Análisis Orcs Must Die! 3

Juan Cash

Juan Cash

Los orcos deben morir, y no lo digo yo, es una necesidad. Pese a ser unos seres bastante estúpidos, su abultado número resulta una seria amenaza para los seres humanos y que sus incontables hordas atraviesen las grietas, supondría una extinción casi segura para la raza humana. Por fortuna, los magos se encargan de proteger estos portales, y pese a estar casi extintos, han vuelto más fuertes que nunca para frenar el avance de estos bárbaros.

Robot Entertainment nos trae la tercera entrega de su exitoso juego de defensa de torres, en este caso defensa de portales o grietas o como demonios queráis llamarlo. Lo hace además con una exclusiva temporal en Google Stadia, firmando así su primer “gran” exclusivo, lo cual como veremos más adelante, es un arma de doble filo.

Su propuesta es sencilla: los enemigos, en su mayoría orcos, atravesarán una o varias puertas con el fin de llegar hasta la grieta. Nosotros, como magos, debemos utilizar toda nuestra habilidad e ingenio para impedirlo. Siempre habrá un número máximo de orcos que puedan atravesar dicha grieta, por ejemplo veinte, si este contador llega a cero… fin del juego. Lo que diferencia Orcs Must Die! 3 del resto de títulos de defensa de torres es que abandona la tradicional cámara aérea para apostar por la vista en tercera persona, más acorde a juegos de acción, lo cual otorga al juego una acción mucho más intensa, pero no nos equivoquemos, nuestra habilidad con el arco, espada o bastón, no son garantía de nada. Si realmente queremos superar las distintas fases será imprescindible seguir una buena estrategia, lo cual se traduce en saber qué trampas elegir y dónde ponerlas, dependiendo del tipo de enemigo y del escenario en cuestión. Hablamos mucho de orcos, claro está, pero también aparecerán golems, trolls, una suerte de hombres lobo, goblins y cuantos seres mitológicos imagines. Cada uno con sus particularidades, fortalezas y debilidades. Por lo tanto estamos ante un juego donde el ensayo y error es el pan nuestro de cada pantalla.

Lo primero que haremos una vez empecemos un nuevo nivel será examinar cada recoveco, ver por dónde pasaran nuestros enemigos y elegir las trampas y armas que usaremos. Aparte de esto, tendremos dinero para colocar cada trampa (¿no pensabais que esto sería gratis no?) obligándonos a elegir bien en qué invertir y qué reservar para más adelante. Una vez colocadas las trampas empieza la primera ronda, y con ello el grotesco espectáculo de ver volar trozos de orcos por los aires. Una vez terminada, nos darán unos minutillos para que volvamos a reforzar nuestras defensas y para que solucionemos posibles errores o puntos muertos. Así se irá sucediendo cada ronda hasta que terminemos el nivel. El número de rondas puede variar, desde tres hasta cinco, dependiendo del avance de la campaña.

Lo cual me recuerda que hay tres modos de juego: Campaña, formada por dieciocho niveles en los cuales descubriremos la historia de esta entrega, Desafíos Semanales, en los cuales tendremos que completar diferentes escenarios con reglas propias, y por último Supervivencia, donde como su nombre indica, tendremos que sobrevivir a tantas oleadas como podamos. Teniendo en cuenta su dificultad variable, estamos ante un juego que no anda nada corto de contenido.

La cosa empieza ya jodida. Es fácil darse cuenta de que el juego está claramente enfocado al cooperativo, pero aun así, no supondrá demasiado problema completar los primeros niveles en solitario. La primera vez que le vi las orejas al orco, fue en el primer nivel en exteriores, que es la gran novedad de esta tercera entrega. Ahí no son hordas las que vienen entre oleadas, son puñeteros ejércitos, y claro, un solo jugador para tanto orco… como que no. Por lo tanto me vi obligado ante los continuos fracasos, a bajar el nivel de dificultad, de normal a principiante. Así fue cosa fácil acabar con todos. Estos colosales escenarios están bastante guapos, ya que utilizaremos trampas gigantes, e incluso catapultas, ballestas o grupos de arqueros élficos. 

Lo cierto es que bajar el nivel de dificultad hizo al juego más divertido (o al menos completable) hasta llegar al nivel quince (de dieciocho) donde la cosa se volvió a complicar, y ni tan siquiera en fácil pude completar la misión de la campaña. Sin problema, buscaré jugadores online que me echen un cable (pensé). No encontré ni un alma. Estaba acabado. La solución pasó por convencer a mi mujer de que se uniera a mi lucha contra los orcos (pagando la suscripción Stadia Pro) y gracias a eso pude terminar el juego, y gracias a eso (de nuevo) pude disfrutar al 100% de la experiencia que propone el juego. Quedando claras dos cosas: una, que Orcs Must Die! 3 es un juego totalmente cooperativo, donde de verdad brilla, con momentos cargados de emoción, del palo “Ayúdame que me han sobrepasado” “No puedo, estoy en la mierda” o “Coloca aquí tal trampa y verás” y dos, ya sea culpa de Google o de los jugadores, pero es pésimo el hecho de que no haya nadie jugando al título, pésimo el hecho de no encontrar ninguna partida y pésimo el hecho de que no se pueda jugar de forma local, obligando a pasar por caja a los dos jugadores, aunque estén en la misma habitación.

Por lo demás el juego luce bastante bien y las posibilidades que nos brinda Stadia son francamente buenas. En mi caso lo he jugado sobre todo en el portátil, con teclado y ratón, pero también he tenido mis momentos más tranquilos donde lo he jugado tanto en la Tablet (mando de Stadia) como en el móvil (mando de PlayStation 4) siendo una experiencia camaleónica que se adapta perfectamente a cualquier momento del día; recuerdo completar un capitulo en la sala de espera del médico con 4G, eso mola.

El apartado artístico es continuista, pero cabe decir que se ve una evolución notable, tanto en animaciones como en partículas. Luce mejor que nunca, y pese a lo meritorio de Stadia, no puedo evitar tener ganas de jugarlo en una consola “tradicional” para disfrutar al completo de su potencial. Por otro lado, el rendimiento es magnífico, siendo el único problema, las pocas veces que se ha pixelado, por la señal de Stadia o caída de red o lo que sea esa brujería de Google, pero en líneas generales no he tenido ningún problema para moverlo en ninguno de mis cacharros, siendo la parte clave la fibra óptica (la guerra del futuro no serán los teraflops, serán los megas de red). Por ultimo, el sonido acorde con el juego mezclando lo épico con lo fantástico.

En resumen, Orcs Must Die! 3 es un juego bastante continuista para lo bueno y para lo malo. Por suerte, sobre todo en lo bueno ya que es un pozo de horas y descarga de adrenalina, derrotando incontables enemigos, con un componente estratégico bastante importante y cuya única lacra es el hecho de que no exista comunidad en Stadia. Por lo tanto, si tenéis con quién jugarlo, ¡De cabeza! Lo pasareis como enanos (o elfos o magos) pero si vais a jugar solos… mejor esperar a un lanzamiento en una consola con un número de jugadores más abultado. Poco recomendable para jugar en solitario y muy recomendable para jugar en pareja o con amigos.

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