Análisis Our World Is Ended

Aprovechando la portabilidad de Switch, me animé a jugar mi primera novela visual, un género que siempre había mirado de reojo pero que nunca me había acabado de atrever. Con Our World is Ended, de Red Entertainment y PQube que distribuye Meridiem Games en nuestro país, me llamó la atención el tráiler de lanzamiento así como el diseño de personajes, por lo que ya no tenía excusa en seguir aplazando el encuentro.

En Our World is Ended nos metemos en la piel de Reiji, el último miembro que se ha incorporado a Judgment 7, un equipo de desarrolladores de videojuegos ubicado en Asakusa, un barrio de Tokio, que no han tenido demasiada suerte en sus videojuegos anteriores pero que preparan su próximo trabajo: World End Heaven. Esta nueva apuesta utiliza las New World Googles, un dispositivo de realidad virtual que permite cambiar el entorno en el que estás, ya sea convertir la sala de reuniones en una mazmorra o ir por la calle y poder ver a todas las chicas en bikini (idea de Owari, como no, del que más adelante os contaremos). 

Pero este invento lo cambiará todo, más de lo que ellos creen. ¿Por qué? Porque en una de las pruebas acaban atrapados en la Asakusa del mundo virtual, mezclándose con personajes de sus videojuegos anteriores. O dicho de otra manera, la línea que separa realidad y ficción desaparece y lo que sucede en el mundo virtual comienza a tener consecuencias en el mundo real. ¿Han condenado la ciudad al destino que se había escrito para uno de sus videojuegos? ¿Será el final de Judgement 7? O aún peor ¿Será el final de Tokio?

La verdad que con esta premisa atrae, pero he de confesar que si no llega a ser precisamente por mis ganas de saber qué pasaba, tras jugar las primeras horas de juego lo hubiera dejado. 

Reconozco que tengo un humor -o falta de él- algo especial y que cierto contenido sexista que se esperan en videojuegos generales japoneses lo tolero, pero siempre dentro de un contexto. No es así en Our World is Ended donde desde los primeros minutos nos plantean una serie de clichés exagerados y sin venir a cuento que me acabó desesperando. Una cosa es cierto humor y otra que los personajes femeninos se valoren únicamente en función del tamaño de sus pechos. Es ese exceso el que ralentiza el inicio del juego y puede llegar a ser una barrera para disfrutar la complejidad que hay más allá de un par de tetas (¡Pero…vaya tetas!)

Pero quizá para entender un poco el humor y línea que sigue el juego, lo mejor es presentar a los personajes. Todo clichés. Tenemos a Owari, el director del estudio, un genio programando pero un pervertido de cuidado que es incapaz de pensar en algo que no sean pechos. Tenemos a Iruka, el guionista y todo un personaje que lleva a su vida diaria esa faceta de guionista que tiene, que chilla, usa palabras sin sentido y puede llegar a cansar; Natsumi, una gothic lolita, muy anti-social e introvertida, encargada del arte de los videojuegos; También está la guapa, dulce, sonriente, muy ingenua y despistada Yuno pero que si algo se resalta de ella es su talla de sujetador, Y luego está su hermana mayor, Asano, protectora de Yuno además de compositora musical, por decirlo de alguna manera (ya que tiene poco oído para la música) y por lo que realmente destaca es por ser algo agresiva, algo bebedora…y no tener nada de pecho; y por último Tatiana, una niña programadora de 13 años que es considerada como una de las mentes más destacables de Rusia, algo que se le ha subido bastante a la cabeza y que, en ocasiones, la vuelve bastante odiosa pero quien demuestra que le falta madurar. Y Reiji, a quien encarnamos, un universitario de los más normal e incluso soso.

Así que tras conocer a los personajes, toca investigar este fenómeno que trae antiguos personajes de videojuegos anteriores, que tiene relación con la destrucción de Tokio y con una misteriosa chica que ha perdido la memoria.

Al título le cuesta arrancar, el principio no parece interesante: ese humor, los exageradísimos clichés y si a eso le sumas como a veces se desvían de la trama principal con ese humor que digo que no tiene nada que ver con la historia, se hace un poco cuesta arriba; pero una vez avanzamos y nos metemos de lleno en la trama del juego, de ese nuevo mundo de realidad virtual que ha aparecido, como se vuelve todo más trascendental, la evolución de los personajes… he de confesar que engancha.

