en inglés” y no es que yo sea Shakespeare. Pero me atrapó, me encantaba la forma que tenia de mezclar charlas y acción. No me terminó de encajar que la acción fuera tan loca… pero pese a ello estaba a tope. El problema me vino en cierto punto de la aventura, en el cual vamos al desierto y desde ahí el juego es otro.

Dejamos a un lado las oscuras calles de Pecaminosa y su estética de cine negro. Su magia de “Art déco” con mafiosos, corrupción y vicio. Y de repente estamos en el desierto luchando contra zombis y escorpiones gigantes. WTF. 

Puedo decir que sí, está justificado narrativamente. Pero rompe lo que empezó siendo el juego en un principio, cambiándolo por otro que ya no es tan bueno. En esta parte olvidamos el minimapa y toca explorar a conciencia, lentamente y con el asedio continuo de enemigos. Toca vaciar cargadores y abrazamos a dos manos la acción, que sin duda no es su principal atractivo. Tuve la esperanza de que fuera una simple fase, un capitulo… pero no, llegados a este punto la locura se acentúa y apenas nos prepara el cuerpo para el último capítulo, el cual se pasa de frenada una absoluta barbaridad, bienvenidos al infierno. 

No digo con esto que el juego deje de ser bueno ni mucho menos. Simplemente pasa de ser una cosa a otra, que a mi juicio está un par de escalones por debajo.

El combate me parecía perfecto en sus primeras horas. Munición limitada, lento y exigente. Perfecto para momentos sutiles entre charla y charla. Pero claro, una vez gran parte de la propuesta gira en torno a ello, se evidencian sus carencias y lastra la diversión.

Con ya casi todo dicho, me quedo con que Pecaminosa es un producto único. Sus primeras horas me han gustado muchísimo y creo que pese a los giros menos gratificantes, tiene una buena historia entre sus pixeles. Su apartado artístico es una preciosura. Un pixel art muy bien ejecutado con una iluminación y colores realmente buenos, ligados a una atmósfera única y muy personal como es este cine negro. La banda sonora tiene tintes de jazz y sirve perfectamente a su cometido de crear ambiente. Audiovisualmente estamos ante un producto top. 

En resumen. Pecaminosa es un buen videojuego. Una propuesta única, que combina géneros sin lastimarse. Pero que tristemente pierde ese equilibrio que lo convertía un producto excepcional, girando en torno a la acción pura y dura en su parte final. Pese a ello, hablamos de un  videojuego que sin duda os atrapará durante un puñado de horas y quedo a la espera de que lleguen los textos en castellano, momento en el cual no descarto darle otra vueltecita. 

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