Análisis Outriders

Juan Cash

Juan Cash

People Can Fly, bajo la tutela de Square Enix, fue de las primeras compañías en mostrarnos un juego next gen. Una apuesta que se definía como un shooter con coberturas en tercera persona, con un fuerte componente de looteo. O dicho de otra forma, daba a entender que podría tratarse de un Destiny o hablando más ampliamente un “juego como servicio”. Resultando poco atractivo, e incluso genérico, y sin ofrecer aparentemente nada nuevo, ni mucho menos esa calidad gráfica que se espera (aún) de las nuevas consolas. Pero aun así con más dudas que certezas, los polacos People Can Fly lanzaron una demo. Sí DEMO, que no Beta. Gracias a la cual pudimos probar el título de primera mano y ojo, eso lo cambió todo.

El argumento no está nada mal, en momentos muy puntuales, me he sentido dentro de un libro de Sanderson. Es decir, nosotros seremos un Outrider (hombre o mujer, tú eliges) cuya misión es la de ayudar a los seres humanos a instalarse en un nuevo planeta, ya que sorpresa, la Tierra va a petar. Al principio, en una suerte de prólogo, aterrizaremos en un apasionante y extrañamente preciosista planeta. Un lugar que parece más que óptimo para la vida de los seres humanos, en la segunda era de la humanidad. Todo pinta bien, clima, vegetación… unas vacas siniestras pero aparentemente pacíficas… hasta que de pronto LA TORMENTA. Una tormenta bastante extraña, a la que llaman “La Anomalía” la cual puede desintegrar al instante a cualquier ser que toque. Salvo a excepción de algunos afortunados (o no) los cuales pasarán a tener súper poderes. Serán llamados “Mutaciones” y evidentemente nuestro Outrider será uno de ellos.

Lo primero que me gustó fue el hecho de que no se trata de una historia de colonización, un poco sí, pero no en su totalidad. Es decir, al poco de empezar nuestro personaje será criogenizado, para salvar su vida más adelante. Pero claro, al igual que esa manzana que guardas al fondo de la nevera… olvidaron que estábamos allí y el tiempo pasó. Treinta años más tarde seremos “despertados” más bien por accidente y dará comienzo el juego.

¡Sorpresa! Nuestro planeta ideal con tormentas asesinas, se ha convertido en un caos absoluto, plagado de guerras. Donde cada facción lucha por sobrevivir con la mayor crueldad posible. El planeta se ha convertido en el infierno, pero por fortuna, nosotros, Outriders, seremos peores que el diablo. 

Y es que esta es la realidad, no seremos un súper héroe, seremos un ¡DIOS! Nada más tomar el control nos darán a escoger entre cuatro clases, cada una con sus pros. Como por ejemplo “Piromante” el poder del fuego. Perfecta para jugar en solitario, con poderes totalmente destructivos. O en contra posición “Tecnomante” más orientada al cooperativo, con poderes curativos así como al combate a distancia. 

Lo cierto es que cada una de las clases es única y ofrece una experiencia distinta, resultando todas ellas bastante espectaculares. Por ejemplo si optamos por la clase “Trickster” (vendría a ser asesino) podremos ralentizar a los enemigos e incluso crear una fuerza envolvente, dentro de la cual el tiempo va más lento, viendo en tiempo real como pasan lentamente las balas de nuestros enemigos (muy Matrix) y realizando masacres con todo lujo de detalle. Una barbaridad esto.

Una vez elegida la clase toca jugar de verdad. Acudiremos al centro de mando y comenzarán a llovernos misiones a mansalva. Como siempre en este tipo de juegos podremos elegir entre principales y secundarias, siendo estas últimas bastante originales en bastantes casos. Pero en esencia el recorrido de todas las misiones será el mismo, matar, matar y matar.

El desarrollo del juego es bastante simple. Descubrimos zona, matamos todo lo que se mueva y a otra. Lo curioso y primera sorpresa es que no se trata de un mundo abierto (como suele ser habitual en el género) sino que serán escenarios amplios pero realmente pasilleros, divididos en zonas (cada una para cada misión, principal, secundaria o caza) donde los coleccionables serán únicamente entretenidos textos para alimentar su buen lore.

Su mayor torpeza se convierte así en su principal virtud. La repetitividad. El juego muestra sus cartas en el minuto uno (tras el prólogo) y lo mantiene hasta el final. Pero lejos de hacerse repetitivo, se convierte en un producto de ocio brutal.

Outriders tiene una etiqueta enorme en su pecho. Es un juego divertidísimo. Sin más. Un juego de desconexión cerebral, enciendes tu consola/PC, te pones un buen podcast o a tu grupo musical preferido y a matar, desconectándote un ratín de tu mundana vida.