Sobre una idea inicial que parece simple, se ha ido trabajando y acaba siendo una trama muy compleja, con un trabajo en el guion que denota el esfuerzo que ha realizado el estudio. No sólo recordándonos en ocasiones el trabajo real de un equipo de desarrollo, como funcionan las diferentes partes que lo forman y como por ejemplo hacen frente a las críticas (incluso entrando ellos mismo en foros para hacer reseñas positivas de sus juegos) o se sobreponen a las diferentes adversidades.

Sobre su jugabilidad y las mecánicas… si es que podemos decir que tiene, son las típicas de una novela visual clásica, es decir, las que tienen que ver con tomar decisiones en ciertos momentos de la historia. Esta toma de decisiones, llamada Soul Selection, vendrán en una selección de frases, a elegir que se deslizarán por la pantalla de derecha a izquierda muy rápidamente y deberemos seleccionarlas a contrarreloj, una manera de mostrar el caos que Reiji tiene en la cabeza. Pero ¿cómo puedo elegir una frase si apenas da tiempo a leerla? Es más, una vez ha pasado la frase por la pantalla ya has perdido la oportunidad de elegirla así que, sobre todo la primeras veces, acabas seleccionando la última por falta de tiempo o directamente quedándote callado. De todas formas, estas decisiones tan solo afectaran a las frases siguientes del juego ya que tampoco son trascendentales en cuanto al hilo argumental del juego, sino más bien a la relación con los personajes. Pero además de las Soul Selection también aparecerán otra toma de decisiones en las que deberemos elegir entre las opciones sin tiempo límite, dándonos más tiempo a decidir lo que realmente queremos seleccionar.

El problema, una vez más, es que tampoco son cambios que afecten a la jugabilidad, por lo que la rejugabilidad de la misma es bastante reducida. La parte buena es que a quien le guste leer sin parones, lo disfrutará y mucho. Pero aquellos que esperen poder rejugarlo cambiando las elecciones, que se vaya olvidando.

Por cierto, algo que me ha vuelto loca jugándolo es que en la versión de Switch no podemos configurar los botones y se aceptan las opciones con el botón «B» en vez de con la «A».

En el plano artístico Our World is Ended es muy atractivo, cuenta con un diseño de personajes muy trabajado, de colores vivos y muy bien caracterizados que encajan perfectamente con la personalidad que les han dado. Como es habitual en las novelas visuales, el juego avanza sobre una imagen fija, así que una pega sería la falta de posiciones de los personajes así como de escenas en ciertos momentos importantes, aunque es cierto que los personajes, a pesar de estar estáticos, pestañean o incluso van cambiando las expresiones según la conversación. En cuanto a los fondos, son muy destacados y sobre todo reales, como las calles de Asakusa o incluso la propia oficina, dotando de calidad esta apuesta.

La banda sonora, aunque no muy remarcable, acompaña a la perfección la historia y acentúa los momentos más intensos así como más relajada para el resto. Destacar también la selección de temas musicales elegidos para cada personaje, para enfatizar la personalidad de cada uno.

Pero sí tenemos un obstáculo: el idioma. Todos los textos están completamente en inglés con con un doblaje excepcional en japonés. Y, por si fuera poco, nos hemos encontrado con algunos problemillas en la traducción o con pequeñas incoherencias gramaticales. Nada grave pero que mancha la calidad del resto del trabajo.

Este es uno de esos títulos que si tuviera que valorarse por sus primeros minutos, su valoración sería muy injusta dando resultado a algo que no se merece. Porque el desarrollo que tiene la historia, cómo te van engatusando sus personajes, el gran trabajo realizado a nivel artístico, cómo han sabido hilvanar todas las historias que se suceden, dan como resultado una obra cuya única pega acaba siendo el idioma y su falta de rejugabilidad. Y es que lo que parecía un juego centrado en tetas y chistes fáciles, se convierte en una interesante propuesta de ciencia ficción centrada en todas las posibilidades que nos da la realidad virtual.

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