Esto lo consigue con tres pilares bestiales. Un buen gunplay, un decente diseño de niveles y sobre todo unas habilidades rápidas, variadas y muy espectaculares.

A diferencia de otros títulos del estilo, como podría ser Avengers (también de Square) aquí las habilidades tienen un refresco bastante rápido. No pasara más de un minuto (por decir algo) antes de que volvamos a tener disponible nuestro poder. Y esto es una bendición, ya que la base del juego será el uso de las mismas. Podremos llevar tres de estas habilidades equipadas, tirando aquí un poco de estrategia o de ver cuales se adaptan mejor a tu manera de jugar. Dentro de la clase escogida, las posibilidades de su uso son varias, dando como resultado hasta tres tipos de la misma clase, muy diferentes entre sí.

La jugabilidad me ha recordado a una bestia parda, como puede ser Doom. Y sí, esto son palabras mayores y lejos queda la excelentísima calidad del título de ID Software. Pero lo cierto es que el frenetismo es el ADN de Outriders. Por ejemplo, si quieres recuperar salud tendrás que matar enemigos. Esta tontería ya hace que estés continuamente disparando y las coberturas… pasarán a ser un simple adorno en el escenario, o en todo caso pasarán a ser utilizadas solo por los enemigos.

Esta jugabilidad, este derroche de poder nos asemeja (como dije antes) a un dios entre los hombres, con la capacidad de destruir a todo el que se cruce en nuestro camino.

La dificultad está perfectamente medida. Esto es gracias a los niveles de mundo, una herramienta muy útil al estilo Diablo. Básicamente el nivel de mundo regula la dificultad así como las recompensas obtenidas. Por lo tanto podremos ajustar perfectamente el nivel de exigencia que deseamos experimentar, así como aumentar la dificultad si se une un colega a la partida.

El juego se puede disfrutar perfectamente en solitario, pero sinceramente como más se disfruta es en compañía. Durante la campaña iremos venciendo a diferentes jefes, algunos mutaciones otros simples bestias nativas. Estos combates en concreto a una dificultad medida, resultan toda una experiencia en compañía de algún colega. Coordinarse, hacer daño en momentos clave. Una gozada. 

Vamos ahora con la bajona. El titulo comete algunos pecados. No os preocupéis, en su mayoría menores, de esos que se van con un par de oraciones. Para empezar la historia. Sin ser mala, no brilla en ningún momento, y parece tener serios problemas para encontrar el tono, pasando de risas a drama en un suspiro y haciendo difícil empatizar con ningún extremo. Pese a eso, el mundo que ha creado People Can Fly me parece fascinante y todo lo que lo envuelve es digno de conocer. Hablar más de aquí seria entrar en peligrosos spoilers.

Por otro lado la variedad de enemigos se me antoja escasa, ya que a lo largo de la aventura se irán repitiendo el mismo tipo de humanos pero con diferentes skins. En esencia el mismo perro distinto collar, ya que conoceremos de sobra sus patrones de ataque así como sus debilidades. Y por ultimo sus grabes problemas iniciales. Los servidores han arrancado muy por debajo de lo esperado, imposibilitando jugar ni tan siquiera en solitario o escupiéndote de la partida cual gargajo.

Su ambientación es genérica y bella. Un planeta exótico, donde casualmente pasaremos por los biomas de manual. Desierto, bosque, ciudad y nieve. No falta ni uno, y todos ellos están bastante bien llevados. Sin llegar a ser lo esperado de la nueva generación (hablamos de un título intergeneracional) sí que me parece que rinde y luce de puta madre. Quizá le pueda poner alguna pega a sus menús, de nuevo ya vistos en mil y un juegos (gracias Destiny) pero en los cuales hay partes que resultan totalmente ilegibles, salvo que te acerques a un palmo de la pantalla.  

Por lo demás y como sospechaba en la demo, estamos ante un muy buen juego, como siempre digo, de esos que sin hacer nada excelente… lo hace todo bien. Un juego notable, de los que se llevan el 7,5 en Metacritic y me hace recordar la edad dorada de los videojuegos medios. La época PS3/360. Juego que además podréis encontrar en GamePass, resultando imposible no recomendarlo a quienes dispongáis del servicio. Si hablamos de pasar por caja, tampoco podría negaros que merece la pena.

2 respuestas

  1. Es toda una sorpresa, pero no es un juego de 70€. El gunplay es muy satisfactorio, pero esa cinemáticas ridiculas de “abro una puerta” o “salto un puente” para tapar las cargas es algo anticuado, además siempre sin casco ni tus armas, que místicamente aparecen y desaparecen.

    La historia justita y el endgame casi inexistente. Es muy divertido y muy gratificante, pero le faltaría mas cariño.

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